No te estreses al comprar tu casa

Comprar una casa puede ser una experiencia agobiante, porque nos obliga a tomar decisiones importantes cuyas consecuencias se prolongan durante varios años. Quizás por eso se dice que la compra de una casa puede ser tan estresante como un divorcio. De hecho, la escala de estrés creada por los psicólogos Holmes y Rahe sitúa este acontecimiento entre los 43 hechos más estresantes, fundamentalmente por la incertidumbre que genera. 

Por esta razón, estar bien informado es la mejor manera de afrontar este momento, ya que hay muchos condicionantes que afectan a esta operación. Estos son algunos de ellos. 

Convencerse a sí mismo, antes que al vendedor

El estrés emocional que sufre el comprador cuando tiene que tomar la decisión de comprar una vivienda, que requiere una gran inversión, y para la que necesita firmar una hipoteca, se conoce como la disonancia cognitiva. Para reducir este efecto, como comprador tienes que buscar información y comparar precios de otras propiedades en venta que te sirvan para reforzar la decisión de compra.

No se trata de regatear, sino de negociar el precio

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El primer escollo que hay que salvar en el proceso de compra de la vivienda es la negociación del precio. El comprador debe ser consciente de que los propietarios tienden a tasar su vivienda un 20 % por encima de su precio real, según un estudio de Tecnocasa y la Universidad Pompeu Fabra. Se trata del conocido como efecto dotación, que el economista Thaler define como la predisposición a valorar más lo que ya tenemos solo por ser nuestro, lo que explica esta sobrevaloración. Sin embargo, también es cierto que, durante el proceso de negociación, el comprador puede conseguir una rebaja en el precio que en la actualidad ronda el 5,1%, según este mismo estudio.

Vender caro no implica comprar caro

A pesar de que el precio de la vivienda subió el año pasado un 7,6 % según los registradores, todavía acumula un descenso del 21 % respecto a los máximos alcanzados en 2007. Quien compró la vivienda cuando estaba más cara quiere vender caro para no perder en su inversión, y esto explica en parte por qué muchas veces no somos capaces, como compradores, de encontrar viviendas que se sitúen a precios de mercado o negociar precios más bajos.

Para conseguir un buen precio, el vendedor utiliza el concepto anclaje, un sesgo cognitivo que señala que cuando tomamos una decisión dependemos de la información inicial que tenemos. Como comprador debes ser consciente de este sesgo e iniciar la negociación del precio de la vivienda con una cifra inferior a la ofertada por el vendedor.

El efecto Ikea ¿sube el precio de la vivienda?

El efecto Ikea, acuñado por Dan Ariely, explica por qué mucha gente prefiere los productos que han creado ellos mismos, a pesar de todas las complicaciones que tiene montar un mueble. Cuando se trata de una vivienda, esta personalización se traduce en ponerle un precio más alto.

El comprador no siente ese vínculo emocional que tiene el propietario con su vivienda por el trabajo realizado y no está dispuesto a pagar un precio más caro. Este argumento puede servir para pedir una rebaja de la vivienda, ya que este tendrá que reformar la vivienda y amueblarla de acuerdo a sus necesidades. De hecho, el home staging promueve la despersonalización del inmueble como una de las condiciones para poner en venta una casa.

Atento al dónde y cuándo comprar vivienda

Otro factor estresante para el comprador es la elección del barrio donde comprar la vivienda. Según la teoría de la comparación social, determinamos nuestro valor en función de cómo nos comparamos con los demás. Referido a la compra de la vivienda, según el economista del comportamiento George Loewenstein, muchas personas se mudan buscando un mejor barrio, pero luego comienzan a compararse con los vecinos y no se encuentran tan a gusto como pensaban.

Respecto a cuándo comprar vivienda, si quieres hacerlo sin estresarte debes saber que estás a tiempo, porque la primavera es, junto con el otoño, uno de los mejores momentos para la compra de vivienda. En verano es, por el contrario, cuando más tiempo se dedica a la búsqueda y comparación de precios.

Un último consejo: no te dejes influenciar por el efecto urgencia muy utilizado por los agentes inmobiliarios para forzar la decisión de la compra, advirtiendo de que hay otros clientes interesados en la misma casa.

 

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