¿Qué tiene que ver Hacienda con nuestras cenas y cestas de Navidad?

Son muchas las empresas que, con el objetivo de promover las relaciones entre sus empleados, organizan cenas de empresa en Navidad. Se trata de un momento muy distendido en el que los trabajadores aprovechan para entablar otro tipo de relaciones con sus compañeros.

Otras empresas, en cambio, optan por regalar a sus empleados cestas de Navidad como agradecimiento al esfuerzo realizado el último año. Muchos prefieren esta alternativa, ya que de esta manera pueden obtener de forma gratuita productos con los que pasar las fiestas.

Sin embargo, pocas personas saben cómo les afecta cada una de las dos opciones desde el punto de vista fiscal. Porque sí, tanto en las cestas de Navidad como en las cenas, Hacienda tiene muchas cosas que decir.

¿Cómo tributan las cestas de Navidad para la empresa?

Una de las preguntas más frecuentes que se plantean las empresas en estas fechas es: ¿nos podemos deducir el gasto incurrido en la compra de cestas de Navidad? La respuesta es: depende. Según el artículo 14.1 del Impuesto de Sociedades, este tipo de donativos no se puede considerar como gasto deducible. Ahora bien, según establece el artículo 15 de esa misma Ley, no se entenderán incluidos dentro de esta clasificación aquellos que con arreglo a los usos o costumbres de la compañía se efectúen en favor de los empleados.

Dicho de otro modo, si regalar cestas de Navidad a los empleados se realiza de forma habitual y repetida en el tiempo, la empresa se podrá deducir el gasto incurrido en ellas en el Impuesto de Sociedades. Para ello, además de justificarlo de forma correcta, se lo deberá imputar al empleado como retribución en especie.

En el caso del IVA, las cestas no tendrán la consideración de gasto deducible, a no ser que estuviesen constituidas por productos que lleven impreso el logo de la empresa, en cuyo caso tendría la consideración de objeto publicitario,  siempre y cuando su valor no supere los 90,15 euros. Asimismo, si la empresa vende los productos incluidos en la cesta y se los regala a sus empleados, se entenderá que se trata de muestras gratuitas y, por tanto, serán gastos deducibles.

¿Y para el empleado?

La entrega de una cesta de Navidad, aunque se entregue de manera voluntaria, se imputa como renta en especie para el empleado y, por tanto, la empresa tiene que efectuar la correspondiente retención a cuenta. Su valor, estimado a precios de mercado, deberá figurar en la nómina e incluirse en la correspondiente declaración de la renta.

Esto quiere decir que en nuestra cuenta corriente recibiremos el abono de nuestra nómina por una cuantía menor a la de cualquier otro mes, después de que nuestra empresa hubiese descontado la correspondiente retención por la entrega de nuestra cesta de Navidad.

¿Qué pasa con las cenas de Navidad?

Las cenas de Navidad pagadas por las empresas en favor de sus empleados, al igual que las cestas, tendrán también la consideración fiscal de gasto deducible en el Impuesto de Sociedades. Eso sí, será necesario presentar la factura correspondiente del servicio a Hacienda, además de haber prestado de manera efectiva el servicio.

Para el empleado, la cena de Navidad no tendrá ningún tipo de impacto fiscal.

Entonces, ¿qué es mejor?

Dado que tanto los gastos de las cestas de Navidad como las cenas de empresa son deducibles dentro del Impuesto de Sociedades, y a igualdad de condiciones, a cualquier empresa le resultará indiferente optar por una u otra alternativa. Sin embargo, los empleados se ven ligeramente perjudicados con las cestas de Navidad, a pesar de que son muchos los que prefieren esta opción.
Y es que cada alternativa ofrece un grado de satisfacción diferente para cada persona. Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que una cesta de Navidad puede compensar con creces la retención que la empresa tiene que abonar a la Agencia Tributaria. Porque sí, Hacienda tiene mucho que ver  con nuestras cenas cestas de Navidad.

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Imagen | kaboompics

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