Si monto una empresa, ¿me conviene hacerlo solo o con la ayuda de un socio?

Emprender-un-negocio

A la hora de dar el salto y poner en marcha un negocio, son muchas las personas que dudan si es mejor hacerlo sólo o acompañado de algún socio. Bien por tener un cierto respeto a verse solas y no saber qué hacer en un determinado momento, bien otro motivo, como asumir riesgos de índole financiera, muchas personas se plantean si es mejor emprender acompañado de un socio o hacerlo individualmente.

En realidad, en esta cuestión, a priori, una opción no tiene por qué ser mejor que la otra. Cada caso es un mundo y habría que analizarlos uno por uno para emitir una opinión. No existe una fórmula matemática exacta. En algunos proyectos funciona mejor disponer de un equipo de socios, mientras que en otros es mejor el esquema de un único socio individual. Entonces, ¿cómo se puede decidir si debo emprender sólo o acompañado?

Pros y contras iniciar un negocio en solitario y acompañado

Iniciar un negocio en solitario tiene como gran ventaja frente a hacerlo acompañado, que la toma de decisiones resulta más sencilla, ya que en grupo pueden surgir desacuerdos y provocar situaciones no deseadas. Esto es algo que ocurre en muchas empresas y que puede conducir a sus propietarios por un camino complicado. Es por esto por lo que siempre se debe hacer un buen pacto de socios, herramienta que permite que ninguno de ellos pueda bloquear el funcionamiento de la empresa o perjudicar a otro socio.

Emprender sólo tiene como desventaja principal la asunción de todos los riesgos, para bien y para mal. Es decir, si el proyecto de empresa falla, la responsabilidad será de una única persona, en lugar de repartirla entre varias. Además, en el ámbito de un único socio, los recursos para invertir en la empresa en la mayoría de los casos están más limitados que si se hace en colectivo. Esto se nota mucho al principio, cuando el tiempo disponible es una variable que tiende a cero.

Otra ventaja de emprender en compañía de otro socio, es que, como dice el refrán, la unión hace la fuerza. Esto significa que es una manera de aprovechar los puntos fuertes de cada socio, para sacar el proyecto adelante. Por ejemplo, una persona puede aportar el capital necesario para montar la sociedad y lanzar el proyecto, mientras que la otra puede aportar el conocimiento necesario para llevarlo a cabo (clientes, técnicas de fabricación, conocimiento,…).

Antes de emprender, siempre hay que tener claro con quien y por qué

Al montar un negocio, es habitual pensar en la gente que te rodea para montar el proyecto. Esto ocurre, por ejemplo, en la empresa familiar o cuando dos compañeros de la universidad montan una. Es bueno tener cosas en común, algo que una, pero siempre hay que pensar en las que realmente tienen sentido.

Montar un negocio con un familiar, puede ser un problema, más que una bendición, si no se tiene la misma visión del negocio y la capacidad para participar y aportar. Antes de dar un paso que suponga un compromiso con otra persona, siempre hay que preguntarse lo que podría aportar y si esa aportación se va a mantener en el futuro, o se compensará con alguna otra. Por ejemplo, un socio capitalista está bien para lanzar un proyecto pero, si el negocio tiene continuidad a lo largo del tiempo, puede que no se vea con los mismos ojos el valor que aporta su participación.

Con la familia y amigos, ocurre lo mismo. La buena relación familiar, no siempre se traslada al mundo de los negocios, en el que hay que tomar decisiones, a veces bajo presión y alguna que pueda suponer el desembolso de dinero o el despido de una persona. Hay que ir con pies de plomo, ya que los diferentes círculos que están implicados en una empresa, siempre tienen intereses bien diferentes.

Conclusiones

Montar una empresa es algo recomendable, hace falta en España y es una de las vías para que la economía funcione bien. Hay mucha gente que lo hace constantemente en el mundo y le va bien, tanto sólo como en compañía de más personas en calidad de socios. Lo que ocurre es que, antes de dar ningún paso, siempre hay que valorar pros y contras de la relación que se pueda formalizar con un socio en potencia.

Hacer una proyección a futuro, para imaginar que va a ocurrir cuando haya falta de acuerdo, para saber si va a responder en los momentos buenos y malos y si la capacidad que tiene es la que se le va a exigir, es un ejercicio que resulta imprescindible. Por muy bien que uno se lleve con su hermano, no tiene por qué ocurrir de la misma manera en el entorno empresarial; aunque a veces acaba surgiendo al contrario, acabando convertidas en amigas íntimas personas que comparten horas de trabajo y negocio, dada la cantidad de riesgos y horas de trabajo a las que hacen frente cada día.

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