La teoría del empujón: así puede ayudarte un Nobel en tus finanzas personales

Seguro que alguna vez has necesitado un empujón en forma de ayuda para empezar una dieta o elegir hacer deporte en lugar de quedarse en el sofá. Seguro que además conoces a más personas a las que les ha pasado y que también padecen del gen ‘vago’ de los humanos. Y lo mejor de todo ¿puede una idea tan simple y tan conocida por todos ser merecedora del Premio Nobel de Economía? Sí, su nombre es la teoría del empujón y le ha valido a Richard Thaler el Nobel de Economía 2017.

En realidad, el galardón no se debe sólo a esta teoría, sino a su contribución a la economía conductual. Esta rama es la que analiza la forma en la que las personas toman decisiones financieras y su comportamiento económico. En otras palabras, por qué hacemos lo que hacemos con el dinero.

¿En qué consiste la teoría del empujón?

Básicamente la teoría del empujón expone que, entre dos opciones, las personas a menudo escogen la más fácil y cómoda frente a la más adecuada. Por eso mismo, necesitan a veces un empujón que les ayude a hacer lo correcto o que, por lo menos, les haga parase a pensar.

Thaler desarrolló esta idea en 2008 y se plasmó en el libro Un pequeño empujón: El impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad . Su influencia fue tan grande que el Reino Unido creó en 2010 la “unidad del empujón”. Su objetivo era ayudar a las personas con su economía pero, sobre todo, incentivar el pago de impuestos.

Para terminar de entender la teoría del empujón, nada como un ejemplo concreto: ahorrar para la jubilación. ¿Quién no tiene claro que es necesario hacerlo? Sin embargo, los datos del Informe NARANJA Tendencias clave para la jubilación refleja que apenas un 24% tienen un plan de pensiones y que un 70% directamente no tiene capacidad de ahorro adicional.

El ejemplo concreto de Thaler

Teoría de la contabilidad mental y otros descubrimientos de Richard Thaler que pueden ayudarte en tus finanzas

Thaler creó un empujón concreto para mejorar la capacidad de ahorro conocido como  el plan Save More Tomorrow o SMT. En él, las personas se comprometían a aumentar la cantidad que ahorraban en el plazo de un año, ligado además a una subida salarial. El motivo es que el autocontrol financiero es más fácil de aceptar e interiorizar si se retrasa en el tiempo. Las empresas en las que se puso en marcha aumentaron el ratio de ahorro de los empleados entre un 4% y un 14% en cuatro años.

El nuevo Nobel también descubrió que es mucho más fácil invertir en un plan de pensiones cuando se hace de forma automática por parte de la empresa que cuando tiene que hacerlo el empleado. Este empujón puede trasladarse al ahorro mediante la técnica del preahorro, que consiste en hacer una transferencia automática a otra cuenta todos los meses de la cantidad que deseas ahorrar, como explica Luis Pita en el libro Ten peor coche que tu vecino.

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Otras aportaciones de Thaler aplicadas a nuestro bolsillo

La teoría de la contabilidad mental

La teoría del empujón no es la única aportación de Thaler a la economía conductual. El economista también ha desarrollado la teoría de la contabilidad mental, que explica la forma en la que valoramos el dinero dependiendo de su procedencia, entre otras cosas.

En teoría, un euro tiene el mismo valor independientemente de dónde proceda y de cómo lo gastemos. Sin embargo, la realidad es que es más fácil malgastar 1.000 euros que nos ha tocado en la lotería que 1.000 euros ganados trabajando. Esto es lo que Thaler denomina “dinero de la banca”, un concepto desarrollado en 1990 junto con Eric Johnson. El motivo de este comportamiento es que para nuestro cerebro, ese dinero ganado de forma inesperada no es nuestro, sino de la banca y por eso es más fácil de gastar.

Otro ejemplo de contabilidad mental es uno de los errores más repetidos al ahorrar. Y es que podemos ahorrar todos los meses para irnos de viaje, por ejemplo, y al mismo tiempo endeudarnos con nuestra tarjeta de crédito. Desde un punto de vista financiero, lo idóneo sería usar el dinero ahorrado para el viaje para saldar la deuda o para no endeudarse. La realidad es que pocas personas tocarán esos ahorros.

El efecto de la posesión

Thaler también demostró el conocido como el efecto de la posesión. En otras palabras, tendemos a valorar más lo que ya tenemos por el mero hecho de que es nuestro. El mejor ejemplo es cómo una persona inflará el precio de una casa de su propiedad, pero hará lo contrario con una vivienda que no sea suya.

El sesgo del presente

El sesgo del presente trata de explicar por qué tratamos de buscar la satisfacción inmediata frente a la futura. Además, somos capaces de valorar mejor el efecto de una acción a corto plazo que a largo. El modo en el que ahorramos es un buen ejemplo.

Siguiendo con el caso anterior, es relativamente fácil ahorrar para vacaciones de verano e incluso hacer sacrificios para lograrlo. Somos capaces de ver el impacto de no salir a cenar una vez a la semana para poder pagarnos las vacaciones que queremos. Sin embargo, nos cuesta ver el efecto sobre nuestra jubilación de ahorrar un café todos los días. Y es que en 20 años, a 1,10 € por café habríamos ahorrado 5566 € teniendo en cuenta sólo días laborales. Si además lo hubiésemos invertido, el interés compuesto nos hubiese ayudado a hacer crecer la cantidad de manera significativa.

Al final, lo que los estudios de Thaler desvelan es que el homo economicus del que tanto hablan los economistas sigue teniendo mucho de sapiens e irracional a la hora de tomar decisiones financieras. Esto se traduce en que no siempre hace lo mejor para su bolsillo, aunque por fortuna repetirá sus fallos. A fin de cuentas, ¿no es el hombre el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?

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