Lo bueno, lo malo y lo mejor de apostar por franquicias para empezar tu negocio

Las opción de iniciar un negocio a través de una franquicia es una de las vías elegidas por muchas personas para dar el paso a la hora de emprender. Montar una franquicia es una alternativa en auge para empezar un negocio, gracias a las ventajas que aporta este modelo frente a iniciar una empresa desde cero, aunque no todo es un camino de rosas.

A continuación, te contamos lo bueno, lo malo y lo mejor de apostar por franquicias para empezar tu negocio

Las franquicias como opción de negocio en España

El sector de las franquicias en España es uno de los más importantes para el autoempleo y la expansión de negocios. En el Informe Anual sobre el estado de la Franquicia en España 2015, se muestra una interesante radiografía del sector para aquellas personas que quieran lanzarse en el mundo de las franquicias.

Informe Franquicia España

Informe de la Franquicia 2015 – tormofranquicias.es

En 2014, el sistema de franquicias ha crecido un 2,6%, alcanzando los 18.500 millones de euros de cifra de negocio. Este auge ha permitido que el sector generase en ese ejercicio 25.700 nuevos empleos directos, un 20% más que en el ejercicio anterior, y 2.600 nuevas empresas, principalmente en los sectores de alimentación, servicios, restauración y venta minorista. Estas cifras han sido impulsadas también gracias a las 204 nuevas empresas franquiciadoras que han surgido durante el período.

En cuanto al perfil de las personas que se lanzan a montar una franquicia, la mayor parte lo hacen buscando una opción para el autoempleo (47%), normalmente hombres (63%) entre 30 y 40 años (46%), siendo una inversión mayor de la esperada, la falta de capacidad económica, la falta de financiación, la incertidumbre o la falta de conocimiento empresarial las principal barreras para montar una franquicia.

Informe Franquicia España

Informe de la Franquicia 2015 – tormofranquicias.es

Quiero montar una franquicia, ¿qué tengo que hacer?

Si quieres montar una franquicia, lo primero que tienes que hacer es decidir cuál de todas las existentes es la que te interesa. La elección no es un proceso sencillo, dado que depende de los requisitos exigidos por el propietario de la franquicia y de los condicionantes que puedan existir, por acuerdos con otros franquiciados o por los recursos mínimos que se necesiten para montar el negocio.

Por ejemplo, para montar una franquicia de un restaurante, muchas veces se exige disponer de un local con buena fachada, salida de humos y en una localización con una alta afluencia de personas (en una zona céntrica o turística, en un centro comercial…).

Una vez que se ha elegido la franquicia deseada, es preciso contactar con la empresa responsable o su representante para trasladarle nuestro interés y solicitar lo que se llama el dossier de la franquicia, documento en el que se recogen todos los requisitos necesarios para montar la franquicia. Este documento contiene las claves para saber si se pueden iniciar las negociaciones para el establecimiento  o si se está muy lejos de lo exigido por el propietario.

Entre los requisitos para montar una franquicia que se contemplan en los dossiers, están las características del local (superficie, fachada, ubicación, ventilación, etc.), de localización (número de habitantes de la población, zona centro o turística, etc.), el requisito de compra inicial de mercancía, el pago por la instalación de elementos en el local y otra serie de gastos que en la franquicia se consideran imprescindibles para funcionar.

Además, se detallan una serie de pagos que son habituales en el sector del franquiciado, como son el canon de entrada, aportación que se hace al propietario de la franquicia por los derechos de uso de la marca, y los royalties por gestión, publicidad y otros. Estos últimos gastos se aplican para compensar el esfuerzo hecho desde la central en materia de gestión y promoción de la franquicia, repartiéndolo entre los diferentes franquiciados.

Una vez se decida dar el paso para montar la franquicia, el propietario (franquiciador) y la empresa (franquiciado) preparan y firman un contrato de franquicia, que es el documento base que recoge los derechos y obligaciones de cada parte.

Lo bueno y lo mejor de montar una franquicia

La mayor ventaja de una franquicia es la posibilidad de montar un negocio sin partir desde cero, dado que en la franquicia se aprovecha el conocimiento del mercado y los procesos, así como la posibilidad de usar una marca ya reconocida por la gente en otras localizaciones y con un recorrido previo que permite tomar decisiones con menos incertidumbre.

Cuando se monta una franquicia, se accede a una importante base de conocimiento. La mayor parte de los pasos a dar están ya fijados por el propietario de la marca, lo que significa que se reduce el número de decisiones a tomar y solo hace falta ponerse manos a la obra. Volviendo al ejemplo del restaurante, si se empieza desde cero hay que decidir la carta, la decoración, el perfil de empleado óptimo… mientras que en una franquicia todas estas decisiones vienen de serie y sólo hay que ejecutarlas.

Una ventaja de las franquicias es que aprovechamos el recorrido de la marca. Al estar implantada previamente, ayuda a que sea fácilmente reconocible por los clientes e incluso a que sepan lo que se van a encontrar dentro del local, lo que también permite ahorrar en gastos de publicidad y promoción.

Otro punto a favor de algunas franquicias es que no hace falta meterse en obras en el local sin ser experto en la materia. En muchas franquicias se ofrece un servicio propio de reformas, con experiencia para llevar a cabo las actuaciones necesarias para adecuar el local y dejarlo con el nivel de calidad de materiales y acabados requerido para la franquicia.

Las desventajas de los sistemas de franquicias

Si hay que ponerle un pero a la opción de emprender mediante una franquicia es la dependencia del propietario de la misma, que frena la libertad para tomar decisiones y que a veces puede llevar a situaciones de falta de entendimiento.

No todas las decisiones desde la central de la franquicia benefician siempre a todos los franquiciados por igual, y alguno se puede ver perjudicado si se le exige actuar de una determinada manera que pueda perjudicar sus intereses. Por ejemplo, un cambio en la carta de un restaurante franquiciado puede impactar negativamente en una zona de playa y calor que en otra más templada, en la que los clientes demandan otro tipo de comida.

Las referencias de negocio que se ofrecen a los posibles franquiciados suelen ser las más optimistas, poniendo casos de éxito como modelos para el emprendedor y convencerle así de que merece la pena ser parte de la red de franquicias, pero no siempre se cumple que lo que funciona en un lugar lo haga igual en otro. Siempre hay factores clave que hacen que un local consiga mejores resultados que otro, como pueden ser una mejor atención al cliente, un público más idóneo o una mejor gestión del negocio (stocks, escaparates, ofertas…).

Por último, entre lo menos bueno de una franquicia hay que considerar los requisitos de salida del negocio en caso de que las cosas no vayan bien y haya que cerrar. Son los mismos que en cualquier otro negocio, a los que hay que añadir los que se hayan asumido en contrato con el franquiciador, que pueden suponer una indemnización si se echa el cierre antes de un plazo, o la posibilidad de no recuperar determinadas partes del mobiliario porque los derechos pertenecen al franquiciador.

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