Cómo actuar en caso de quiebra. ING DIRECT te da algunas recomendaciones

Cómo actuar en caso de quiebra. ING Direct te aconseja El término “quiebra” es uno de los que menos gusta oír a cualquier empresario. Si es en sus propias carnes, porque significa que su empresa no marcha bien; si es en las de un cliente, porque lo más probable es que le vaya a dejar de comprar, o peor aún, de pagar algún servicio o mercancía entregado; si es en las de un proveedor, porque puede dejar de tener disponibles sus productos y servicios. Así que, para el empresario, sobre todo para los que empiezan, es importante tener claro el manual de la empresa y saber cómo actuar en caso de quiebra. ING DIRECT te aconseja. Como se ha visto, la palabra quiebra, en el mundo empresarial no deja indiferente a nadie cuando se pronuncia. Pero, ¿qué es y en qué consiste exactamente la situación de quiebra y por qué llama la atención enseguida cuando se menciona el término al lado del nombre de un negocio? Haciendo una primera consulta en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el concepto de “quiebra” tiene varias acepciones que explican en qué consiste este término en diferentes situaciones. Concretamente, la cuarta y la quinta son las que se refieren al ámbito de negocios, que son las que interesan a las personas empresarias:
4. f. Com. Acción y efecto de quebrar un comerciante. 5. f. Der. Juicio por el que se incapacita patrimonialmente a alguien por su situación de insolvencia y se procede a ejecutar todos sus bienes en favor de la totalidad de sus acreedores.
El término “quebrar”, mencionado en la cuarta acepción de “quiebra”, añade dos acepciones de interés para el ámbito que nos interesa:
15. intr. Dicho de una cosa: Frustrarse, descomponerse por faltar alguien a ejecutar lo que le tocaba. 16. intr. Com. Dicho de una empresa o de un negocio: arruinarse.
Atendiendo a estas acepciones seleccionadas, es por tanto comprensible por qué todo lo que tenga relación con una quiebra en el mundo de los negocios genere una cierta inquietud alrededor y es un término que preferiríamos no tener que usar pero por desgracia a veces sucede que los proyectos empresariales fallan. Ni siquiera para las empresas de la competencia.

El concurso de acreedores, un mecanismo legal para evitar la quiebra

En España, si queremos hablar con propiedad, en lugar de quiebra se debe hablar primero del concurso de acreedores, que se trata de una fórmula que está prevista en la ley mercantil para intentar reconducir la situación de las personas físicas y jurídicas que tengan problemas para afrontar los pagos que tienen comprometidos. Sí, esto significa que una persona se puede declarar en concurso de acreedores si se dan las condiciones para ello, aunque en la práctica, el número de personas en situación concursal, en comparación con el de empresas, es muchísimo más bajo. El concurso de acreedores es un mecanismo que busca la supervivencia de los negocios con dificultades de solvencia, siendo su fin evitar precisamente la quiebra de las empresas que pasan por apuros y tratando de evitar su colapso definitivo y liquidación por falta de capacidad de pago a sus acreedores. El concurso de acreedores no se activa de cualquier manera, sino que necesita que se cumplan tres requisitos para que se active la situación de concurso de una empresa. Son los siguientes:
  1. Que se produzca una situación de insolvencia del deudor.
  2. Que se solicite la situación de concurso formalmente, es decir, acreditando la situación de insolvencia.
  3. Que un juez declare la situación de concurso formalmente.
Es importante tener en cuenta que una empresa que entra en concurso de acreedores no significa que vaya a acabar en quiebra. ING DIRECT, por ejemplo, podría tener un proveedor que entra en concurso, ¿cómo debe actuar como empresa con este proveedor? Dejando la operativa bancaria aparte, ING DIRECT podría seguir comprando productos y servicios de este proveedor con total normalidad; eso sí, es posible que la situación de concurso acarree cambios en la dirección de la empresa y que al frente se ponga lo que se llama un administrador concursal, que viene siendo una figura que obliga el juez que lleva el concurso para dirigir la empresa y velar que se cumplen las condiciones concursales. El concurso de acreedores no es un sinónimo de fracaso empresarial. El término “fracaso” es injusto aplicarlo a un proyecto que no ha obtenido los resultados esperados cuando se lanzó. Si hay alguien que ha depositado una buena dosis de ilusión, tiempo y recursos en un proyecto de empresa, si no sale y acaba en concurso o liquidándose, lo que antiguamente la ley española consideraba estado de quiebra, no se acaba el mundo. Eso sí, muchas reacciones que se ven en España cuando una empresa es concursada, demuestran que el fracaso empresarial es una asignatura pendiente en España.

