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Una subida de sueldo siempre es motivo de felicidad, pero no es plena si también se lo han subido a tu vecino.

Imagina dos mundos diferentes: en el primero de ellos, tú ganas 30.000 € y el resto de personas ganan, de media 25.000 €; en el segundo, tú ganas 100.000 € y el resto ganan, de media 200.000 €. ¿En cuál de ellos vivirías?

La respuesta lógica sería el segundo. Sin embargo, si de una forma irracional has elegido el primero de los mundos, nadie te puede tachar de loco, porque no estás solo. Un reciente estudio de la Universidad de Harvard reveló que una subida del doble en el sueldo de una persona no es efectiva si aun así seguimos ganando menos que la gente que nos rodea.

Las conclusiones parecen absurdas, pero en realidad no lo son. Ganar más dinero no siempre te hará más feliz.

Lo que ganen los demás influye en nuestra satisfacción con el empleo

El estudio de Harvard no es el único que ha puesto de relieve este aparente comportamiento tan irracional. Un grupo de psicólogos de la Universidad de Warwick midieron el bienestar de 80.000 personas, y descubrieron que su satisfacción en la vida depende de que sus ingresos se sitúen por encima del de sus vecinos. Cuanta más diferencia haya, más felices seremos.

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Nuestra renta actual no influye en nuestro nivel de bienestar, al menos no de forma absoluta. Chris Boyce, uno de los investigadores de este estudio, afirma que incluso un millón de euros al año puede parecer poco si nuestros amigos ganan dos millones. Este comportamiento sirve para explicar en parte por qué los países ricos no son los más felices que otros en desarrollo, al menos en los estudios llevados a cabo en los últimos 40 años.

Pero como casi todo, la edad nos hace madurar y cura estas envidias. El Doctor Umat Boodoo de la Warwick Business School, midió el bienestar y la felicidad de varias personas mayores de 45 años y llegó a una conclusión tan curiosa como lógica: los jubilados, que ya no tienen tanto contacto con sus compañeros de trabajo y, por tanto, no pueden hacer comparaciones, daban más importancia a sus ingresos absolutos que a los ingresos relativos a otras personas.

Quizá esto explique por qué las personas con edades superiores a los 55 años son más felices, según el Centre for Economic Performance, Proceedings of the National Academy of Sciences y la General Society Survey.

No ganes más de 95.000 $ al año; tu felicidad te lo agradecerá

Si por alguna razón extraña vives en el primero de los mundos que te hemos sugerido en la introducción y no te importa cuánto cobra tu entorno, la pregunta que tienes que realizarte es otra: ¿cuánto dinero necesito realmente para ser feliz? Las diferencias varían según la ubicación, el estilo de vida, la educación y el género.

Según datos publicados en la revista Nature Human Behavior, el promedio para ser feliz dependiendo del continente está entre los 1000 y los 75.000 $ anuales o, dicho de otro modo, entre 83 $ a 6250 $ mensuales. La cifra varía dependiendo del país o la región. En América Latina, por ejemplo, un ciudadano necesitaría 35.000 $ anuales, mientras que en lugares como Australia o Nueva Zelanda alcanzar la felicidad costaría cerca de 125.000 $ anuales.

Pero lo más curioso de todo es que existe un límite económico a partir del cual la felicidad comienza a descender. Los investigadores del estudio concluyen que ganar demasiado dinero podría minar la felicidad y cifran esta cuantía en los 95.000 $ anuales. La razón es que, a partir de este punto, comienza a aparecer la insatisfacción material y las comparaciones con estratos superiores son inevitables.

¿Y si le damos la vuelta a la tortilla? Que tus compañeros cobren más que tú es positivo para ti

Tal y como apunta Ray Fisman, un reputado profesor enfocado en la teoría conductual, lo que ganen los demás no debería ser relevante para nosotros. Es más, que nuestros compañeros cobren más que nosotros debería ser motivo de alegría y esperanza, al ser un buen termómetro del nivel de salarios de la empresa e indicarnos que nuestros ingresos podrán crecer en el futuro.

Sin embargo, decir en público cuánto ganamos se ha vuelto un tema tabú en algunos lugares. De hecho, muchas empresas prohíben a sus empleados por contrato decir a sus compañeros cuánto cobran con el fin de evitar resentimientos en otras personas. Quizá por esta razón la mayoría de trabajadores piensan que el salario que reciben es insuficiente, incluso si este está a precios de mercado.

No debemos olvidar que el dinero sigue siendo un elemento fundamental en las sociedades occidentales, y muchas veces es el termómetro que mide el nivel de felicidad de una sociedad.

Sin embargo, en la actualidad, no prestamos tanta atención a lo que ganamos nosotros, sino a lo que gana el vecino.

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