Los problemas de tus proveedores son tus problemas

¿Tienes un negocio? Si la respuesta es afirmativa, seguro que sabrás la importancia de contar con buenos proveedores para poder cumplir con tus clientes. Cuando un proveedor tiene una incidencia, hay que prestar atención porque esta se puede extender y afectar a nuestro negocio. Y es que, al final, los problemas de nuestros proveedores son nuestros problemas.

Esto se debe a que los negocios son como una reacción en cadena. Para que un producto o servicio llegue al mercado se tienen que ejecutar una serie de procesos, uno a continuación de otro, y, si algo falla aguas arriba, en el proveedor, puede provocar demoras en las entregas, falta de material o tensiones de tesorería, entre otros.

Esto significa que nuestros clientes pueden no ver satisfechas sus necesidades y, por tanto, se marchen a la competencia, en lo que puede ser el principio del fin en una relación comercial.

Medidas para mitigar el riesgo asociado a los proveedores

Para evitar incidencias con los proveedores y, sobre todo, que sus ineficiencias se conviertan en problemas de nuestro negocio, es interesante adoptar medidas como las siguientes:

Diversificar el riesgo operativo

Tener varios proveedores para el suministro de un mismo producto o servicio ayuda a diversificar el riesgo. Lo ideal sería disponer de tres proveedores para los productos y servicios clave, de tal manera que si uno de ellos no puede atender un pedido, los otros dos puedan asumir su carga de trabajo.

Limitar el riesgo financiero

Una de las medidas que toman las empresas es la de limitar el riesgo financiero, midiendo muy bien cada operación que requiera un anticipo de capital a un proveedor. En caso de que haya que pagar por anticipado una cantidad de dinero, se debe tratar de establecer un calendario de pagos. Así se evita perderlo todo en caso de que el proveedor tenga problemas graves y no cumpla con la entrega.

Colaborar con el proveedor para alinear esfuerzos

En algunos sectores es bastante habitual la colaboración entre un cliente y sus proveedores. Por ejemplo, en el de automoción, un sector vanguardista en metodología y en la forma de hacer las cosas, es habitual que un fabricante de vehículos se una a sus proveedores para poner en común las necesidades del cliente y los esfuerzos del proveedor para satisfacerlas.

De esta forma, pueden alcanzar los objetivos marcados en cuanto a precio, calidad y coste y añadir el valor esperado en su proceso productivo.

Cubrirse con stock

El stock es un colchón que permite a las empresas mitigar las ineficiencias de los procesos. En términos logísticos, el stock es un “mal menor”, dado que su gestión supone para el negocio “tener dinero parado”, pero a cambio se dispone de material para cubrir las necesidades de producción.

Así, en épocas en las que se prevea que un proveedor puede fallar (en negocios de campaña o con estacionalidad muy marcada) una forma de cubrirse es aumentar el stock de producto. Esto supone aumentar el dinero invertido, pero permite evitar no poder atender los pedidos de los clientes porque falta un componente.

Hacerse “follower” de los proveedores

Una importante labor que se debe hacer en la empresa es el seguimiento de la marcha del negocio de los proveedores. Hoy en día hay mucha información empresarial a la que se puede acceder, tanto desde el punto de vista puramente contable como la de negocio. Por eso conviene realizar un seguimiento de los proveedores para ver cómo evolucionan sus cuentas y políticas, dado que puede llegar un momento en el que la relación cliente-proveedor sea negativa.

Por ejemplo, en el caso de un proveedor que cometa infracciones medioambientales, que financie actividades ilegales o esté involucrado en casos de corrupción, la reputación de nuestro negocio puede verse afectada. Si, por ejemplo, nuestro negocio vende que es responsable en materia medioambiental, no puede depender de un proveedor sancionado habitualmente por faltar al respeto al medioambiente.

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