¿Es Internet en el móvil una alternativa real a la banda ancha en la red fija?

La telefonía móvil continúa con su imparable avance, el cual es responsable del contínuo crecimiento del catálogo de servicios que los consumidores tienen a su disposición. También de la mejora de capacidad, permitiendo, por ejemplo, nuevas vías de conexión a internet de alta velocidad.

Estos días han sido noticia varios estudios y predicciones publicados por diversas compañías (Gartner, IDC, NDP, Ipsos/Reuters), los cuales llevan a plantearse si la banda ancha móvil es ya una herramienta que puede hacer frente con garantías a la fija. No han pasado tantos años desde la llegada de la banda ancha sobre la línea fija a nuestros hogares, ADSL y del cable a nuestras casas y… ¿Existe ya una alternativa real en el mercado?

¿Puede la banda ancha móvil sustituir a la banda ancha fija hoy en día?

A día de hoy, ya existe en España oferta de las operadoras de telefonía para que sus clientes puedan llevarse Internet a cuestas allá donde estén (algunos ejemplos: Vodafone, Movistar, Yoigo, PepePhone). La cobertura sigue siendo el principal punto débil, sobre todo en movilidad (en viajes en tren o coche sigue habiendo puntos ciegos, donde no hay conexión), pero el ancho de banda ya es suficiente como para disfrutar con garantía de calidad de diversos servicios que requieren un buen tráfico de datos.

La videoconferencia, el streaming de vídeo, el trabajo en la nube o la descarga de ficheros, servicios exigentes en cuanto a consumo de datos, hoy en día se pueden ejecutar perfectamente con una conexión de banda ancha móvil. Incluso hay en el mercado oferta de conexiones a través de la red móvil que ofrecen mejores prestaciones que las de la red fija y permiten que algunos de estos servicios, por ejemplo, una videoconferencia a través de Skype, funcionen realmente bien.

¿Qué se necesita para disponer de banda ancha móvil?

Los primeros dispositivos que aparecieron en el mercado para conectarse a Internet a través de las redes móviles se enchufaban a los ordenadores a través del puerto PCMCIA, luego llegaron los USB y ambos requerían una tarjeta SIM adicional insertada. Su tamaño se fue reduciendo y hoy en día se confunden, por su forma y dimensiones, con un pendrive, aunque la pequeña antena que llevan algunos los diferencia.

Los smartphones facilitan enormemente la tarea de desplegar una red de banda ancha móvil. Como si fuera el router que tenemos en casa, los teléfonos más modernos hoy en día permiten crear una red inalámbrica y distribuirla a los equipos más cercanos, lo cual evita el dispositivo adicional USB y la necesidad de una segunda tarjeta SIM.

Lo que hay que tener en cuenta siempre es la conexión de datos que se tiene contratada, ya que es bastante habitual que tengan limitado el tráfico de datos de envío y recepción, bajando la velocidad cuando se supera cierta cantidad pactada en contrato. Para ello, se puede contratar una conexión de diferentes volúmenes de datos máximos permitidos o incluso ilimitada, en la que ya no uno no tiene por qué preocuparse de la cantidad descargada o enviada.

También hay que tener en cuenta que las conexiones móviles tienen las mismas limitaciones que las fijas. Es decir, si la compañía nos ofrece una velocidad de 45Mb/s de descarga, debemos saber que la cobertura o la calidad de la señal en donde la queramos usar puede hacer qué esta descienda considerablemente.

Otro tema a considerar es la capacidad del aparato receptor. Por ejemplo, la velocidad máxima a la que funcionará la conexión en un iPhone 4 es de 7Mb/s, por las limitaciones técnicas de su hardware. Aunque dispongamos de una conexión de 45Mb/s, la conexión que podemos usar y distribuir a otros equipos será de 7Mb/s, en el mejor de los casos.

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Imagen | William Hook

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