¿Podemos gestionar nuestros recursos económicos como si fuéramos una familia?

ahorro_empresarial

Lo primero que una empresa ha de hacer a la hora de gestionar un presupuesto para recortar gastos es fijarse en la forma en la que ese padre de familia planifica su presupuesto mensual. Al fin y al cabo, el fin último de ambos es el mismo: en el caso del padre de familia, intentará maximizar su bienestar personal y el de su familia en función de su renta disponible, y en el caso de la empresa, su objetivo final será maximizar los beneficios en función de sus inversiones.

Para ello, tanto la familia como la empresa cuentan con unos recursos económicos limitados. Una mala gestión de estos recursos pueden llegar a lastrar un negocio que comenzó siendo algo ilusionante y que al final se ha quedado en nada. El ahorro es importante, no solo para una familia, sino también para cualquier empresa que quiera seguir adelante.

Y es que son muchos los consejos que podemos dar y de los que podemos aprender. Sin embargo, yo resumiría la gestión de cualquier negocio en la siguiente frase sacada del libro creación de empresas para emprendedores, de Ignacio Castro Abacens:

Nunca compre nuevo lo que pueda comprar de segunda mano; nunca compre de segunda mano lo que pueda alquilar; nunca alquile lo que pueda pedir prestado; nunca pida prestado lo que pueda mendigar, y nunca mendigue lo que pueda rescatar de un naufragio

La empresa, una familia a gran escala

Podemos pensar que la gestión empresarial es mucho más compleja que la familiar debido a que influyen muchas más variables, tanto internas como externas, que pueden condicionar los recursos económicos y financieros con los que contamos en un momento del tiempo determinado.

Sin embargo, la empresa no deja de ser un núcleo familiar a gran escala. Ha de acometer ciertos gastos con los ingresos que obtiene de la venta de productos y de la financiación que le otorgan los bancos, otras empresas o incluso particulares. Es cierto que la empresa está influida por más variables, pero su gestión no deja de ser la misma que la de cualquier núcleo familiar.

Entonces, ¿qué pautas podemos tener en cuenta como empresa para gestionar estos recursos?

Haciendo un símil con cualquier familia, lo que una empresa puede hacer para ahorrar es lo siguiente:

  • Elaborar una cesta de la compra completa. Los directivos tienen que conocer cuáles son las necesidades reales de la compañía, es decir, en qué se ha gastado el dinero y con qué objetivo. La lista de la compra es el primer paso y una buena planificación estratégica que se suele reflejar en un documento llamado presupuesto, con la previsión de ingresos y gastos para el período.
  • No comprar más de lo necesario. Puede parecer obvio pero no por ello deja de ser importante. La inexperiencia al adquirir ciertos activos nos lleva a pagar más de lo necesario para llevar nuestra empresa al éxito. No debemos comprar por hábito, sino más bien por necesidad.
  • Como cualquier unidad familiar, uno de los errores más comunes es la de no realizar una previsión de los ingresos y gastos, en especial cuando la financiación es externa.
  • Gestionar correctamente los imprevistos. Hay que tener en cuenta que se pueden producir gastos imprevistos; hemos de contar con una cierta liquidez para poder acometerlos cuando surjan.
  • Aprovechar al máximo las ventajas fiscales. Las empresas, igual que cualquier persona física, pueden aprovecharse de una serie de deducciones que les proporciona Hacienda en el impuesto de Sociedades. Por ejemplo, se podrán deducir determinados gastos en amortización y también la entrega a los empleados de tickets de comida o retribución en especie, entre otros.

Si bien es cierto que a veces estas acciones no se pueden llevar a cabo por las propias características de la compañía, esta reducción de costes es, por lo general, aplicable a cualquier empresa de cualquier tamaño: imaginando la empresa como si un núcleo familiar se tratara.

En Naranja | ¿Cómo varía nuestra satisfacción y bienestar ante un mayor consumo?
Imagen | photosteve101

Conversación