¿Vendes tus productos de segunda mano? Así tienes que declararlos

Nunca nos hemos preocupado por ello, sin embargo, la venta de productos de segunda mano entre particulares a través de aplicaciones como Wallapop, Vibbo, Chicfy, eBay o Amazon también cuenta para Hacienda. Estas operaciones están gravadas con el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) con un tipo del 4 % para la transmisión de bienes muebles en la mayoría de las comunidades autónomas, que debe pagar quien compra el producto.

La Dirección General de Tributos recuerda que el pago del ITP es de obligado cumplimiento cuando se produce una compraventa de segunda mano. El ministro Montoro contribuyó a alimentar la polémica, señalando que “no se ha cambiado el impuesto”, y que el comercio online está sujeto a las mismas normas tributarias que el comercio normal.

En realidad, pese a que ha sido noticia en los medios, la obligación de declarar este impuesto no es una novedad. El ITP se aplica a cualquier compraventa de segunda mano, incluida la vivienda o el coche. Sin embargo, el ITP no es el único impuesto que grava estas compras , ¿qué más hay que declarar?

Quien compra, paga el ITP

El comprador es el sujeto que está obligado a declarar el impuesto en la comunidad autónoma donde resida. El tipo impositivo varía en cada comunidad, aunque la ley estatal establece como tipo general para estas operaciones el 4 % cuando no exista una regulación autonómica que establezca otro tipo.

El ITP afecta a todas las compras de productos usados, sin importar su cuantía. Por esta razón, como el precio de los productos de segunda mano suele ser muy barato, recaudar el 4 % del precio supone un ingreso mínimo, aunque la gestión del impuesto sea similar a la de otras transacciones de mayor cuantía. De ahí que se pida una nueva regulación para que se exima el pago de este impuesto a las operaciones de importe más pequeño o se establezcan sistemas de recaudación más sencillos para el contribuyente.

El problema para quienes realizan la operación es que en la venta online a través de las plataformas siempre queda un registro de la transacción y, por tanto, puede ser detectado por los inspectores de Hacienda. Sin embargo, como muchas veces la entrega del producto se hace en persona y el pago en efectivo, es difícil controlar de forma rigurosa estas operaciones.

Quién vende, declara en el IRPF

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El vendedor también debe rendir cuentas ante Hacienda, pero solo si vende el producto a un precio superior al que lo compró. En este caso debe incluir en la declaración del IRPF la ganancia patrimonial obtenida, es decir, la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta, siempre que el resultado sea positivo.

Sin embargo, esta posibilidad es bastante remota porque, al ser productos de segunda mano, lo habitual es que se venda a un precio menor, salvo si se trata de cuadros u objetos de colección. Estas ventas están exentas del IVA porque se realizan entre particulares, no a través de una empresa o profesional y tributan por el ITP.

¿Cómo evitar problemas con Hacienda?

El consejo de los expertos para evitar problemas con Hacienda es guardar todos los documentos que acrediten la venta: desde el pantallazo de la operación con el precio del producto, a la factura o los correos electrónicos intercambiados entre comprador y vendedor, pueden servir de prueba ante una inspección de Hacienda.

De este modo, se evita que una transacción entre particulares pueda acabar convirtiéndose en un quebradero de cabeza tanto para vendedor como para comprador por las transacciones de menor cuantía.

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Imagen | istock Zinkevych 

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