Cazadores de mitos bancarios: ¿Es peligroso dar el IBAN o el número de cuenta corriente a otras personas?

Son muchas las asociaciones e instituciones que nos advierten de los riesgos que implican dar nuestra tarjeta de crédito o de débito a otras personas, y razón no les falta. Cualquiera podría disponer de nuestros fondos de forma fraudulenta para realizar compras a través de Internet y escaparse en un abrir y cerrar de ojos. Por esta razón, es peligroso que otras personas conozcan esta información.

Pero, ¿qué ocurre si publicamos o damos a otras personas nuestro número de cuenta corriente o el IBAN? ¿Podrían sacar dinero de esa cuenta o realizar pagos con ella? Hay muchas personas que temen que les puedan robar por el mero hecho de conocer este dato. Nada más lejos de la realidad; tener el número de cuenta de otra persona solo puede servirte para ingresar dinero en esa cuenta.

Tengo el número de cuenta de otra persona, ¿qué puedo hacer con ella?

Y para muestra, varios ejemplos. No son pocos los programas de televisión que publican el número de una cuenta corriente con el fin de ayudar a causas benéficas. O los autónomos que reflejan en sus facturas sus números de cuenta para que sus clientes les realicen las transferencias correspondientes por los trabajos realizados.

El hecho de disponer de este código solo sirve para mover dinero entre cuentas. Si cualquier persona que tuviese este número pudiese retirar fondos de la misma, serían millones de personas las que estarían pendientes de los abonos en esa cuenta para retirarlos de manera inmediata.

Dicho de otro modo, nadie puede retirar dinero de tu cuenta o transferir dinero de esa cuenta a otra sin acreditar que eres tú, bien sea a través de un documento identificativo (generalmente, un DNI) o bien a través de una clave proporcionada por la entidad si se realiza a través de Internet.

¿Y si me dan de alta en algún servicio por Internet?

Ahora bien, existe un pequeño riesgo que es importante no desdeñar: que alguien contrate un servicio por Internet, como un servicio de videoclub o la matrícula de una universidad online, y domicilie el pago en esa cuenta. La mayoría de empresas solo piden el número de cuenta y el DNI, así que una persona que tuviese ambos datos podría hacerlo fácilmente.

En cualquier caso, y dado que se trata de un pago no autorizado por ti, puedes devolver en todo momento el recibo y, en caso de reclamación, tendrá que ser la compañía quien acredite el contrato firmado por ti. En las transferencias SEPA, además, el acreedor debe emitir un mandato en papel que, una vez firmado por el deudor, autoriza a su banco para atender esos pagos.

En definitiva, dar tu número de cuenta a otra persona o a una empresa no es peligroso, a no ser que temas que puedan realizarte un ingreso. Conviene, no obstante, revisar nuestra cuenta cada cierto tiempo con el fin de evitar cargos que no hayan sido autorizados por nosotros.

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