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ING ha realizado la transformación agile en 40 días. Aunque llevaba trabajando en IT, ya existían iniciativas ágiles desde 2012, la mayor parte de áreas de negocio de España han pasado a trabajar en metodologías ágiles en un periodo de transición de 40 días.

Este cambio de filosofía de trabajo requiere la participación de un agile coach que facilite al equipo las herramientas necesarias para hacer el cambio. Mario Lara, agile coach en ING, nos explica cómo es su trabajo.

Qué es un agile coach

Un agile coach es una función dentro de la empresa”, comenta Mario Lara, “prestas un servicio para conseguir que ocurra el agilismo y facilitar que cada equipo encuentre su ritmo en la nueva forma de trabajar, sin perder de vista los principios y valores”. La “filosofía” agile supone un cambio en la forma de trabajar en equipo que evita las tensiones o busca que sean constructivas (dependiendo de la fase en la que estemos) y produce una importante mejora en los resultados. Para conseguirlo, la figura del agile coach es clave. En el proceso de cambio hay dos vertientes: la agile y la de coach. En ING España hemos vivido más intensamente la parte coach para cambiar la organización en tan poco tiempo».

En ING España se ha optado por cambiar primero y después ir ajustando el cambio, en modo big-bang. Como nos dice Iván Corps, otro de los Agile Coach de ING “una opción atrevida pero más alineada con aprender de la realidad en lugar de sobrediseñar y lanzar después. Por supuesto esto hace necesario estar muy atento a la incertidumbre que se genera, a los malentendidos, y a reaccionar rápido para ajustar lo que sea necesario”. Por eso, “es muy importante estar cerca de las personas en esta fase, y ahí el agile coach tiene bastante llegada por su actividad diaria en los equipos”, añade Corps.

La forma de evitar la incertidumbre es consiguiendo que brote en los equipos la filosofía agile, “no se trata de venir con las reglas de agile e imponerlas”. El agile coach tiene que tratar de entender el trabajo de cada miembro del equipo y cómo se relaciona con su entorno para ir transformándolo hacia un cambio de mentalidad, más que a un cambio de metodología. “La función básica del agile coach es acompañar. En la primera etapa del proceso lo que más desean las personas es el acompañamiento porque es normal la desorientación y la incertidumbre. Necesitan a alguien que les oriente y les ayude a descubrir poco a poco esta filosofía”, explica Mario Lara.

Al final, y como apunta otro de los compañeros de Mario, de lo que se trata es de que sean los propios equipos los que generen y encuentren opciones, cambios, planes de acción… El objetivo de los agile coach es empoderar a las personas y ayudarles a encontrar su camino hacia el alto rendimiento. Se trata de que entiendan que ya no tienen un jefe que les dice cómo hacer las cosas y qué tienen que hacer para cambiar.

Las habilidades del agile coach incluyen el fracaso

Las habilidades que debe tener un agile coach incluyen tener experiencia en el mundo agile y, algo más sorprendente, “haber fracasado” porque, como señala Lara, “eso te da la templanza para afrontar los problemas que van a surgir en el día a día”. Pero si haber fracasado es importante, también lo es “haberte levantado de ese fracaso”. Por su parte, Corps opina que «no hay que ver ese fracaso como algo personal, sino como una forma de descubrir nuevas formas de hacer las cosas».

La paciencia es una habilidad que debe desarrollar un agile coach porque “es típico cuando llegas a un equipo que digan que agile no funciona, es algo intrínseco al puesto, por eso es importante tener paciencia”. Y muy unido a esta habilidad, Lara destaca el cariño con el que hay que tratar a las personas, su rol y sus inquietudes, ansiedades y frustraciones. “Tenemos que ser transparentes, dejar claro que no venimos a cambiarte, sino a generar una confianza con el equipo para descubrir juntos otra forma de trabajar. Dicen que somos el muro de las lamentaciones de la organización porque todo el mundo te cuenta sus problemas, pero para un agile coach eso es que se está generando el espacio de confianza necesario para que la gente se abra e iteremos antes, encontrando la forma de ayudar”.

Otra habilidad del agile coach es provocar que las personas descubran el camino a seguir por sí mismas, “si das un camino te vuelves un líder al que todo el mundo sigue y ese no es nuestro cometido”.

Un día en la vida de un agile coach

En el día a día del agile coach hay mucha observación, análisis y disciplina. Una parte fundamental del trabajo del agile coach consiste en observar cómo trabajan los equipos acompañándolos. “Mi día a día básicamente es estar con los equipos para saber qué herramienta o método se necesita en cada momento, porque si la sacas antes de tiempo estás liderando, pero si la sacas tarde el equipo se puede desmotivar”.

Además de observar, el agile coach tiene que actuar. Cuando observa que un equipo no funciona debe encontrar la causa, “ir a la raíz del problema y ver cómo el equipo puede colaborar. En este proceso hay que ser directo y actuar” comentan en el equipo.

Cómo medir el proceso de transformación agile

A nivel teórico, el modo de saber si está progresando el proceso de cambio de mentalidad es viendo si se cumplen las métricas planteadas pero “el agile es una filosofía y un cambio de mindset y es complicado medirlo con métricas”. La forma en la que un agile coach comprueba si progresa la implantación es “cuando del equipo brotan las sugerencias o la gente que al principio rechazaba el agile te dice que ahora tienen mucho más foco que antes, para mí eso es el progreso de la transformación”.

En su equipo reconocen que hay que poner métricas para medir si se avanza o no en la implantación aunque “hay intangibles muy difíciles de evaluar con una métrica”. La métrica final es cuando llega el momento que el agile coach ya no es necesario. “Significa que ya no hago falta porque el equipo ha entendido la filosofía y ya cambió de mindset”.

Un consejo para empezar como agile coach

Un agile coach trae su caja de herramientas, su experiencia y debe adaptar esa experiencia al contexto de la empresa. “A un nuevo agile coach le diría que nunca pierda de vista cómo se ha hecho la transformación en ING porque tiene muchas ventajas hacerlo tan rápido. A partir de ahora empezamos a construir”.

Otro consejo sería aprender de la cultura del fallo, “en otros países aceptan las críticas, hay un feedback constructivo, se equivocan pero están aprendiendo de esa cultura del fallo porque estás interactuando”.

Para finalizar, Lara insiste en que agile no es un cambio de metodología, es un cambio de mentalidad y el agile coach es quien debe conseguir que brote la filosofía agile en los equipos.

En Naranja | 8 herramientas para comenzar con las metodologías ágiles

 


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