Cazadores de mitos financieros: ¿quién guarda mi dinero cuando lo invierto en un fondo de inversión?

En torno al mundo financiero hay muchos mitos que no tienen por qué corresponderse con la realidad, pero que contribuyen a alejar a los ciudadanos de los instrumentos de inversión, ya que generan recelos y miedos.

Por ejemplo, ¿dónde va mi dinero cuando lo invierto en un fondo de inversión? ¿quién lo cuida? ¿cómo se gestiona? Estas son algunas de las preguntas que se hacen las personas que se interesan por estos instrumentos y que muchas veces no se responden de manera adecuada.

 

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Conceptos básicos para aclararse

Para comenzar, conviene aclarar que un fondo de inversión es un instrumento que engloba las inversiones de un grupo de ahorradores y es gestionado por expertos, que lo invierten en diferentes mercados y productos para lograr rentabilidad. El fondo de inversión está formado por un patrimonio y dividido en participaciones. Cada fondo de inversión tiene una filosofía e invierte según esta (fondo conservador, fondo dinámico, moderado, con exposición a renta variable, deuda, etc…).

Cada fondo de inversión está gestionado por una gestora, que debe estar inscrita en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para poder operar y además, enviarle información periódica al supervisor sobre estos instrumentos. Esta entidad gestora puede también comercializar los fondos, tanto de forma directa como indirecta, a través de intermediarios o apoderados. De hecho, hay entidades que venden fondos tanto de su propio grupo como de otros, para ampliar su cartera.

Por otro lado está el depositario del fondo, cuya función es custodiarlo y proteger sus activos. Esta función la suelen realizar los bancos o sociedades de valores y también deben estar inscritos en la CNMV.

La normativa deja muy claro que la entidad depositaria no puede ser a la vez gestora, por lo que sería en esta en la que recaería la responsabilidad última de guardar ese dinero y velar por él. Es decir, si una entidad gestiona uno de estos fondos de inversión, no podrá ser depositaria y viceversa. Todo ello se hace para evitar un posible conflicto de interés.

De este modo, una misma entidad puede gestionar, comercializar y velar por el capital de los fondos de inversión. Eso sí, cuando sea depositaria, debe serlo en exclusiva con ese instrumento concreto.

La entidad depositaria, la gran desconocida

Normalmente, los usuarios piensan que son los gestores de sus fondos quienes se hacen cargo de ellos y desconocen que existe esta figura. El depositario solo puede llevar a cabo las funciones que el gestor le indique y que se ajusten a la normativa.

Básicamente, se dedica a vigilar el patrimonio del fondo, a la entidad gestora, realizar la compra y venta de valores a cuenta del fondo y cobrar los rendimientos de dichas operaciones. La entidad gestora es la que decide qué remuneración se lleva la depositaria, que lo percibe en forma de comisión a los partícipes.

De este modo, esta es la responsable última de que el dinero que destinamos a un fondo de inversión esté protegido, correctamente invertido y de que los retornos estén bien cobrados. Pero de la gestión y comercialización se debe de ocupar otra entidad diferente, para cumplir con las reglas de funcionamiento del mercado y garantizar a los inversores que su inversión está a buen resguardo.

En Naranja I ¿Cuáles son las ventajas fiscales que tienen los fondos de inversión?


Cada Fondo de Inversión tiene unos riesgos asociados específicos y un nivel de riesgo que puede ser consultado en el documento de Datos Fundamentales del Inversor, si bien los riesgo asociados a estos productos pueden ser geográficos o sectoriales, de mercado, crédito, liquidez, tipos de interés, divisas o de inversión en derivados.


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