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Tiago Dadalto Schettino

Tiago Dadalto Schettino

Agilista, coach de innovación y escritor. Creo que somos capaces de mucho más de lo que nos planteamos. Trabajo con equipos para que se conviertan en algo más allá de sí mismos. Me encanta aprender (¡no es broma!), el café, el chocolate y la pasta. Me apasiona transformar organizaciones y a mí mismo.

En marzo ING cambió su organización hacia lo que conocemos como One Agile Way of Working of ING. Aunque esta transformación ya había comenzado en 2015 en Holanda, en España este «Big Bang» tuvo lugar en 2018. Organizamos un cambio tan grande como este en tan solo 40 días.

En abril de ese año, fui asignado como Agile Coach con la misión de dar soporte a esta transformación y de ayudar a los squads de mi tribu a convertirse en equipos de alto rendimiento.

Lo primero de todo… ¡Agile!

Mi background no es el de un desarrollador de software. Sé que esto no es un impedimento, pero debo ser transparente: soy un facilitador y un coach. Después de varios años impartiendo formación y dando soporte para mejorar las habilidades sociales de la gente, empecé el año pasado como un Coach de Innovación en ING. Desde esta posición aprendí incluso más de la creación de un producto digital y recibí más lecciones de cómo puedes pasar de la idea, utilizando Design Thinking, al desarrollo, utilizando la experimentación previa con un estilo Lean Start-Up.

Cuando me asignaron este puesto en 2018, sentí mucha responsabilidad. Fui elegido entre varias personas para ser parte del equipo de Agile Coaches que se complementaban muy bien. Conociendo mis «debilidades» o, dicho de otro modo, sabiendo lo que realmente quería mejorar, decidí bucear más en este nuevo mundo del desarrollo de software, en concreto, en la metodología Scrum, utilizando como base Scrum.org.

En primer lugar, porque el WoW de ING es un marco de referencia ágil basado en el modelo de tribus y squads de Spotify que, por supuesto, se basa en Scrum, aunque con referencias también de Lean. Y segundo, porque tenemos un compañero que nos empuja a seguir el libro. Y eso son palabras mayores:)

El apoyo que recibimos de nuestros compañeros coaches fue una de las primeras cosas increíbles que me sucedieron como Agile Coach en ING. Incluso bajo la presión de nuestros superiores y con mucho que hacer en nuestras tribus y squads, recibí el apoyo de profesionales con más experiencia que yo en la nueva metodología Scrum para hacerme crecer en esta materia.

Lo cierto es que a estas metodologías ágiles les coges fácilmente el punto en el momento que entiendes su base empírica y pones un montón de sentido común. Pero es insuficiente si no dispones de una plataforma para explorar y aprender, para experimentar pequeños ajustes y ver mejoras en tus squads y, sobre todo, para implementar algunos cambios y ver qué pasa.

Lo que realmente me enorgullece de mi desarrollo, no son las certificaciones que están por venir, sino ese día a día en el que veo personas involucradas y fomentando la mejora continua en los procesos: squads que consiguen ser más predecibles mejorando sus productos y ayudando a construir equipos que sean flexibles ante cualquier tipo de cambio.

Esto va de personas

Teniendo en cuenta mis antecedentes, cuando alguien dijo «transformación», yo pensé «esto va de personas». Pero no estaba 100 % convencido de ello, porque todo esto de Scrum era nuevo para mí, y al principio pensaba que tenía que ver más con el modo de trabajar de ING que conmigo.

Siendo sincero, esta discusión interna solo terminó cuando estuve en la CAS 2018 el pasado mes de diciembre y vi muchas pistas que hablaban de liderazgo participativo, coaching sistémico, reorganización dinámica y democratización del liderazgo como protagonista del cambio.

Cuando llegué a tener algo de confianza en Agile, llegué a esta misma conclusión. Como siempre nos dice otro compañero, «esto va de personas». Las personas tienen sus fases en la vida, su biografía, sus pensamientos, sentimientos y deseos. Esperan cosas, hay momentos de alegría y frustración y hay muchos momentos de verdad, y esto ocurre con cada individuo. Son tantos los cambios que se nos escapan a nosotros mismos.

Junto con esto, realmente me gusta intentar hacer tangible esta parte abstracta que pertenece a las personas. Me siento orgulloso de cómo lo hicimos en ING, manteniendo una medida del compromiso de la gente hacia la transformación con el fin de actuar en consecuencia para satisfacer las necesidades personales y grupales.