¿Qué hacer cuando un cliente que me debe dinero entra en concurso de acreedores?

Para que una empresa cliente entre en concurso de acreedores, tiene que solicitarlo la propia empresa, o bien uno de los acreedores, siempre y cuando se cumplan las condiciones que contempla la ley. Si se dan los requisitos para la entrada en situación concursal, el juez que lleva el caso ordenará la publicación en el B.O.E. de esta situación, en un apartado específico para estos menesteres. Es a partir de ese momento cuando hay que actuar con cierta precaución con un cliente, aunque hay que tener claro que trabajar con un cliente o proveedor en concurso no es sinónimo de problemas. Cuando un cliente entra en concurso de acreedores, si tiene pagos pendientes con nuestra empresa habrá que reclamárselos por la vía establecida según la ley, esto es, a través de una reclamación formal de deuda que se presenta en el juzgado que tiene asignado el concurso. El plazo suele ser de 15 ó 30 días, así que si no se quiere perder el derecho a reclamar, hay que actuar rápido en cuanto se tengan noticias, aunque sea rumores del paso a situación de concurso. Una vez que el juez estudie el caso de la empresa en concurso, decide qué deuda se admite y cual no, y concluye si la empresa es viable y pasa a negociar las nuevas condiciones de pago de la deuda con los proveedores o si, por contra, la empresa está en una situación irreversible y debe ser liquidada. En caso de ser viable, el cliente habrá de negociar con todos los acreedores las nuevas condiciones de pago y las quitas que van a tener lugar, es decir, la reducción del importe de la deuda y los plazos de pago. Todo ello sin interrumpir el funcionamiento del negocio, ya que la idea del concurso es que perdure en el tiempo, salvándolo de una situación de problemas de solvencia. Para ello, el juez puede seguir confiando en los administradores de la empresa o puede nombrar un administrador concursal, que es la persona que dirigirá la empresa hasta que el juez vea que está la situación bajo control y puede devolverse el mando a los propietarios. La empresa concursada está sometida a un férreo control por parte del juez o del administrador, por lo que venderle productos significa que existe una alta probabilidad de que se van a cobrar. Un juez o un administrador no permitirá que se lance un pedido sin posibilidad de pago al proveedor. Las condiciones de pago en estos casos pueden ser más restrictivas para añadir una seguridad adicional. Si quien entra en concurso es un proveedor de nuestra empresa, lo más habitual es que no haya que reclamarle ninguna deuda, salvo que haya pendiente una devolución de algún importe pagado o esté pendiente de cobro alguna penalización. En caso de que haya que cobrar algo, hay que actuar como si fuera un cliente, reclamando la deuda en plazo en el juzgado. En caso de que no haya nada pendiente de cobro y sí lo haya de pago, la situación de concurso del cliente no exime de su cumplimiento y hay que pagar en los términos acordados. El mayor problema cuando un proveedor está en concurso suele ser logístico, ya que existe la posibilidad de que mientras asimila los cambios del concurso se pueda retrasar en la entrega de mercancía. En Naranja | ¿Cómo evitar estafas con tarjetas? ING DIRECT te lo pone fácil Imagen | Geralt

Conversación

  • minue

    Yo espero que mi empresa no se encuentre nunca en esa situación, pero si se da, no hay que perder la calma, porque no tiene por qué ser el final.