¿Por qué siempre pagamos pequeños importes en efectivo? Así funcionan las comisiones de los TPVs

A la hora de realizar pagos al contado, existe una regla no escrita según la cual el consumidor paga importes de baja cuantía con dinero en efectivo en lugar de utilizar su tarjeta de crédito. En muchas ocasiones, son los propios establecimientos los que no permiten el uso de la tarjeta de crédito si el importe no supera una determinada cantidad.

Esto provoca que muchos consumidores dejen de utilizar el pago con tarjeta para pagar importes pequeños en todas sus transacciones cotidianas, con independencia de si el establecimiento lo permite o no. Esta situación supone una auténtica incomodidad, pues nos obliga a llevar siempre dinero en efectivo.

Pero, ¿de verdad estamos perjudicando al establecimiento si pagamos con la tarjeta de crédito en lugar de utilizar dinero en metálico? ¿Qué comisiones aplican los TPVs para compras de reducida cuantía?

¿Un mínimo por operación?

En los últimos años, las entidades financieras han venido cobrando una comisión mínima por operación a los comercios que utilizaban su TPV. Normalmente, cuando la venta se producía por un importe pequeño, la entidad aplicaba esta comisión mínima, lo que perjudicaba al establecimiento.

Por ejemplo, si la comisión aplicada era del 1% y el mínimo por operación era de 0,10 euros, una barra de pan pagada con tarjeta de crédito con un precio de 1 euro acarrearía un coste para el establecimiento de 0,10 euros (ya que el 1% de 1 euro es 0,01 euros, inferior a 0,10 euros), con una comisión real aplicada del 10%.

Esta práctica ha provocado que muchos comercios no permitan el pago con tarjeta de crédito si la comisión aplicada es inferior al importe mínimo. En el ejemplo anterior, el precio límite es de diez euros; por debajo de esa cantidad, el comercio estaría pagando una comisión mayor que la que le corresponde.

¿Debemos seguir pagando en efectivo importes bajos?

En la actualidad, la mayoría de entidades financieras han dejado de aplicar esta comisión mínima por el uso de su TPV. Sin embargo, todavía son muchos los consumidores que se muestran reacios a pagar con tarjeta para importes bajos, en la mayoría de ocasiones por solidaridad con el establecimiento.

Sin embargo, esta práctica no supone comisiones altas para el comercio, sino que se establece un porcentaje fijo por operación. Este es el caso de ING DIRECT, cuyos TPVs tienen una comisión del 0,50% sin mínimo por operación; así, una transacción por importe de 3 euros tiene un coste de 1,5 céntimos de euro.

En estas circunstancias, un establecimiento no tendrá preferencia a la hora de aceptar una u otra forma de pago de sus clientes, independientemente del precio del producto. Serán muchos los consumidores que por comodidad elijan pagar con tarjeta de crédito, y quizá esta sea la tendencia en los próximos años.

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Conversación

  • maria calsolaro

    Además de ofrecer al cliente una cómoda alternativa de pago (cada vez más cómoda), se trata también de una forma de transparencia en las operaciones de un establecimiento. Todas las transacciones quedarán grabadas y eso no dará lugar a pagos en negro; este mismo discurso se puede aplicar al cliente.