La gran asignatura de la empresa en España: entender que la tecnología es inversión y no gasto

Hace unos pocos años, ninguno de nosotros podría siquiera imaginar que unos dispositivos móviles se convertirían en un elemento imprescindible para nuestra vida cotidiana. Tampoco podíamos pensar que las nuevas oportunidades de negocio se generarían en torno a una red de comunicaciones incipiente llamada Internet ni que las relaciones sociales se realizarían de forma virtual más que físicamente.

La aparición y adopción de todas estas revoluciones ha cambiado nuestro mundo por completo, no solo por la enorme cantidad de información a la que podemos acceder de forma cómoda, sino porque ha incrementado la productividad de la economía en general y de las empresas en particular, creando nuevas ideas, productos y servicios que han mejorado nuestro bienestar como ciudadanos y han reducido costes empresariales. La tecnología es una inversión, y no un gasto como en muchas ocasiones se piensa.

Y tú, ¿todavía sigues usando el ábaco?

Desde que existen los números existen el cálculos numéricos. Nuestros antepasados más antiguos también tenían que realizar cálculos que, si bien eran más sencillos que los actuales, requerían de algún tipo de instrumento para evitar errores. Este instrumento no era, evidentemente, una calculadora científica como la que podemos utilizar para calcular, por ejemplo, la conversión de euros a pesetas, sino un dispositivo, generalmente de madera, que servía para realizar cálculos aritméticos sencillos.

En la actualidad, el ábaco ha caído en desuso debido a la aparición de nuevos dispositivos electrónicos que no solo han facilitado y acelerado el cálculo de ciertas operaciones, sino que han permitido la ejecución de cálculos más complejos que eran imposibles de realizar con un aparato como el ábaco, como raíces cuadradas, senos y cosenos, cálculos exponenciales e incluso gráficas, las calculadoras científicas.

Todo este progreso ha sido posible gracias a las nuevas tecnologías.  El ábaco es un instrumento que se utiliza de manera residual en nuestras sociedades, aunque bien es cierto que todavía son muchos los colegios que lo utilizan para enseñar cálculo matemático a sus alumnos, y hoy en día ni siquiera utilizamos la calculadora para estos cálculos puesto que desde hace bastantes años cualquier móvil tienen integrado una calculadora dentro de su sistema operativo.

La tecnología y su impacto en las empresas

Sin embargo, a pesar del cambio tan significativo que han supuesto las nuevas tecnologías para nuestras vidas, el mayor impacto de la tecnología en España lo han sentido las empresas, no solo porque han podido integrar todos sus procesos de negocio y han permitido una mayor optimización de todas sus actividades, sino también por las infinitas posibilidades de negocio que se han generado en torno a estas tecnologías y, en especial, a Internet.

Cada día son más los comercios electrónicos que se crean, sin un lugar físico concreto sobre el que desarrollar su actividad y con un mercado potencial que abarca todo el mundo. Son muy pocas las empresas que todavía no tienen presencia en Internet y redes sociales, puesto que su ausencia en estas redes dificulta de manera notable su expansión como empresa y su comunicación con los clientes.

Pero es que además, la tecnología ha mejorado de manera notable la productividad de las empresas y el bienestar de las personas. Desde la Revolución Industrial del S.XIX, la tecnología ha servido para mejorar la productividad del trabajador promedio por el incremento exponencial de su capacidad de desempeño y de sus horas de ocio y disfrute.

Pongamos como ejemplo, un agricultor. Sin máquinas cosechadoras, su desempeño dependía de su fuerza y capacidad para la recolección del cultivo. Si has tenido un abuelo que se dedicase a esta tarea, sabrás que las horas de trabajo eran interminables, al no tener un instrumento eficiente de recolección y sus ingresos eran prácticamente de subsistencia.

Sin embargo, con la introducción de máquinas cosechadoras, todo se volvió mucho más fácil. La jornada de trabajo se redujo de manera considerable, la superficie cultivada aumentó y los consumidores podían acceder a un mayor número de bienes y servicios a un menor precio, al aprovechar las reducciones de costes gracias las economías de escala que la tecnología propició.

La tecnología no es un gasto, es una inversión

Por todos estos motivos apuntados, las empresas no deben ver la compra de tecnología informática como un gasto, sino como una inversión. El hecho de que esta tecnología pueda propiciar una reducción de los costes operativos de las empresas y la optimización de sus procesos empresariales es motivo suficiente como para pensar que nuestra empresa ha de aprovechar las ventajas comparativas de los nuevos procesos tecnológicos.

No en vano, los países más desarrollados y con mayor bienestar son, precisamente, los que mejor han aprovechado las oportunidades que brinda la tecnología. El aumento de productividad de una sociedad está directamente relacionado con su bienestar, y esta es una de las grandes asignaturas tanto de la empresa como, en general, de toda la sociedad: entender que la tecnología es inversión y no gasto.

Imagen | danjaeger

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