¿Quieres aprender a controlar los riesgos cuando inviertes? Pues juega al parchís

Una de las principales máximas que hay que tener en cuenta antes de decidirse a entrar en el universo de la inversión es que, en la mayoría de los casos, invertir supone un riesgo. No obstante, hay una serie de fórmulas para minimizar esos riesgos y evitar quedar totalmente expuestos a los cambios que se producen en los mercados.

¿Y cómo se puede aprender a controlar ese riesgo de forma entretenida y en compañía? Jugando al parchís. Sí, por extraño que pueda sonar, este sencillo juego, uno de los más tradicionales de la sobremesa española, es una buena escuela para saber cómo manejarse en los mercados bursátiles de forma controlada, ya es mucho más que un juego de azar: se trata de todo un juego de estrategia.

Controla los riesgos desde el tablero

El tablero del parchís permite hacer un ejercicio práctico desde la infancia de lo que será la inversión profesional adulta. Salvando las distancias que puede haber, este juego sirve de entrenamiento de algo fundamental en los mercados: la estrategia. En concreto, el parchís se basa en mover las cuatro fichas que tiene cada jugador de forma estratégica para llegar antes a la meta.

Esto implica leer las jugadas del resto de compañeros y saber cuándo conviene exponerse y cuándo cubrirse. Hay que ver estas cuatro fichas como peones que hay que ir moviendo de manera que se puedan proteger unas a otras, pues la partida es larga. Al igual que la inversión, pues para lograr rentabilidad a largo plazo hay que protegerse

¿Cómo? Jugando con todas las fichas, y no solo con una. Es decir, si solo movemos una ficha por el tablero, corremos el riesgo de que nos coman o de que nos envíen a la casilla de salida de nuevo; si movemos todas de forma coordinada es más fácil cubrirse. En la bolsa ocurre igual: si se apuesta toda la inversión a un solo activo, se corre más riesgo de perder todo que si la inversión se reparte entre varios activos. De ese modo, si a uno le va mal, puede compensar las pérdidas con otras inversiones.

No caigas en la tentación

Las tentaciones, tanto en el parchís como en la inversión, son múltiples. Muchas veces, en el juego de mesa, vemos la ocasión perfecta para comer una ficha rival y contar 20. Pero cuidado, porque no siempre es el momento adecuado, y hacerlo puede exponernos a que nos coman a nosotros después. Para tomar esta decisión, hay que tener planeado un plan B por si la jugada sale mal.

En bolsa ocurre lo mismo. Cuando un activo se pone de moda, vemos que entran muchos inversores y que nos prometen rentabilidades muy elevadas en poco tiempo. Si es así, desconfía e infórmate muy bien antes de entrar, porque estos ‘caramelos’ bursátiles pueden estar envenenados y costarnos bastante caro. Cuando se quiere avanzar de un solo paso, se puede retroceder mucho más de lo que se pensaba avanzar.

Al hilo de esto, es fundamental no dejarse llevar por las estrategias de los rivales. Es decir, en el parchís y en los mercados muchas personas actúan siguiendo la tendencia ‘de moda’ o invirtiendo en los valores que lo hace la mayoría, ya se sabe, los seres humanos somos gregarios y solemos actuar en masa. Si bien cada inversión y cada jugada es un mundo. Lo que le funciona a uno no tiene porqué funcionarnos a nosotros. Hay que tener muy claros los objetivos que se quieren conseguir e ir a por ellos de la manera que creamos más acertada y sobre todo, segura. Ya lo decían nuestras madres…”es que si todos se tiran por un puente, ¿tu también lo tienes que hacer?”.

Por último, paciencia. Tanto en el parchís como en la bolsa hay que tener claro que la partida es larga, que las cosas pueden cambiar en cuestión de segundos y que los objetivos son a largo plazo. No hay que apresurarse ni tomar decisiones en caliente. Cabeza fría y a ganar.

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