Errores al diversificar tus inversiones
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Asegura Warren Buffett que “la diversificación es la protección contra la ignorancia”. Y lo cierto es que diversificar tu cartera de inversión está entre los consejos más repetidos para el inversor novel.

En realidad, diversificar no difiere mucho de aplicar el viejo dicho de “no poner todos los huevos en la misma cesta” o de “no jugártelo todo a una sola carta”. La diversificación sirve para reducir el riesgo de tus inversiones. Si sólo inviertes en una empresa y su valor cae en bolsa, puedes llegar a perderlo todo. De ahí que los expertos recomienden tener más de una acción en cartera o contar con productos ya diversificados en sí mismos, como los fondos de inversión.

Sin embargo, comprar varias acciones tampoco es sinónimo de contar con una cartera bien diversificada. El problema es, precisamente, que puedes pensar que sí estás diversificando cuando en realidad no es así. Para evitar que eso suceda, repasemos los cinco errores más repetidos al diversificar tu cartera de inversiones.

Concentración geográfica

Al empezar a invertir, la mayoría de personas tiende a recurrir a lo más cercano, a lo que le es familiar. Es lo que se conoce como la heurística de la disponibilidad, y se traduce normalmente en un asset allocation totalmente concentrado en España.

Repartir tu inversión entre varias acciones del Ibex 35, aunque es mejor que invertir en una sola empresa, está lejos de ser una buena diversificación de tu cartera, incluso si se trata de empresas de sectores diferentes o añades inversiones en Letras del Tesoro. La razón es que toda tu inversión se centra en un solo país. Si hay una noticia negativa que perjudique a España, todas las acciones se verían afectadas. Para diversificar es necesario repartir el riesgo entre varios países y áreas geográficas.

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Muchas inversiones en un solo sector

En línea con el error anterior, tampoco es idóneo condensar la inversión en un único sector de actividad como, por ejemplo, el tecnológico. Invertir en empresas tecnológicas como las llamadas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) puede parecer una buena idea (no en vano son cuatro de las mayores empresas del mundo) pero no deja de tener sus riesgos. Basta con ver cómo les afectó a las tecnológicas la burbuja de las puntocom a principios del milenio.

Esto mismo puede aplicarse a quien invierta en acciones de Ford, Renault, Honda o Volkswagen, por más que sean empresas de diferentes países y continentes. Una mala noticia en el sector de la automoción les afectará a todas en mayor o menor medida.

La solución pasa por diversificar también por sectores, contando con empresas de distintos ámbitos en cartera.

Tener activos muy correlacionados

La correlación entre activos se refiere a la relación que existe entre el comportamiento de las acciones o fondos que compongan tu cartera. En otras palabras, si todas suben o bajan al mismo tiempo.

Cuando tienes activos muy correlacionados entre sí de forma positiva, su comportamiento será similar ante las mismas noticias o estímulos. La traducción es que una mala noticia les afectará a todos y hará que tu cartera se resienta. Por eso mismo, hay que buscar tener una cartera formada por activos con una correlación baja.

Hay más de una fórmula de reducir la correlación de los activos de tu cartera, como, por ejemplo, incluyendo activos de renta fija y renta variable, o con empresas cíclicas (que funcionan mejor en momentos de bonanza económica) y anticíclicas (que no se ven tan afectadas por los ciclos económicos).

Sobrediversificación

Por último, tan malo es no diversificar como hacerlo en exceso. El propio Warren Buffett recalca que “una diversificación amplia sólo es útil para inversores que no tengan ni idea de lo que están haciendo”.

¿Y cuál es el grado de diversificación óptimo? El inversor y académico Joel Greenblatt estima en su libro “You Can Be a Stock Market Genius” que el riesgo real de una cartera se reduce un 46 % comprando dos acciones, un 72 % con cuatro valores, un 81 % con ocho títulos y un 93 % con 16 acciones.

Un estudio realizado en 1977 por Edwin Elton y Martin Gruber llegó a la conclusión de que el riesgo conjunto de una cartera no se reduce de forma significativa una vez alcanzas las 30 acciones. En esta misma línea se mueven las recomendaciones de grandes inversores como Benjamin Graham (que recomienda invertir en entre 10 y 30 empresas diferentes) o John Kenyes (entre 12 y 13 empresas).

Y es que contar con demasiados activos en tu cartera tiene claras desventajas. La primera es que los costes de compra-venta y mantenimiento pueden dispararse. La segunda es que una cartera atomizada implica también mucho más tiempo de gestión. Y por último, la más importante, una cartera sobrediversificada también puede afectar negativamente a la rentabilidad, al mitigar no solo las pérdidas, sino también las ganancias.

¿Cómo diversificar fácilmente una cartera de inversiones?

El primer paso para tener una cartera de inversión diversificada es aplicar las recomendaciones que acabamos de repasar. De forma muy resumida: compra activos de diferentes países y sectores, de renta fija y variable, y evita que tengan una alta correlación entre sí.

Pero si eso te parece complejo, existe una manera sencilla de conseguir una cartera diversificada: a través de los fondos de inversión y otros productos ya diversificados en sí mismos.

Un fondo de inversión reúne el dinero de muchos inversores para invertirlo en diferentes acciones y activos. Hay fondos que cuentan con más de 200 valores en sus carteras y que, además, añaden otro tipo de activos como bonos y emisiones de renta fija.

Con una única inversión puedes acceder a diferentes áreas geográficas y sectores. Además, existen diferentes fondos en función de tu perfil de riesgo como inversor. Puedes incluso aumentar la diversificación con una cartera de varios fondos, e incluso combinar fondos de gestión activa y fondos de gestión pasiva o fondos indexados.

En los primeros el gestor del fondo lleva a cabo estrategias de inversión activas para tratar de superar al mercado. Es decir, compra y vende acciones para conseguir el máximo beneficio aplicando su criterio y conocimientos. En los segundos, el fondo busca replicar el comportamiento de un índice, como pueda ser el IBEX 35 o el S&P 500, con la ventaja de que, al no necesitar de un gestor dedicado, sus gastos y comisiones son menores.

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