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Ya seas autónomo, asalariado, becario o incluso estés en situación de desempleo, todos los trabajadores deben pagar sus impuestos por la percepción de estos ingresos. Sin embargo, no todos los trabajadores conocen qué impuestos tienen que pagar o a qué les da derecho haber cotizado a la Seguridad Social.

Por eso, vamos a hacer un pequeño resumen de los impuestos que deberás pagar y cuánto deberás cotizar según tu situación laboral.

Qué impuestos paga un asalariado

Los asalariados son aquellos trabajadores que trabajan por cuenta ajena, es decir, para una empresa. En general, el empleado no se preocupa por los impuestos que paga ni por sus cotizaciones, pues es la propia empresa quien se lo detrae de su nómina y posteriormente lo abona a Hacienda o a la Seguridad Social.

IRPF

Los asalariados tienen que tributar en el IRPF por los rendimientos del trabajo. La empresa aplica una retención en la nómina de cada trabajador de manera mensual, que dependerá de su sueldo y de sus circunstancias personales (y que normalmente se actualizan de manera anual a través del Modelo 145 de la Agencia Tributaria).

Después, el contribuyente tendrá que regularizar su situación a través de la declaración de la renta como cualquier otro ciudadano. En este caso, lo normal es que el resultado esté bastante ajustado, y que no haya diferencias en cuanto a lo que hay que pagar o lo que Hacienda debe devolver.

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Seguridad Social

Todos los trabajadores están obligados a cotizar a la Seguridad Social. En el caso de los asalariados, cotizan al Régimen General. Su base de cotización dependerá de su salario bruto (tanto monetario como en especie).

Los tipos de cotización dependen de cada cobertura. Son las siguientes:

Cobertura A cargo del empleado A cargo de la empresa Total
Contingencias Comunes 4,70 % 23,60 % 28,30 %
Formación Profesional 0,10 % 0,20 % 0,30 %
Desempleo 1,55 % 5,50 % 7,05 %
AT y EP 0 % 1,50 % 1,50 %
Fondo Garantía Salarial 0 % 0,10 % 0,10 %
Total 6,35% 30,90 % 37,25 %

 

Es decir, un trabajador con una base de cotización a la Seguridad Social de 2000 € pagará en concepto de Seguridad Social 127 € a su cargo y 745 € a cargo de la empresa, un total de 872 €.

Qué impuestos paga un autónomo

A diferencia de los asalariados, los autónomos deben abonar los impuestos a la Agencia Tributaria o las cotizaciones a la Seguridad Social presentando ellos mismos los modelos correspondientes. Además, existen algunas particularidades en comparación con los trabajadores por cuenta ajena.

IRPF

Todos los trabajadores autónomos deben tributar en el IRPF por sus rendimientos como cualquier otra persona física. La diferencia es que estos ingresos forman parte de los rendimientos por actividades económicas en lugar de rendimientos del trabajo.

En este sentido, los autónomos tienen dos modalidades para determinar tal rendimiento:

  • Por estimación directa, según el resultado de su actividad.
  • Por estimación objetiva, también conocido como módulos, en la que se utiliza una serie de criterios objetivos para determinar ese rendimiento (número de metros cuadrados del local, número de empleados o potencia contratada, entre otros).

A la hora de presentar la declaración de la renta, el autónomo deberá completar los apartados correspondientes a los rendimientos de actividades económicas dependiendo de la modalidad elegida.

Seguridad Social

Los autónomos cotizan al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), en lugar del Régimen General. Pueden escoger libremente su base de cotización entre la mínima, que en 2019 es de 944,40 € al mes, y la máxima, de 4070,70 € al mes.

Las coberturas obligatorias son contingencias comunes, contingencias profesionales, cese de actividad y formación profesional. Por todas ellas, se paga un tipo único del 30 % sobre la base de cotización. Es decir, la cuota mínima mensual es de 283,32 € al mes en 2019, aunque se puede acceder a bonificaciones en determinadas circunstancias, como la tarifa plana.

IVA

Otra de las particularidades de los autónomos con respecto a los trabajadores por cuenta ajena es que tienen que abonar el IVA de sus facturas, aunque el impuesto se suele repercutir a su cliente.

Este impuesto se liquida de manera trimestral. El resultado se calcula restando el IVA de las ventas del IVA de las compras, siempre que los bienes adquiridos estén afectos a su actividad habitual.

Becarios

Los becarios tienen una relación laboral especial con la empresa en la que desarrollan sus prácticas. Sin embargo, a efectos prácticos, cotizan de una manera similar al resto de trabajadores y tienen que pagar los mismos impuestos.

No obstante, hasta el año pasado, tan solo los becarios cuyas prácticas fuesen remuneradas eran dados de alta en la Seguridad Social. El resto de prácticas curriculares estaban bonificadas al 100 %, de modo que no había que cotizar por ellas.

Sin embargo, el Real Decreto-ley 28/2018 incluyó la obligación de dar de alta en la Seguridad Social a todos los becarios que realizan prácticas académicas, fuesen estas remuneradas o no. Esta nueva regulación no entrará en vigor hasta que no comience el curso 2019-2020.

Desempleados

Los desempleados son un caso especial en cuanto a su situación laboral. Pagan el IRPF como cualquier otro trabajador, pero únicamente cotizan a la Seguridad Social si reciben una prestación contributiva, es decir, aquella que se da a los trabajadores que ya cotizaron a lo largo de su vida laboral.

Eso sí, a ojos de Hacienda, el Servicio Público de Empleo Estatal, que es quien abona la prestación por desempleo, se considera un segundo pagador. Por eso, normalmente, la prestación por desempleo apenas incluye retención de IRPF y si lo hace suele ser del mínimo del 2 %.

Esto hace que, en numerosas ocasiones, la declaración les salga a pagar y, en algunos casos, incluso, una cantidad bastante abultada.

Jubilados

Los trabajadores jubilados, en su condición de trabajadores pasivos, han dejado de cotizar a la Seguridad Social. Eso sí, la pensión pública deberá pagar IRPF como cualquier otro trabajador y el pensionista deberá presentar su declaración de la renta.

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