Adopté el concepto de MVP en cada encuesta que lancé a la tribu. Intentando añadir valor a su día a día con nuevas preguntas y nuevas reflexiones midiendo sus:

  • Motivaciones, con preguntas tan simples como ¿te gusta trabajar aquí?
  • Creencias: ¿crees que esta transformación traerá un resultado positivo para ING? ¿O crees que somos capaces de cumplir la misión de nuestra tribu?
  • Recomendaciones de nuestro lugar de trabajo como: ¿recomendarías a otra persona para trabajar en esta tribu?

Después de casi un año, comprobé en los datos analizados todo lo que podía predecir por mi experiencia como coach, sabiendo en todo caso que no son muy predecicles debido a influencias internas y externas. Nos hemos vuelto más asertivos a la hora de dar soporte a personas y equipos. Con grandes desafíos todavía para este año, pero observando ya mejoras a largo plazo.

Integración consistente: Pensamiento, Sentimiento y Voluntad

Al principio, fui más «coach», reservando 30 minutos para cada miembro de la tribu y preguntándoles cosas sobre ellos mismos, como sus cumpleaños. Sé que suena demasiado personal, pero tuve que establecer una buena relación con ellos. De hecho, todavía estoy en ello. Entendiendo que todavía es una tribu tratando de construir su identidad, decidí mapear tres dimensiones:

  1. ¿Qué preguntas tienes en este momento? ¿Con qué dudas puedo ayudarte?
  2. ¿Qué te da miedo? ¿Cuáles son tus sentimientos actuales?
  3. ¿Qué apoyo necesitas para cumplir tu rol y función? ¿Qué puede en esta forma de trabajar?

Sé que tenía que mantener estas tres dimensiones de una forma robusta y consistente, con todas las herramientas que podría utilizar, como una formación, o una sesión individual, o ayudar a concretar cualquier duda … Cada interacción era una transformación en sí misma. Esa integración debería servir para enfrentar dudas, miedos e incapacidades, y, sobre todo, para elevar su motivación y creencia en el cambio.

En realidad, no es tan fácil como suena porque también tenía que ser fuerte en mi meta de convertirme en un Agile Coach. A pesar de toda la incertidumbre, tuve que asumirlo y hacerlo realidad, tratando de ayudar a otros a encontrar su camino al éxito, con menos o más experiencia en Agile, Scrum o la forma de trabajar de ING. Y, por supuesto, sin olvidar estar un paso por delante, agregando valor al trabajo de todos a medida que pasaba el tiempo y estábamos consolidando nuestra tribu.

La verdad es que esta es la forma en la que tanto yo, como mis compañeros coaches impulsamos esta transformación en el Orange Code de ING. Lo que me enorgullece es este sentido es haber alcanzado el éxito cuando. A final del año, tuvimos una sesión para celebrar nuestros logros, y vi las sonrisas de las personas comprometidas con este proceso mientras se auto organizaban. Allí me demostraban que están comprendiendo de verdad de que se trata eso.

¿Y ahora, qué?

¿Todo esto significa que ING ya es increíblemente ágil? Sí y no, por supuesto 🙂

Somos conscientes de cuál ha sido este proceso y eso es mucho. Lo que veo es que no solo estoy creciendo en esta transformación, sino que la organización en sí misma es más adaptable y resistente a medida que fortalecemos esta base empírica. Que todavía tenemos trabajo por hacer, pero estamos en el camino correcto.

Comencé en 2018 buscando las conexiones entre mi experiencia pasada y lo que podía aprender para abordar este perfil de Agile Coach. Incluso me preguntaba si sería capaz de hacerlo. Al final, encontré mucho más que un lugar, una organización, una tribu y un equipo para cumplir mi misión individual de ayudar a las personas a desarrollarse más allá de lo que creen que son capaces de hacer. Siguiendo el camino de la inmersión profunda en Agile, llegue al núcleo de «esto va de personas» y llegar al hecho de que para avanzar y alcanzar nuestros objetivos se requiere coherencia en nuestras acciones.

Creo que esto es lo que arquetípicamente ocurre cuando uno se esfuerza en esta manera, ya sea en ING o en otro lugar. Aunque puedo decir que en ING encontré un lugar para nutrirme en este camino. Con compromiso, enfoque, respeto, franqueza y coraje, alcanzamos el siguiente nivel. Vivir estos valores me llevó a vivir un año increíble.

Eso también puede sucederte a ti cuando abraces el cambio y vivas estos valores.

Y a pesar de todo, estoy esperando con los brazos abiertos los desafíos de este 2019.

Estoy seguro de que tendré muchas cosas que decir el próximo año. ¡A ver qué ocurre! =)

En Naranja | Los cuatro valores del Agile Manifesto, explicados uno a uno

Imagen | Photo by Annie Spratt on Unsplash


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