Digitalización economía
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Aunque haya sido de forma acelerada, la sociedad española ha experimentado un proceso de digitalización sin precedentes como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y el confinamiento. Abuelos haciendo videollamadas con sus nietos, niños y profesores dando clases desde sus casas, médicos asistiendo a sus pacientes de forma telemática, empleados teletrabajando, etc.

Todos hemos hecho un curso intensivo en nuevas tecnologías, y aunque en muchas ocasiones haya sido porque no ha quedado más remedio, la digitalización ha llegado para quedarse.

En condiciones normales, hubiesen sido necesarios muchos años y formación para que la sociedad adoptara las nuevas tecnologías de forma natural. Sin embargo, este salto evolutivo tan precipitado tiene su lado positivo, ya que podemos encontrarnos ante el verdadero comienzo de la digitalización de la economía.

¿Qué es la digitalización?

Desde la aparición de Internet y las nuevas tecnologías, las empresas se han ido adaptando a un nuevo entorno digital que representa una oportunidad para todos los negocios -en materia de costes, ventajas competitivas o conciliación laboral-, sin importar el sector al que se dediquen o la actividad que realicen. Este nuevo modelo se conoce con el nombre de digitalización.

Este nuevo paradigma ha mejorado los procesos de las compañías, además de ofrecer nuevas formas de comprar a los consumidores. Desde hace algún tiempo, todo el mundo compra los billetes de avión y reserva sus noches de hotel a través de Internet, las redes sociales se han convertido en uno de los canales principales de las empresas para potenciar su marketing digital y el ecommerce y otras formas de consumir de manera digital ya están al mismo nivel que el comercio físico.

Sin embargo, la digitalización continúa siendo una tarea pendiente en muchas empresas, especialmente las más pequeñas, que no han conseguido adoptar las nuevas tecnologías en sus procesos diarios.

¿Estábamos realmente digitalizados antes del COVID-19?

El pasado año, tan solo un 38 % de las empresas en España contaban con una estrategia digital, según el informe “El reto de la transformación digital de la economía”, publicado por Roland Berger y Siemens. En las pequeñas empresas, existe aún a día de hoy una cierta resistencia al cambio por su cultura, pese a que son conscientes de la importancia de la digitalización en su entorno y para el desarrollo de sus negocios.

El Estudio de Digitalización de Vodafone ahonda en esta cuestión, poniendo de manifiesto una realidad preocupante: que los profesionales autónomos y pequeños empresarios muestran un bajo nivel de conocimiento acerca de qué es la digitalización y cuál es su proceso de implantación.

Además, la digitalización no se encuentra, ahora mismo, entre sus principales preocupaciones. Tan solo uno de cada cinco pequeños empresarios cuenta con personal especializado en digitalización.

Una muestra más de que, aunque muchos negocios muestran en España un grado de digitalización avanzado, a día de hoy la transformación digital continúa siendo un largo camino que hay que recorrer.

La transformación digital de las empresas tras la pandemia

Si hay un punto positivo que nos ha dejado la pandemia es que las empresas han tomado conciencia de la importancia de la digitalización. Ya nadie duda que, en condiciones adversas, es su verdadero salvavidas y el motor de su crecimiento.

Teletrabajo

El teletrabajo es, sin duda, el aspecto tecnológico más recurrido por las empresas para adaptar su actividad a esta nueva situación. Se ha convertido en el salvavidas de muchas empresas, que han podido seguir trabajando en mayor o menor medida, con los pertinentes ajustes y medidas de seguridad informática.

Los resultados han sido tan positivos que parece que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Según un reciente estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, la incidencia del teletrabajo en España ha pasado del 5,3 % al 34 % durante la pandemia. La patronal y los sindicatos han coincidido en el éxito de esta fórmula, que ha impedido una caída de la actividad todavía mayor.

Sin embargo, todavía quedan muchos desafíos por resolver. La incidencia del teletrabajo continúa estando por debajo de la media de la Unión Europea. Esto, unido a la falta de un marco regulatorio específico hace que esta modalidad todavía no se encuentre consolidada entre las empresas españolas. Las circunstancias actuales pueden impulsar de una vez por todas el teletrabajo como medio preferido por los trabajadores españoles.

Trámites online

La pandemia del COVID-19 ha coincidido con numerosos trámites con la Administración que han colapsado las gestorías: la presentación de la declaración de la renta, la autoliquidación del primer trimestre del IVA, la solicitud de ERTEs o de cese de actividad de los autónomos o el aplazamiento de impuestos han sido algunos de los más importantes.

Esta situación ha puesto a prueba los sistemas informáticos y de telecomunicaciones de los principales organismos públicos. Con sus oficinas cerradas durante el estado de alarma, se ha consolidado una forma virtual de realizar los trámites que seguirá ampliándose en el futuro.

De hecho, tanto Hacienda como la Seguridad Social han habilitado canales provisionales para presentar sus documentos de forma virtual y sin necesidad de certificado digital. Y a las empresas y los autónomos no les ha quedado más remedio que seguir este cauce para presentar sus principales modelos tributarios y administrativos.

Además, algunas comunidades han habilitado la matrícula telemática, a través de la cual los padres podrán matricular en el colegio a sus hijos a través de Internet por primera vez.

Compras y ventas por ‘ecommerce’

Según los últimos datos de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia, la facturación del comercio electrónico en España aumentó en el segundo trimestre de 2019 un 28,6% interanual hasta rozar los 12.000 millones de euros. Su crecimiento ha sido espectacular en los últimos años, pero la pandemia ha provocado un crecimiento todavía mayor en algunos sectores.

Por ejemplo, la alimentación y la moda duplicaron su actividad durante estos meses con respecto al 2019, con un ritmo de actividad similar al del black friday. Sin embargo, esta actividad ha sido desigual en otros sectores, ya que otros como el turismo y las aerolíneas han quedado paralizadas por razones obvias.

El ecommerce continuará su crecimiento, aunque puede encontrarse con un obstáculo inesperado: el comercio local. Durante la pandemia, han surgido numerosas iniciativas que pretenden concienciar al consumidor para que compre en las tiendas de barrio de manera presencial.

En definitiva, atendiendo a la realidad anterior a la pandemia y la actual, parece claro que nuestro país se encuentra en pleno proceso de digitalización. La realidad sanitaria nos ha hecho ver las cosas de otra forma. Por eso, las empresas han comenzado a cambiar su mentalidad y su cultura para adaptarse a un nuevo modelo tecnológico.

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Imagen | Clem Onojeghuo en Unsplash


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