Cambio de hora
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Cambiar la hora genera cada año importantes debates que de forma inevitable se ligan al de qué huso horario ha de elegir España. La razón es que la idea de las autoridades europeas es dejar de cambiar de hora y que quede en manos de los países la decisión de optar por el horario de invierno o el de verano.

El problema es que el horario es una convención social que afecta al ritmo con el que se desarrollan las actividades cotidianas. Por tanto, tomar partido por una u otra opción supone un verdadero juego de equilibrios.

¿Cuándo se cambia de hora?

El cambio de hora se ha venido realizando dos veces al año:

Una hora más En la madrugada del último sábado al último domingo de marzo de cada año, el reloj se adelantaba una hora. A las dos pasaban a ser las tres. Ese día, por tanto, tenía 23 horas.
Un ahora menos Durante la madrugada del último sábado al último domingo de octubre de cada año, se atrasaba el reloj una hora. A las tres pasaban a ser las dos. Ese día, por tanto, tenía 25 horas.

Ese ritual, que vienen practicando los países europeos desde hace más de cuatro décadas, podría tener los días contados. De hecho, ya se ha planteado que en 2021 se produzcan los últimos cambios, pudiendo optar por el horario de verano o el de invierno:

Fecha límite cambio de hora Los países que deseen mantener todo el año el horario de verano podrían cambiar la hora por última vez en marzo de 2021.
Aquellos que prefieran el horario de invierno, harían el último cambio de hora en octubre de 2021.

¿Por qué cambiar la hora?

Los objetivos de cambiar la hora son, principalmente, dos:

Cambio de hora ahorro energético Intentar lograr un ahorro energético.

Así, se busca que durante el otoño y el invierno, cuando los días son más cortos, no transcurra excesivo tiempo entre que nos levantamos y el amanecer, evitando tener que encender durante demasiado tiempo la iluminación de los hogares y los centros de estudio y trabajo.

Cambio de hora empresas Acoplar las actividades cotidianas a la luz solar.

Al cambiar la hora, la mayoría de nuestras actividades se hacen todo el año con luz o todo el año de noche o, al menos, con menos cambios de los que implicaría no cambiar la hora.

Inconvenientes de no cambiar la hora

El cambio de hora busca mantener un cierto equilibrio dentro del mismo huso horario para toda la España peninsular, Baleares, Ceuta y Melilla.

De no cambiar la hora, se producirían ciertas situaciones a las que habría que acostumbrarse, en función de si se eligiera el horario de invierno o de verano.

Cambio de hora - verano Si se eligiera el horario de verano todo el año

En Galicia y otras comunidades occidentales, no amanecería hasta más allá de las 9:30 entre noviembre y febrero, lo que es difícil para el arranque de las actividades escolares y laborales.

Cambio de hora - invierno Si se eligiera el horario de invierno todo el año

En Cataluña y otras comunidades orientales llegaría a amanecer muy pronto en mayo, junio y julio; no mucho más tarde de las cinco de la mañana. Además, también ocurriría que la noche llegaría demasiado temprano al extremo oriental. En las Islas Baleares apenas disfrutarían de unos pocos días al año con luz crepuscular más allá de las 20:30. Podría ponerse en riesgo parte del turismo familiar y de diversos tipos de actividades vespertinas.

A todo esto hay que añadir que España lleva décadas en un huso horario que no le corresponde geográficamente, por lo que la elección de uno u otro podría acercarnos más a Europa y sus rutinas (levantarse más temprano y acostarse antes, jornada intensiva…) o alejarnos definitivamente.

¿Por qué no deberíamos cambiar la hora? Ventajas

Mantener la hora de verano o de invierno todo el año es un reto. La sociedad es muy dependiente de citas y horarios; y muchos son rígidos durante todo el año, con independencia de los cambios de luz.

Si queremos adaptarnos al cambio que producen las estaciones, mantener el horario todo el año implicaría un aprendizaje. Deberíamos acostumbrarnos a ir acomodando muchos hitos cotidianos, incluso ajustando horarios y actividades según la época del año.

Sin embargo, si logramos  hacerlo bien podríamos conseguir varios objetivos simultáneos:

Cambio de hora costes Ahorrar los costes del cambio. Adaptarse a una nueva hora es difícil los primeros días.
Cambio de hora descongestión También es una oportunidad para la descongestión y desestacionalización. Si unos varían sus horarios con el cambio de luz y otros no, algunas horas de demanda punta se reducirían. Podría haber ahorros de costes en transporte, energía y otros sectores.
Cambio de hora conciliación Podría suponer una oportunidad para la conciliación entre la vida laboral y familiar. Un horario de invierno todo el año favorecería un comienzo temprano de actividades. Empezar a las seis, siete u ocho de la mañana sería mucho más llevadero en muchos trabajos. De ahí, se esperaría un incremento del número de trabajadores en jornada continua. Podrían terminar hacia las dos, tres o cuatro de la tarde, como en el resto de Europa.

El cambio de hora puede que llegue a su fin, pero tendremos, en todo caso, un importante reto de reorganización de nuestra vida.

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