Fondo de inversión vs cuenta bancaria
Tiempo de lectura: 4 minutos

Para muchas personas, la inversión es algo difícil y arriesgado. El temor a perder parte del dinero que tanto nos ha costado ganar es un motivo más que suficiente para dejarlo en la cuenta corriente del banco. Al fin y al cabo, así no perderemos nada ¿no? Pero, ¿y si te dijésemos que dejar tu dinero en una cuenta bancaria no es tan seguro como podríamos pensar? ¿Y si un fondo de inversión fuera menos arriesgado?

¿Cómo es posible? Si en teoría los depósitos son las alternativas más segura que existen.

La realidad es que no. Y el motivo no es otro que la inflación.

La ilusión monetaria

La mayoría de personas sufren un mal que se conoce como ilusión monetaria, un fenómeno económico según el cual no tenemos en cuenta el nivel de precios a la hora de tomar decisiones económicas.

Dicho de otro modo, pensamos que el dinero que tenemos en la actualidad tendrá el mismo poder de compra en el futuro, cuando la historia económica nos ha demostrado que nunca ha sido así.

Cada año, la inflación se va comiendo buena parte de nuestros ahorros. La cesta de la compra es comparativamente más cara, aunque nosotros no percibamos de una manera directa ese encarecimiento. Se considera como algo normal, porque la subida de los precios no suele ser demasiado abultada de un año para otro, pero a largo plazo, la inflación acaba erosionando de manera notable nuestros ahorros.

Inversión NARANJA+

El método de inversión todo en uno

Con Inversión NARANJA+ inviertes en los principales mercados del mundo a través de los Fondos Cartera NARANJA.

Minimiza el riesgo a largo plazo. Sin inversión mínima. Con menos gastos y comisiones. Con tu dinero siempre disponible.

Puedes consultar el nivel de riesgo y los riesgos asociados a cada Fondo Cartera NARANJA en la web.

Los españoles somos conservadores por naturaleza

Los españoles somos conservadores por naturaleza, y por eso buena parte de nuestros ahorros están en cuentas corrientes y depósitos que no ofrecen casi rentabilidad. En la actualidad, debido a los bajos tipos de interés que desde hace algunos años rigen el mercado, ni siquiera los depósitos a plazo fijo pueden protegernos contra la inflación.

Según datos del Banco de España, los españoles guardamos en depósitos un total de 833.000 millones de euros a julio de 2019. En contraste, el patrimonio total de los fondos nacionales ascendió a tan solo 270.000 millones de euros a cierre de junio de 2019, según datos de Inverco.

Es decir, invertimos tres veces menos en fondos de inversión de lo que tenemos en depósitos.

Esta mentalidad nos aboca a perder más dinero de esta manera que invirtiéndolo, incluso asumiendo los riesgos propios de cualquier inversión en renta variable. Y a largo plazo, la pérdida puede ser bastante significativa.

Un ejemplo práctico

Estamos en enero de 2002 y nada más entrar en vigor el euro recibes 1000 € que guardas en una caja fuerte.

Llega 2019 y decides recuperarlo.

Abres la caja fuerte y ahí siguen tus 1000 €. Lógicamente, la cantidad es la misma, pero su valor no. A efectos prácticos, tu dinero habrá perdido mucho poder adquisitivo.

En concreto, según datos del INE, para comprar algo que en 2002 costaba 1000 € necesitas ahora 1397 €, pues el IPC acumulado ha sido del 39,7 % en estos últimos 17 años.

Explicado de otra manera: si en 2002 te podías tomar 1000 cafés de 1 € con tu dinero, en 2019, que ese mismo café cuesta casi 1,40 €, solo podrías tomarte 716 cafés.

Es decir, tu dinero ha sufrido una pérdida de poder adquisitivo del 28,41 % en ese periodo de 17 años, lo que equivale a una pérdida anualizada del 1,49 %.

No cabe duda de que, si hubiese sido una inversión, habría sido más que ruinosa, y lo más probable es que estuvieses pidiendo explicaciones a tu gestor.

La rentabilidad real de un fondo de inversión

Pero la ilusión monetaria no solo aplica a decisiones de consumo; también se traslada a nuestras decisiones de inversión. No en vano, la mayoría de nosotros solemos fijarnos únicamente en la rentabilidad obtenida por el fondo, también llamada rentabilidad nominal, sin fijarnos en su rentabilidad real, es decir, una vez descontados los efectos de la inflación.

A esta percepción contribuye también el hecho de que los impuestos se aplican sobre la rentabilidad nominal. Hacienda nos reclamará el IRPF correspondiente a los rendimientos obtenidos sobre el capital inicial, pero no sobre su valor actual, lo que hace que, en la práctica, acabemos perdiendo aún más dinero.

En cualquier caso, conviene que antes de retirar una inversión, realicemos un ejercicio de cálculo muy sencillo para determinar cuál ha sido su rentabilidad real:

Rentabilidad Real = (( 1 + Rentabilidad nominal) / (1 + IPC)) -1

Por ejemplo, para una inversión con una rentabilidad nominal anual del 10 % y una inflación del 2 %, su rentabilidad real será del 7,84 % a un año. Para una inversión de 10.000 €, el capital en términos nominales será de 11.000 €, pero tan solo de 10.784 € en términos reales.

La diferencia entre un fondo de inversión y un depósito

Utilicemos las rentabilidades simuladas de un fondo de inversión con un riesgo intermedio, como el Fondo Cartera NARANJA 50/50. Si tomamos el IPC publicado por el INE, la diferencia entre las rentabilidades que hubiese obtenido el fondo en términos nominales y en términos reales es la siguiente:

Año Fondo Cartera NARANJA 50/50 (nominal) IPC Rentabilidad Real
2014 8,15 % -1,30 % 9,57 %
2015 4,31 % -0,30 % 4,62 %
2016 5,25 % 3,00 % 2,18 %
2017 5,36 % 0,60 % 4,73 %
2018 -5,21 % 1,00 % -6,15 %
Acumulado 18,58 % 2,98 % 15,14 %
Pero, ¿cuál sería la diferencia entre tener el dinero en una cuenta corriente y este fondo de inversión en términos reales? Como la rentabilidad nominal de las cuentas corrientes es del 0 %, la diferencia es bastante significativa. Y es que, debido a la inflación, la rentabilidad real del dinero en una cuenta corriente durante estos cinco últimos años habría sido negativa (-2,90 %) y, por lo tanto, bastante alejada de la rentabilidad real del fondo (15,14 %).
Concretamente, más de 18 puntos porcentuales de diferencia.

En definitiva, igual que rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras y, por tanto, no podemos predecir la evolución de nuestra inversión, tampoco se puede saber cómo se va a comportar la inflación en los próximos años.

Por todos estos motivos, dejar tu dinero en una cuenta corriente o un depósito con mínima rentabilidad nominal es en una alternativa más arriesgada que invertirlo en un fondo. Y, en general, no suele ser una buena idea.

En Naranja | ¿Por qué un fondo de inversión que reinvierte dividendos te hará ganar mucho más a largo plazo?

,

Tu opinión es muy importante para nosotros.

¿Te ha aportado valor esta información?

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (23 votos, media: 3,61 sobre 5)
Cargando…