Ventajas fiscales de afrontar inversiones con financiación

Ha llegado el momento, sabes que necesitas invertir en tu negocio para que pueda crecer como se merece. Máquinas, camiones, reformas, locales, instalaciones… Sea lo que sea eso en lo que tienes que invertir, una de las decisiones más importantes que debe abordar tarde o temprano todo empresario es la financiación.

Cuando optas por la financiación ajena, cada mes llega con puntualidad inglesa la letra o cuota del préstamo. Hay quien se fustiga pensando que tiene préstamo para rato, y hay quien no hace ni caso optando por aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Sea cual sea tu caso, debes tener claro que cada cuota de tu préstamo se compone de dos partes bien diferenciadas, y que es importante distinguir por cuestiones fiscales.

Fiscalidad de la financiación en la empresa

  • La devolución del capital. Es simplemente el pago que le haces al banco para devolverle lo que te prestó en su día. Es fácil caer en la tentación de pensar que la totalidad de la cuota del préstamo que pagas (devolución del principal e intereses) es un gasto y que, además, te lo vas a poder deducir en bloque en tu declaración de impuestos. Lo que realmente es un gasto es el activo que compraste con ese dinero que te prestó el banco, que se imputa a gastos a través de la amortización.
  • Los intereses de la financiación ajena sí son un gasto como lo pueden ser la luz, las compras de mercaderías o la nómina de los empleados. Desde el punto de vista fiscal, los intereses financieros son un gasto que te vas a poder deducir en tu declaración, ya sea en el impuesto de sociedades (para SL, SA, SAL, …) o en el IRPF (el autónomo de toda la vida). Como consecuencia, los intereses financieros te van a servir para reducir la factura tributaria entre un 20% y un 25% de los gastos financieros asumidos.

El coste de oportunidad al invertir en tu negocio

A la hora de plantearte hacer una inversión, la primera idea que se te viene a la cabeza es pensar en financiar todo lo que puedas con fondos propios, que no está la cosa como para despilfarrar los euros en intereses y gastos financieros. Sin embargo, es necesario caer en la cuenta de que usar fondos propios para financiar una inversión no sale gratis, puesto que estás asumiendo lo que en economía se llama el “coste de oportunidad”.

Explicado con palabras de andar por casa, el coste de oportunidad es lo que dejas de ganar con tu dinero por el hecho de no hacer nada con él, en lugar de invertirlo en algo que vaya a generar rentabilidad.

Un caso práctico

Para salir de dudas no hay como los números, así que es hora de calcular la rentabilidad de la inversión. Para ello, necesitamos conocer dos datos:

  • Beneficios: si te estás planteando la posibilidad de invertir un importe elevado en un activo será porque crees que te va a servir para conseguir un rendimiento. Haz un esfuerzo e intenta estimar los beneficios (ingresos – gastos) que obtendrás en tu negocio durante los próximos 12 meses con la nueva inversión,  y los que obtendrías si no invirtieras, es decir, si te quedaras tal y como estás. En euros todo se lee mejor.
  • Activos: calcula el valor de todo aquello que tienes en tu negocio y que es necesario para obtener los beneficios. Hazlo sumando el valor de las inversiones que ya has realizado anteriormente, de las existencias que tienes almacenadas, los saldos de clientes pendientes de cobro y el dinero efectivo.

Con estos datos a mano, calculamos la rentabilidad de la inversión y salimos de dudas:

Rentabilidad = Beneficios/Activos totales

Con un ejemplo se ve mejor:

Después de darle muchas vueltas he decidido comprar una máquina nueva para mi negocio. Vale 20.000€ y estimo que utilizándola bien podré conseguir en 2015 unos beneficios de 3.000€. Sin esa inversión calculo que obtendría un resultado de 700€. Actualmente cuento con una máquina más pequeña que me costó 10.000€ y la tengo amortizada en 2.000€ al año. Tengo saldos de clientes pendientes de cobrar por 15.000€, mis existencias valen 16.000€ según el inventario y en el banco cuento con 10.000€.

