Cazadores de mitos económicos: ¿Y si el hecho de que la declaración nos salga a pagar fuese la mejor opción?

Siempre nos han dicho que tener que pagar en nuestra declaración de la renta es consecuencia de una mala planificación fiscal a lo largo del año anterior y que lo óptimo, por tanto, es que nos salga a devolver. Y es que, recibir una cierta cantidad de dinero, por pequeña que sea, siempre es bienvenida, y más cuando es inesperada.

Nosotros vamos a dar un giro de 180 grados a este argumento y os vamos a proponer un pequeño ejercicio que no siempre es fácil de entender: la mejor opción es pagar en la declaración, y en este artículo vamos a demostrar por qué (o, al menos, por qué no siempre es la peor opción).

¿Has pagado de más o de menos a lo largo del año?

Para entender por qué en algunas circunstancias es mejor pagar al hacer la declaración, lo primero es entender cómo funciona el IRPF y por qué tenemos que pagar o por qué nos sale a devolver.

Normalmente, nosotros como contribuyentes adelantamos lo que pagamos en impuestos a lo largo del año, del 1 de enero al 31 de diciembre. Si eres asalariado, la empresa descontará mensualmente estos pagos, más conocidos como retenciones, de tu nómina; si, en cambio, eres autónomo, estarás obligado a descontarlo de las facturas que emitas.

Sin embargo, por diferentes razones, puede que estos pagos no se correspondan con lo que efectivamente nos tocaría pagar en impuestos. Esta es la principal razón por la que tenemos que presentar la declaración de la renta. Si a lo largo del año nos han retenido de más, Hacienda nos devolverá la cantidad correspondiente; si, en cambio, hemos pagado de menos, seremos nosotros quienes pagaremos.

Con la Cuenta NÓMINA todo 
es sencillo

Sin comisiones ni condiciones. Sin coste de tarjetas a débito o crédito. 0€ en transferencias* y mantenimiento. Sin domiciliar recibos.

Indicativo

Pero, entonces, ¿por qué te puede interesar que la declaración te salga a pagar?

El motivo por el cual puede ser interesante que la declaración nos salga a pagar es que diferimos al máximo posible el pago de impuestos sin tener que pagar intereses de demora. Al no haber pagado lo que corresponde de forma anticipada, también aumentamos el dinero disponible en nuestro bolsillo.

No obstante, muchas personas no son partidarias de pagar menos retenciones porque esto implicaría tener que pagar una cantidad bastante grande al presentar su declaración. Sin embargo, estos pagos también se pueden diferir en dos plazos: uno que se abona a los pocos días de presentar la declaración y el otro en el mes de noviembre; en la práctica, esta posibilidad hace que no haya que pagar la totalidad del IRPF hasta finales de año, sin pagar intereses de demora.

Entonces, ¿cómo puedo hacer que me bajen las retenciones?

Lo negativo de esta forma de planificar tu declaración es que hay pocas posibilidades de forzar que nuestra declaración nos salga a pagar. Las retenciones que las empresas aplican a los trabajadores están fijadas por Ley y, salvo contadas excepciones, no se pueden reducir. Veamos algunas de ellas.

Tener dos pagadores

La primera de estas alternativas es tener dos pagadores. Cada uno de ellos aplicará las retenciones como si fuese el único, por lo que, generalmente, el tipo de retención aplicado será casi siempre menor que el que correspondería pagar por los ingresos del contribuyente, debido al carácter progresivo del impuesto.

Eso sí, si preferimos pagar menos a lo largo del año, se puede pedir a la empresa que aumente el tipo de retención.

Los permisos por maternidad y paternidad

En el caso de disfrutar del permiso por maternidad o paternidad, la Seguridad Social pregunta al trabajador cuál es el tipo de retención que quiere que se le aplique. En este caso, siempre podemos decir que se aplique el 0 % de retención, de manera que ingresaremos la totalidad del permiso, aunque más adelante tendremos que pagar la cantidad correspondiente.

Cambio de empleo

Otro caso es cuando un trabajador cambia de trabajo, ya que la empresa practicará las retenciones por los ingresos que obtiene el empleado desde ese momento y hasta final de año, sin tener información de lo que cobró en anteriores trabajos. En este caso, el trabajador podría informar a la empresa de sus circunstancias, pero por lo general las retenciones a aplicar serán más bajas que lo que correspondería descontar en condiciones normales.

Si ya me sale la declaración a pagar, ¿qué puedo hacer con el dinero que no he abonado antes?

Evidentemente, que la declaración nos salga a pagar nos obliga a tener ahorrada una cierta cantidad de dinero para que este abono no nos pille despistados. A pesar de que las fechas y la cantidad a abonar están claras, todavía son muchos los contribuyentes que les pilla desprevenidos y acaban con verdaderos problemas para abonar esa cantidad.

Lo ideal es apartar, en la medida de lo posible, el dinero que tengamos que pagar después con el fin de evitar sustos.

Una opción es realizar aportaciones a un plan de pensiones. Aunque no podremos utilizar este dinero hasta el momento de la jubilación (o cumpliendo una serie de supuestos muy restrictivos), las aportaciones son deducibles en el IRPF, lo que nos hará ahorrar en la factura fiscal del año siguiente.

En definitiva, cuando te salga la declaración de la renta a pagar, piénsate dos veces si de verdad es algo negativo. Si esto sucede, habrás conseguido diferir el pago de tus impuestos al máximo posible, una buena oportunidad para dar un mejor destino a tu dinero.

En Naranja | Deducciones en la Declaración de la Renta: qué se puede y qué no

Imagen |  Manuel Schinner on Unsplash,  Helloquence on Unsplash

Conversación