Mifid II entra en vigor. Así te afectará la nueva normativa sobre servicios de inversión

El pasado 3 de enero entraba en vigor Mifid II, la nueva directiva europea para mejorar la transparencia y la protección al consumidor en los servicios financieros y de inversión. Aunque todavía no ha sido traspuesta a la legislación española y, por tanto, no es directamente aplicable, este nuevo marco regulatorio traerá consigo una serie de cambios muy importantes para los consumidores. A continuación os presentamos algunas de sus medidas más importantes.

¿Qué es Mifid y por qué entra en vigor ahora?

En 2007, la Unión Europea puso en marcha la directiva Mifid, acrónimo de Market in Financial Instruments Directive. Esta nueva normativa serviría para armonizar la regulación sobre los mercados de valores y los instrumentos que allí se negocian, con un régimen regulatorio común para los 28 países miembros de la Unión Europea.

Sin embargo, las nuevas tecnologías aplicadas al ámbito financiero y las graves consecuencias de la crisis económica y financiera de 2008 hicieron necesaria una reforma de esta normativa para aumentar la protección al consumidor y la transparencia en los mercados. Así, el 16 de abril de 2014, el Parlamento Europeo aprobó Mifid II, un conjunto de reformas para lograr un sistema financiero más seguro, responsable y transparente.

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Después de casi cuatro años desde su aprobación, y a falta de que finalmente se apruebe una norma local que regule la directiva europea en España, Mifid II empieza a andar en nuestro país, con una repercusión tanto para tus ahorros y tus inversiones mucho mayor de la que quizá piensas, tanto para las entidades como, y muy especialmente, para los consumidores.

Estas son las medidas más importantes incluidas en Mifid II

A pesar de que son varios los puntos que cambian, las medidas más importantes tienen que ver con la transparencia, información y protección al consumidor y con las comisiones de los servicios de gestión.

Sabrás lo que ingresan por tus inversiones

Transparencia al consumidor; este es, quizá, el término más repetido cuando hablamos de Mifid II. Y es que, a partir de ahora, las entidades que vendan fondos u otros productos de inversión deberán informar a sus clientes de los gastos que acarrean sus operaciones con mayor detalle del que daban hasta ahora e, incluso, de cuánto dinero han ganado con ellas.

Esta transparencia se aplicará no solo a la hora de contratar un producto, sino también a la hora de dar asesoramiento o en el momento de emitir los informes periódicos. Para ello, las entidades deben registrar cualquier información facilitada a los clientes sobre productos de inversión, por cualquier canal, incluidas reuniones presenciales y llamadas. Y, además, los clientes tendrán acceso a este histórico de conversaciones y reuniones si lo desean. Con ello se busca dotar de una mayor competencia a los servicios financieros, además de aumentar la protección al consumidor.

Tratarás sólo con expertos

Todos los profesionales que informen (o presten cualquier servicio relacionado con la inversión) deberán tener una formación específica que los certifique como expertos en productos de inversión.

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Aunque la mayoría de entidades financieras ya obligan a sus clientes a completar unos cuestionarios para conocer nuestro perfil de inversión en función del riesgo, Mifid II va un paso más allá, tratando de evaluar el tipo de inversor que somos y la compatibilidad con el producto.

En este nuevo cuestionario hay tres aspectos clave: el objetivo de inversión, el horizonte temporal y la actitud frente al riesgo. De este modo, se puede elaborar un perfil de inversión mucho más completo, descartando aquellos productos que no sean adecuados para el cliente en , analizando sus objetivos de inversión y su situación financiera.

Servicios independientes o no independientes, ¿quién da más?

Una de las mayores revoluciones de Mifid II es el cambio en el modelo de distribución de los fondos. Hasta ahora las gestoras cedían hasta el 60 % de sus comisiones de gestión a las comercializadoras en concepto de incentivos, según datos de la CNMV. A esta práctica se le conoce en el sector como retrocesiones.

Los expertos aseguran que existe conflicto de intereses, ya que estas comercializadoras recomendarán aquellos fondos de la propia gestora del grupo financiero o aquellas que más retrocesiones les aporte.

Y, además, permitirá el cobro de retrocesiones de los comercializadores que se declaren como no independientes o que presten servicios de mera distribución, siempre y cuando se demuestre que suba la calidad del servicio al cliente (por ejemplo, que se pongan a disposición del cliente herramientas de valor añadido, servicios de seguimiento y una amplia gama de productos financieros, incluyendo productos de terceros).

Pero, ¿esto que supone en la práctica? Que probablemente la mayoría de las grandes entidades españolas se declararán como no independientes, ya que de este modo podrán seguir cobrando estas retrocesiones. Aunque, eso sí, siempre y cuando demuestren que ha habido una mejora en la calidad del servicio.

Pero, y todo esto, ¿me supondrá tener que pagar menos comisiones?

Como ya hemos apuntado, Mifid II aumenta la protección al consumidor en el sector. Pero, ¿qué hay de los costes? ¿Será más barato o más caro contratar estos servicios de inversión?

No existe una respuesta clara a esta pregunta. Lo realmente importante de MIFID II es que traerá una mayor transparencia y calidad en el servicio. Será mucho más fácil saber qué comisiones se pagan y por qué, facilitando la comparación de las condiciones entre distintas entidades.

En definitiva, Mifid II va a traer consigo mucha más transparencia, claridad en los costes y mucho menor riesgo de contratar algo que no deberíamos. Las entidades deberán tener un mayor conocimiento del cliente, lo que implica una mayor inversión en sistemas y tecnología, además de una mayor responsabilidad al tratar con más información y por el deber de adecuar al máximo las recomendaciones al perfil del inversor.

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