Cuatro alternativas a los bajos tipos de interés para inversores conservadores

Los actuales tipos de interés al 0 % dejan poco margen a los productos de ahorro tradicionales. Depósitos y cuentas remuneradas rentan cada vez menos y dejar el dinero en el colchón tampoco parece la mejor idea para el futuro. En estas circunstancias, entonces, ¿cuáles son las opciones para quienes quieren una rentabilidad adecuada al riesgo para su dinero?

Invertir en bolsa es una de las primeras alternativas que suele venirnos a la mente. Parece lo más lógico y, de hecho, es donde suele moverse el dinero cuando los tipos caen. Sin embargo, puede que no sea la mejor solución para el inversor conservador. Invertir directamente en bolsa es arriesgado y requiere una dedicación que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Además, es fácil caer en errores de novato, como tratar de buscar el nuevo Google o el nuevo Apple y asumir más riesgo del que deberíamos.

Esto no quiere decir que debamos desechar la renta variable e incluso la propia bolsa. Simplemente debemos buscar opciones que se ajusten mejor a nuestro perfil como inversores. Es decir, fórmulas donde el riesgo sea menor, bien porque la diversificación de la cartera sea mayor, porque hay menos volatilidad o porque iremos recuperando parte de nuestro dinero poco a poco. Estas son cuatro alternativas.

Acciones con dividendo

Cuando una empresa que cotiza en bolsa quiere premiar a sus accionistas, distribuye dividendos, que pueden ser a cuenta de los resultados de la compañía (se reparten los beneficios) o parte de su política integral, y puede entregarse como una suma de dinero, como una nueva acción o como el derecho a suscribir estos nuevos títulos.

Da igual la forma de retribución que escoja la compañía; la clave al comprar acciones con una buena política de dividendos es que iremos recuperando parte del dinero invertido una o dos veces al año sin necesidad de vender los títulos, de manera que se reduce el riesgo que asumimos por la inversión. Al cabo de unos años, es probable que hayamos recuperado el capital inicial y todavía tendremos las acciones en cartera, cuyo valor debería de haber subido si hemos acertado en la compra.

Sin embargo, al buscar estas compañías hay que tener cuidado. Es fácil dejarse llevar por las acciones que más dividendo reparten y perder de vista que en inversión existe una clara relación entre riesgo y beneficio. En otras palabras, estos títulos pueden suponer un riesgo adicional si no se escogen adecuadamente.

Fondos de inversión

Otra forma de acercarse a la renta variable es a través de los fondos de inversión. El mercado ofrece multitud de alternativas para todo tipo de inversor, incluso de renta fija. Una de las ventajas de los fondos es que gracias a ellos nuestra inversión estará más diversificada. A fin de cuentas, estaremos invirtiendo en una cesta de acciones y no sólo en unos pocos títulos, lo que minimiza el riesgo.

Además, los fondos permiten equilibrar el riesgo que asumimos al combinar renta variable (o bolsa) con renta fija (o bonos). El porcentaje a invertir en cada tipo de activo determinará, entre otras cosas, el riesgo.

Otra de las alternativas que más adeptos está ganando dentro del ámbito de los fondos son los fondos indexados. Este producto busca replicar el comportamiento de un índice. En este caso, juega a favor el hecho de que a largo plazo la bolsa suele tener un comportamiento positivo, y que las comisiones asumidas suelen ser menores a otros instrumentos de inversión. Sin embargo, hay que tener presente que rendimientos pasados no garantizan beneficios futuros y, en cualquier caso, la rentabilidad también dependerá del punto de entrada y salida.

Planes de pensiones

Los planes de pensiones tienen una serie de características que les hacen ser diferentes a otros productos de inversión. La primera de ellas es que no es posible rescatar el capital, salvo que se cumplan una serie de supuestos, como la jubilación o desempleo de larga duración, entre otros, y además, tienen un tratamiento fiscal diferente y favorable para el partícipe.

Al igual que los fondos indexados, y al ser una opción a largo plazo, tendrían más probabilidades de alcanzar una rentabilidad positiva en comparación con otros productos a corto plazo. Esta premisa se ve reforzada con el hecho de que las aportaciones periódicas, más propias de este tipo de productos, aunque también aplicables a los fondos, reducen el impacto negativo que puede tener una inversión en un momento negativo de mercado.

Además, el hecho de que las aportaciones sean deducibles hasta un máximo de 8 000 o el 30 % de los ingresos del contribuyente, permite ahorrar una buena cantidad de dinero en la declaración de la renta.

En Naranja | ¿Sabes por qué están tan bajos los tipos de interés?

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