Concepto Sin Inversión Con Inversión
Sin Prestamo Con Préstamo
BENEFICIOS ESTIMADOS 700 3.000 2.000
Máquina antigua 10.000 10.000 10.000
Amortización -2.000 -2.000 -2.000
Máquina nueva 0 20.000 20.000
Saldo de clientes 15.000 15.000 15.000
Existencias 16.000 16.000 16.000
Tesorería 10.000 10.000 10.000
TOTAL ACTIVOS 49.000 69.000 69.000
RENTABILIDAD 1,43% 4,35% 2,90%
IMPUESTOS 175 750 500

En este ejemplo, si hiciéramos la inversión con fondos propios obtendríamos una rentabilidad del 4,35%, mientras que si no la hiciéramos, obtendríamos una rentabilidad del 1,43%. Claramente, invertir en esa máquina serviría para impulsar el negocio y elevar la rentabilidad que genera. Si decidiera no hacerlo, el coste de oportunidad asumido sería de un 2,92% (la diferencia entre ambas inversiones) y probablemente el año que viene por estas fechas estaría en la misma situación que hoy pero con menos dinero en el bolsillo.

Llegados a este punto la pregunta del millón sería ¿y que hago si veo buenas perspectivas pero precisamente lo que no tengo es dinero para invertir?

  1. Puedes no hacer la inversión y quedarte viéndolas venir con la perspectiva de ahorrar el dinero suficiente como para comprar la máquina dentro de unos años. En este caso debes tener claro lo que estás dejando de ganar por quedarte en una posicion conservadora (el coste de oportunidad)
  2. Puedes adquirir la máquina utilizando financiación ajena

Las ventajas de financiar la inversión con fondos ajenos

Financiar la inversión con fondos ajenos puede resultar muy positivo para tu negocio, siempre que la rentabilidad que vayas a obtener de la inversión sea lo suficientemente amplia como para compensar el coste de la financiación.

Volvamos al ejemplo que veíamos antes. Supongamos que necesito 20.000€ de financiación ajena para pagar la totalidad del coste de la máquina, y que el tipo de interes que nos cobra el banco es del 5% anual. El coste financiero sería de 1.000€ al año, por lo que los beneficios quedarían en 2.000€ en vez de 3.000€. Mis beneficios se reducen por el coste de la financiación pero, aún así, la rentabilidad se situaría en el 2,9%, que es superior a la rentabilidad que obtendríamos en caso de no llevar a cabo la inversión. Los números lo dicen claro: sigue siendo más rentable hacer la inversión utilizando un préstamo que no hacerla.

No hay que olvidar que, tal y como comentábamos al comienzo, los gastos financieros contribuyen a reducir la factura tributaria del negocio. Podemos ver en el ejemplo que, si la sociedad no utilizase financiación ajena, tendría que pagar 750€ de impuestos a Hacienda por sus beneficios, quedando el resultado neto en 2.250€; en caso de pedir un prestamo al banco, tendría que pagar 500€, quedando el beneficio final en 1.500€. Por tanto, es cierto que al pedir un préstamo los beneficios y la rentabilidad de la inversión se reducen, pero también lo es que pagamos menos impuestos.

fiscalidad-dummiesSara Sánchez es economista, asesora fiscal y creadora de Fiscalidad para dummies, la primera asesoría online dirigida a emprendedores donde se tratan las cuestiones fiscales de forma fácil e intuitiva.

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Conversación

  • Mario Cobretti

    La que no suele ver la gente es el coste de oportunidad, bien apuntado.

  • Luis G. Garcia

    La rentabilidad de la inversión, no es correcto calcularla de esta forma. De hecho, confunde que haya que pagar un 5% por el préstamo cuando solo se obtiene un 2.9% (cifras del ejemplo). Claramente no se acometería la inversión. Por otro lado, en el caso de utilizar fondos propios, siempre siguiendo la linea argumental del ejemplo, la rentabilidad de mis 20.000€ seria de un 4,35% y habría que compararla con otra inversión alternativa (coste oportunidad), por ejemplo, un fondo de inversión o un deposito bancario con rentabilidades ligeramente superiores. Por otro lado, el ejemplo no considera incrementos del activo tales como saldo de clientes, existencias y resto del circulante como consecuencia lógica del incremento del volumen de negocio, dieminuyendo por tanto las rentabilidades marcadas. Los cálculos habría que hacerlos en términos de análisis de los flujos de caja, teniendo en cuenta los impuestos, bajo un horizonte temporal (vida util de la nueva maquina) y analizando la TIR (Tasa Interna de Retorno) y el VAN (valor actual neto de la inversión) Con la TIR obtenida (tasa de interés que esta produciendo la inversión) compararíamos con las mejores alternativas posibles (coste oportunidad) y tomaríamos nuestra decisión.

    • minue

      Hola Luis,

      Tienes razón que los cálculos que hemos hecho no son los más exactos, pero no queríamos liar al lector. Lo que sí me gustaría marcar es que el 2,9% lo hemos obtenido teniendo en cuenta los gastos del préstamo, que reduce nuestros beneficios…

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