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papel moneda

Cuando vamos a realizar la compra, normalmente llevamos en la cartera una serie de billetes y monedas para intercambiarlo por los bienes que vamos a consumir, aunque desde hace algún tiempo utilicemos un trozo de plástico con un chip incorporado llamado tarjeta de crédito. Unos billetes que tanto nosotros como consumidores como el establecimiento damos por válidos de que van a ser aceptados y, por tanto, nos van a servir para adquirir los productos.

Es decir, el billete que llevamos en nuestro bolsillo se convierte en un medio legal de pago, autorizado y respaldado por la autoridad monetaria de cada país, figura por lo general representada por el Banco Central. Es el llamado papel moneda.

¿Cómo nace el papel moneda?

¿Os imagináis un mundo en el que todos tuviésemos que producir todos los bienes que necesitamos en nuestra vida diaria? Posiblemente, después de producirlos no tendríamos ni tiempo ni ganas de disfrutar de ellos. Pues bien, hace mucho tiempo, en el Paleolítico, el hombre actuaba tenía que arreglárselas para autoabastecerse, actuando como cazador recolector y proporcionando tanto a él como a su familia los medios de subsistencia adecuados.

Con el tiempo, el hombre se fue especializando en aquellas tareas para las que estaba mejor preparado y con ello nació la división del trabajo y los intercambios comerciales. Un individuo poseía un bien que interesaba a otro y éste, a su vez, tenía uno que satisfacía la necesidad del primero, lo que finalmente acababa materializando el intercambio.

El problema del trueque era la dificultad para encontrar un individuo que tuviese una necesidad que pudiera ser satisfecha con un bien que tuviésemos en posesión nosotros. Por este motivo, era necesario buscar un bien intermedio demandando por la mayoría de comerciantes que tuviese una cierta utilidad para la mayoría de individuos y que, además, fuese fácil de transportar. Los individuos habían creado, sin saberlo, el dinero.

Hubo muchos bienes que cumplían muy bien la función del dinero: conchas, vacas, sal, tabaco, metales, etc. Sin embargo, el bien por el que se decantaron la mayoría de individuos como medio de pago fue el oro. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar lo convirtieron en el bien líquido por excelencia en casi todas las culturas del planeta.

Guardar el oro en el banco como solución

Uno de los problemas del oro como medio de cambio era su peso. Era complicado transportar grandes cantidades de oro para realizar pagos, además de ser un bien susceptible de ser robados por los ladrones. La solución a ello la dieron los bancos, emitiendo billetes que actuaban como promesas de pago firmadas y que debían entregar a su portador la cantidad de oro que en ellas se indicaba.

Con el tiempo, los papeles que actuaban como promesas de pago por parte del banco se convirtieron en los propios medios de pago; era admitido por los comerciantes puesto que éstos sabían que estaban respaldados por una cantidad equivalente en oro, que era la moneda que realmente tenía un cierto valor intrínseco, y, por tanto, se podía canjear en el banco en el momento que así se deseara. En este sentido, ese papel tenía un cierto valor intrínseco.

De esta manera, el dinero en papel (conocido como papel moneda) fue ganando protagonismo como medio de pago por excelencia en los intercambios comerciales. Ya no era necesario llevar ningún bien físico hasta el establecimiento para realizar la compra. Además, existieron otros medios que actuaban como papel moneda; en España, era común hablar de vales reales, obligación al portador, certificado provisional o certificado de plata, todos ellos emitidos por los bancos de aquella época pero de igual valor para la realización de transacciones comerciales.

El papel moneda en la actualidad: el billete es el medio legal de pago

Ahora ya sabemos cómo han evolucionado los medios de pago para llegar al actual, el que todos consideramos válido para efectuar los intercambios comerciales. En la actualidad, el papel moneda es el único medio de pago legalmente establecido para hacer esos intercambios, con la diferencia de que el valor de ese trozo de papel está definido por la autoridad y no por el respaldo de ningún bien físico almacenado en el banco. Es decir, no podemos cambiar ese dinero por una cantidad equivalente en oro.

Al ser el único medio de pago existente, y tener los Bancos Centrales el monopolio de emisión de estos billetes y monedas, es el organismo encargado de controlar la cantidad de dinero existente en una economía en un momento dado. La fabricación de billetes es tan sencilla como la fabricación de papel de cuaderno, con la diferencia de que hay que añadir marcas de seguridad para evitar que sean falsificados.

Sin embargo, los medios de pago ya están evolucionando y, en la actualidad, el dinero bancario está sustituyendo al dinero en papel moneda de manera gradual. Ninguno de nosotros concebía hace unos años salir a realizar la compra sin billetes o monedas en nuestro bolsillo y ahora nadie concibe salir de compras sin la tarjeta de crédito.

En definitiva, el papel moneda no es un invento del mundo actual, sino que es un medio propio de la evolución humana y, más concretamente, de los medios de pago que han existido durante toda la historia de la humanidad.

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Imagen | kris69


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