Tiempo de lectura: 4 minutos

empresas_40_euros

Gastos en luz, gastos de alquiler del establecimiento, gastos de personal, gastos de proveedores… la lista de costes fijos que tiene toda empresa puede llegar a ser interminable. Por este motivo, la mayoría de compañías necesitan una cierta cantidad de efectivo disponible para acometer todos estos gastos y otros imprevistos que puedan ir surgiendo en el desarrollo normal de su actividad.

Sin embargo, el Gobierno está preparando medidas de apoyo a emprendedores que permitan crear empresas con una inversión inicial de tan solo un euro y preparadas para operar en tan solo 24 horas. Pero, ¿cómo es posible crear una empresa con tan solo un euro? ¿No habíamos quedado que los gastos totales de una empresa son muy superiores a esa cifra? Pues sí, es cierto. Sin embargo, es perfectamente factible.

El capital social de las sociedades: el termómetro de su solvencia

Cuando en el párrafo anterior mencioné la palabra inversión, en realidad me estaba refiriendo al capital social de una empresa. Es decir, en lugar de hablar de una inversión inicial de un euro, es más correcto decir un capital social de un euro. La diferencia es de matiz, pero puede cambiar su sentido. Pero, ¿qué significa este concepto de capital social?

En realidad, este concepto es mucho más complejo de lo que pudiese parecer a priori. Para simplificar, podemos decir que el capital social es el valor monetario de las aportaciones de los socios a la sociedad, bien sea en dinero contante y sonante o en algún otro bien que se cede a la empresa y que está valorado de forma correcta. Se puede decir que el capital social conforma una parte muy importante de los fondos propios de toda empresa, que en lenguaje contable se conoce como no exigible, ya que no existe ningún acreedor que vaya a exigir el reembolso de esos fondos.

Sin embargo, las aportaciones de los socios no es el único recurso con el que cuentan las empresas para financiar su actividad empresarial diaria. La mayoría de empresas, por no decir todas, acuden a los bancos o a otros prestamistas para obtener más liquidez. Se trata de los fondos ajenos o exigible, ya que en este caso existe un acreedor que ha accedido a prestar una cantidad determinada de dinero con la promesa de que se le devuelva más adelante.

Cuanto mayor sea la exposición de la empresa a la financiación ajena, mayor será el riesgo de que la empresa no pueda devolver sus deudas, sobre todo si no cuentan fondos propios suficientes como para amortizar sus deudas, lo que acabaría sin duda en la quiebra de la entidad. Por este motivo, siempre es aconsejable que la empresa tenga una cifra razonable de capital social, con el objetivo de eliminar la excesiva exposición a la financiación ajena. Es decir, cuanto mayor sea la cifra de capital social, mayor será también la solvencia de la empresa.

Entonces, ¿cómo es posible que se pueda constituir una sociedad con tan solo un euro de capital social? Si estás pensando que la empresa se arruinaría, estás en lo cierto y, de hecho, en España no es posible hacerlo. Sin embargo, esta premisa tiene algo de trampa.

¿Un euro es suficiente para ser solvente?

La respuesta a la pregunta de este encabezado es, rotundamente, no. En España, la cifra mínima de capital social para crear una empresa es de 3.000 euros. Es decir, todo emprendedor que quiera constituir una sociedad limitada tendrá que aportar, al menos, esa cifra para que su empresa pueda comenzar a operar en nuestro país.

¿Dónde está el truco entonces? La idea del Gobierno es que las empresas puedan comenzar su actividad empresarial lo más rápido posible. Para ello, pretenden que, por vía telemática, el empresario pueda tener su empresa operativa por 40 euros y en tan solo 24 horas, habiendo aportado a la sociedad tan solo un euro.

El resto, hasta los 3.000 euros, se irán aportando progresivamente. Durante ese período de tiempo hasta que se alcance la cifra, la empresa no podrán repartir el resultado distribuido del beneficio ni tampoco conceder créditos a terceros. Todo ello, con el objetivo de garantizar una mínima solvencia de la empresa, eliminar burocracia innecesaria y, al mismo tiempo, facilitar el emprendimiento.

Es probable que, después de haber leído el artículo, pienses que he hecho algo de trampa. Desde luego, un euro es una cifra demasiado pobre para garantizar la solvencia de una entidad. Sin embargo, es un buen paso adelante que se adopten este tipo de reformas jurídicas que, por cierto, ya están presentes desde hace tiempo en algunos países de nuestro entorno.

En Naranja | Dime con qué siglas andas y te diré qué empresa eres
Imagen | forwardcom


Tu opinión es muy importante para nosotros.

¿Te ha aportado valor esta información?

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Todavía no hay votos)
Cargando…