¿Inversión o gasto? Así son los robots domésticos que nos facilitan la vida

Puede que en un futuro cercano podamos disfrutar de los robots que siempre nos prometió la ciencia ficción, y tengamos por casa un humanoide tipo C3PO haciendo las tareas del hogar.

Pero mientras ese día llega, podemos empezar por los robots domésticos que nos facilitan la vida y se encargan de tareas tan poco agradables como aspirar, fregar, pasar la mopa, cocinar, limpiar los cristales o incluso regar y cortar el césped.

Los robots de cocina, los primeros en llegar

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Los primeros robots en meterse en nuestras casas fueron los robots de cocina, unos pequeños aparatos que han cambiado nuestra forma de ahorrar en la cocina.

Desde las económicas ollas programables, que desde sólo 50 euros nos permiten preparar un montón de recetas y programarlas para que estén listas al llegar a casa, hasta los más completos robots de cocina, caros, pero capaces de hacer sencillas las recetas más complicadas.

El ahorro con estos aparatos es significativo, ya que podemos preparar alimentos que normalmente compramos procesados. Por ejemplo, un bote de tomate frito casero cuesta 1,15 euros en el supermercado, mientras que hacerlo en casa solo 0,43 euros. O unas natillas, que podemos comprar por 2,05 euros o cocinar nosotros mismos por 1,10 euros.

Los robots aspiradores, y olvídate de barrer

Los robots aspiradores fueron los siguientes en llegar, y son probablemente los más extendidos. Se trata de pequeños aspiradores motorizados con sensores que les permiten moverse por la casa de forma autónoma al tiempo que van limpiando el suelo.

Los primeros modelos eran un poco burdos. Se iban dando golpes por todas partes, se atascaban en los rincones y se perdían por las habitaciones, pero ahora da gusto verlos limpiar la casa con movimientos precisos.

Gracias a su éxito, estos robots aspiradores tienen ahora otros hermanos que se encargan de tareas similares, como pasar la mopa o, incluso, fregar el suelo.

El ahorro que conseguimos con estos aparatos es el tiempo que evitamos pasar realizando estas tareas, aunque también podemos considerar que ahorramos el coste de contratar un servicio de limpieza. Su precio actual, desde 300 euros, los hace bastante asequibles.

También hay robots para limpiar los cristales

Aunque para ventanas pequeñas no tienen mucho sentido, también hay robots para limpiar cristales. Están especialmente indicados para grandes ventanales o zonas de difícil acceso, y su funcionamiento es tan sencillo como ingenioso.

En algunos modelos, el robot cuenta con dos piezas: una se sitúa a un lado del cristal y la otra en el opuesto. Gracias a un sistema de imanes ambas se mantienen unidas, evitando que el robot caiga al vacío mientras se mueve por toda la ventana y deja los cristales como nuevos.

En otros modelos, en cambio, el robot utiliza un pequeño motor de aspirado para crear el vacío y mantenerse pegado al vidrio como una ventosa, pero pudiendo desplazarse al mismo tiempo.

La jardinería es cosa de los robots

En España lo de “cortar el césped” no es una rutina tan extendida y habitual como en Estados Unidos, ya que la gran mayoría vivimos en pisos y apartamentos, pero sigue siendo una tarea nada agradable y perfecta para que de ello se encargue un robot.

El funcionamiento de estos robots cortacésped es una evolución de los robots aspiradores, solo que añaden una cuchillas a la ecuación. Después, únicamente es necesario marcar la zona que debe cortar, y el robot se encargará de no dejar ni una brizna de césped por encima de la altura deseada.

Si tenemos grandes superficies de césped que cortar, y normalmente contratamos a un jardinero para hacer la labor, puede ser una buena inversión aunque su precio ronda los 1.000 euros.

Como complemento, podemos añadir un aspersor inteligente, que se puede programar para regar las plantas con precisión, aportando a cada zona la cantidad de agua que necesita.

Di no a limpiar la piscina

Aunque desde hace muchos años existen los limpiafondos, los robots limpia piscinas han conseguido ir un paso más allá. Ahora no solo limpian el fondo, sino también las paredes y, lo mejor de todo, la superficie del agua.

Ya no hará falta ese cazamariposas gigante para recoger las hojas secas y avispas que se habían ahogado, ni esas largas tardes de verano frotando las paredes. Además, estos robots funcionan de forma independiente del sistema de filtrado de la piscina, y no requieren de grandes e incómodos tubos para aspirar. Simplemente un cable largo y, listo.

Sin lugar a dudas, la robótica irá poco a poco ganándose un lugar en nuestros hogares, dejándonos más tiempo para disfrutar de nuestro ocio y liberándonos de muchas tareas. Y esto es solo el principio, porque pronto habrá auténticos robots que cocinan tal y como lo haríamos nosotros.

 

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