Movilidad sostenible tras el Covid
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Hace años que las grandes ciudades buscan la manera de impulsar la movilidad sostenible, bien poniendo restricciones al tráfico y los vehículos contaminantes, bien promoviendo el uso del transporte público o de vehículos de movilidad personal como la bicicleta o los patinetes eléctricos.

Sin embargo, el coronavirus lo ha puesto todo patas arriba, y aunque aún estemos inmersos en la segunda oleada, las ciudades deben afrontar ya los retos de la movilidad sostenible en la era pos-COVID.

¿Cómo ha cambiado el coronavirus la movilidad urbana?

El coronavirus ha transformado la movilidad urbana. Al menos así se desprende de los datos. Por ejemplo, si analizamos el estudio de movilidad que realiza Apple desde el comienzo de la pandemia, podemos observar cómo, tras el confinamiento, los usuarios han optado preferentemente por el coche, al considerarlo más seguro que el transporte público.

 

A unas conclusiones similares podemos llegar si analizamos los datos de movilidad que ofrece Google. En este caso, se puede ver claramente cómo la actividad en el transporte público todavía se encuentra un 33 % por debajo de lo habitual antes de la pandemia.

¿Qué implicaciones tiene esto para la movilidad sostenible? Pues no muy halagüeñas. Un incremento del uso del vehículo privado y una reducción del transporte público implica un mayor consumo de combustibles fósiles, más contaminación, más atascos…

Sin embargo, no todo son malas noticias. Si nos fijamos en los gráficos, la actividad en los lugares de trabajo se ha reducido también un 25 %. Es decir, que mucha gente todavía está teletrabajando, lo que implica a su vez menores desplazamientos totales, y una reducción de la movilidad en hora punta.

También ofrece una visión más esperanzadora el estudio de Deloitte sobre la movilidad sostenible pos-coronavirus. Sus conclusiones son similares: un aumento del uso del vehículo privado frente al transporte público, pero con un incremento muy importante del uso de la bicicleta, los desplazamientos a pie y los patinetes eléctricos, que sí son alternativas sostenibles.

No obstante, no son pocos los retos a los que se enfrenta la movilidad sostenible tras el coronavirus, y es necesario un plan para afrontarlos.

¿Cómo deberían ser los planes de movilidad sostenible pos-COVID?

A raíz de los datos que se han recabado sobre cómo ha cambiado la movilidad el coronavirus, parece claro que los planes de movilidad sostenible pos-COVID se deben centrar en tres ejes principales:

Movilidad sostenible: bicicleta

Facilitar e impulsar el uso de vehículos de movilidad personal como la bicicleta o el patinete eléctrico.

En esa línea, Barcelona ampliará aceras y carriles bici e instalará hasta medio centenar de nuevas estaciones de su servicio de bicicletas público. De hecho, este servicio ya es más usado que antes del coronavirus.

La Generalitat Valenciana, por su parte, dará ayudas para la adquisición de bicicletas y patinetes. Además, Valencia sigue con su ambicioso plan para crear un completa red de carriles bici por toda la ciudad.

Como último ejemplo, Madrid ha lanzado BiciMAD GO, su servicio de alquiler de bicicletas eléctricas que no necesitan ser aparcadas en una base fija, y que cuenta con casi medio millar de vehículos.

En Europa, París creará una red de 650 km de carril bici en toda la región, y Milán, 35 km de ciclovías permanentes en el asfalto.

Movilidad sostenible - teletrabajo

Promover el teletrabajo y los horarios flexibles.

El teletrabajo, porque cuanta menos gente se tenga que desplazar, menores serán las emisiones totales. Y si el teletrabajo no es posible, los horarios flexibles reducen los desplazamientos en hora punta, permitiendo menos aglomeraciones en el transporte público y menos atascos. Esta es una de las razones por las que en ING hemos implantado un modelo de teletrabajo completamente flexible.

Movilidad sostenible: coche eléctrico

Fomentar el uso del vehículo eléctrico.

Existen muchos casos en los que ni el transporte público ni los vehículos de movilidad personal son una alternativa. Hasta ahora, esa necesidad la cubría el vehículo a combustión, pero si queremos una movilidad sostenible, este debería ser el momento del vehículo eléctrico.

¿Cómo conseguirlo si son más caros y el precio de la gasolina ha bajado? Pues, por un lado, subvencionando su compra con ayudas y, por otro, prohibiendo el acceso a vehículos contaminantes a los centros urbanos.

En España, Madrid Central es pionera en ese sentido, aunque languidece comparada con otras en Europa. Es 19 veces más pequeña que la de Berlín y 336 veces menor que la de Londres.

En definitiva, aunque la movilidad sostenible se enfrenta a nuevos retos debido a los cambios que ha traído el coronavirus, es también una oportunidad única para cambiar la manera en la que nos movemos por nuestras ciudades.

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En Naranja | ¿Cambiarán las ciudades tras el coronavirus?
Imagen | Les Corpographes

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