¿Prestarías tu dinero a alguien si tuvieses que pagar por ello?

Claro que no ¿verdad? La pregunta del artículo parece de perogrullo. ¿Quién en su sano juicio prestaría su dinero a alguien durante un periodo de tiempo determinado si encima tiene que pagarle por habérselo prestado? Sería un idiota o un loco si lo hiciera. Es más, posiblemente mucha gente acudiese a él para pedirle dinero, puesto que el negocio es redondo.

Sin embargo, en el mundo de las finanzas, las cosas no son tan sencillas. No sería la primera vez en la que el prestamista acaba aplicando intereses negativos a sus préstamos. O lo que es lo mismo, no sería la primera vez que quien presta sus ahorros acaba recibiendo un capital menor al prestado. Un fenónemo que muchos economistas califican de aberración financiera pero que, sin embargo, sucede a menudo.

¿Por qué se aplican intereses en los préstamos?

Hay tres razones fundamentales por las que un prestamista aplica un tipo interés a sus préstamos:

  • Por un lado, para cubrirse del riesgo de insolvencia del deudor. Prestar significa poner en riesgo nuestros capitales y,en estos casos, el tipo de interés sirve para compensar este riesgo. Evidentemente, cuanto mayor sea el riesgo percibido por el prestamista, mayor será el tipo de interés solicitado.
  • Por otro lado, para compensar la renuncia a la satisfacción de nuestras necesidades más inmediatas. Si no se aplicasen tipos de interés a los préstamos, al prestamista le convendría más atesorarlo que prestarlo. Es mucho mejor tener cien euros hoy que cien euros mañana.
  • Por último, para cubrirse contra la depreciación de la moneda. La inflación hace que nuestro dinero vaya perdiendo valor a lo largo del tiempo. El interés sirve para evitar una pérdida mayor.

Las tres razones mencionadas parecen más que evidentes. Sin embargo, hemos dicho que el fenómeno de interés negativo no solo no es imposible, sino que, de hecho, se ha venido dando en numerosos ámbitos dentro del mundo financiero. Entonces, ¿por qué se produce? ¿Qué lleva a que mucha gente esté dispuesta a prestar su dinero a pesar de perder dinero en la operación?

El interés negativo: un fenómeno difícil de entender incluso para los economistas

Al igual que ocurre con los precios, el tipo de interés aplicado a una determinada operación depende de las necesidades y preferencias tanto de prestamista como de prestatario, y da como resultado el tipo de interés natural o el tipo de interés de equilibrio. Y, al igual que no existen precios negativos, no existen (o, mejor dicho, no deberían existir) tipos de interés negativos. Sin embargo, este fenómeno es mucho más frecuente de lo que pensamos.

En el año 2012, Alemania subastó deuda pública con interés negativo por primera vez en su historia. Este hecho sorprendió a muchos economistas y provocó el regocijo de los políticos alemanes, ya que no solo estaban recibiendo dinero de forma gratuita, sino que además les estaban pagando simplemente por recibirlo.

Sin embargo, si echamos un vistazo a las circunstancias socioeconómicas del momento, este comportamiento tan extraño por parte de los inversores encuentra una explicación razonable: en plena crisis de deuda soberana europea, en la que parecía que el euro iba a quebrar, los inversores decidieron refugiarse en deuda pública alemana renunciando incluso a la obtención de un beneficio por la colocación de sus capitales. Es decir, los inversores creyeron que era mejor poner a salvo su dinero en uno de los activos más seguros que existe aun sabiendo que iban a perder una pequeña parte que obtener una rentabilidad más grande asumiendo un riesgo mucho más elevado.

Hace tan solo dos meses, el Banco Central Europeo fijó un tipo de interés negativo a sus depósitos hasta el -0,10%. La razón es sencilla de comprender: si se establece un interés menor que cero, los bancos renunciarían a depositar sus capitales en las cuentas del BCE, y habría más opciones de que esos recursos se empleasen en dar crédito a las familias y las empresas.

En este caso, el fenómeno del interés negativo no depende de las decisiones de dos agentes (prestamista y prestatario), sino de uno solo, el prestamista, el BCE. Al ser éste una institución cuyo mandato  es llevar a cabo la política monetaria, establece el tipo de interés de manera unilateral para, de esta manera, influir en el comportamiento y negocio de las entidades financieras.

Conclusiones

Desde luego, el interés negativo es casi imposible en préstamos entre personas normales y corrientes. Si yo te presto cien, espero que me devuelvas, al menos, esos cien euros y, si no es así (o corro el riesgo de que no sea así), directamente no te voy a prestar. Sin embargo, puede ser razonable en inversiones más grandes, especialmente en las que intervienen los inversores institucionales. En definitiva, el interés negativo es un fenómeno más habitual de lo que pudiese parecer, a pesar de que pudiese parecer una aberración económica.

En Naranja | ¿Por qué se aplican tipos de interés en los préstamos?

Imagen | createkst

 

Conversación