Tipos de fondos de inversión
Tiempo de lectura: 5 minutos

Existen casi tantos tipos de fondos de inversión como perfiles de riesgo diferentes. Por eso, antes de escoger entre uno y otro, conviene conocer cuáles son sus características y qué perfil de inversión es el adecuado para invertir en ellos.

Qué son los fondos de inversión y cómo funcionan

Los fondos de inversión son productos en los que un conjunto de inversores participan en una cartera formada por una diversidad de activos. Están administrados por gestores profesionales, que aportan sus conocimientos para seleccionar los activos que mejor representan al fondo.

Cada uno de los inversores aportan sus ahorros al patrimonio del fondo. De este modo, se convierten en partícipes del mismo, recibiendo los resultados de manera proporcional al dinero invertido. A cambio, pagan una serie de comisiones que será descontada de su valor liquidativo.

Los fondos de inversión son productos totalmente líquidos, es decir, que se puede retirar el dinero en cualquier momento. Únicamente hay que tener en cuenta que, en el momento de su reembolso, deberemos pagar los correspondientes impuestos por las plusvalías obtenidas.

Qué tipos de fondos de inversión hay

Existen diferentes categorías para clasificar los fondos de inversión. A continuación vamos a ver en detalle las más habituales.

Fondos de renta fija, renta variable o renta mixta

La primera clasificación, y quizá la más importante, es la que diferencia a los fondos de inversión en función del riesgo asumido al comprar los activos que formarán parte de la cartera. Así, los expertos diferencian entre:

  • Fondos de renta fija: son aquellos que invierten la mayor parte del patrimonio del fondo en instrumentos de renta fija, como títulos de deuda pública o deuda de empresas, entre otros.
  • Fondos de renta variable: invierten la mayor parte de su patrimonio en activos de renta variable, como acciones de compañías de diferentes países.
  • Fondos de renta mixta: son aquellos que combinan la inversión en deuda (renta fija) y acciones (renta variable). En este caso, la proporción de renta fija y variable es similar, aunque muchos de ellos invierten más en un tipo de activo que en otro.

Fondos de acumulación vs fondos de distribución o reparto

La diferencia entre estos dos tipos de fondos es la política de distribución de dividendos obtenidos por la estrategia de inversión. Así, mientras los fondos de acumulación reinvierten los dividendos en el patrimonio del fondo, los fondos de reparto distribuyen los dividendos entre los partícipes.

Aunque no parezca una diferencia demasiado relevante, lo cierto es que tiene un impacto bastante significativo en el patrimonio del fondo. Los fondos de acumulación son interesantes para aquellos inversores con un horizonte de inversión a largo plazo que quieran aprovechar las ventajas del interés compuesto.

Por su parte, los fondos de reparto son interesantes para aquellos inversores que quieran obtener una renta periódica por su patrimonio.

Fondos con moneda cubierta vs fondos con moneda no cubierta

Los fondos con divisa cubierta son aquellos que están cubiertos ante subidas y bajadas en la cotización de una moneda. Es decir, si el fondo está denominado en dólares y el partícipe invierte en euros, las variaciones entre el dólar y el euro no tiene ningún impacto sobre el valor de su cartera.

Este tipo de fondos son interesantes en aquellos fondos que invierten en países cuyas divisas fluctúan de manera constante. Este es el caso de países emergentes cuya divisa está sometida a flujos de inversión bastante oscilantes.

Fondos garantizados y fondos monetarios

Los fondos garantizados y los fondos monetarios son dos clasificaciones de fondos de inversión que están especialmente pensados para los inversores más conservadores.

  • Los fondos garantizados son productos que garantizan la recuperación de una parte o la totalidad del capital invertido.
  • Los fondos monetarios solo invierten en bonos de máxima solvencia y seguridad, normalmente en deuda pública a corto plazo (no más de 18 meses). En consecuencia, su rentabilidad es inferior a la de otros instrumentos de inversión.

Fondos de gestión pasiva

Los fondos de gestión pasiva, también conocidos como fondos indexados, son aquellos que replican la evolución de un índice bursátil. Para ello, el equipo gestor se limita a comprar los activos que componen el índice en la misma proporción, de manera que los resultados del fondo se correspondan con el comportamiento del índice.

Son fondos con comisiones más bajas que los fondos de gestión activa, y en los últimos años se han convertido en la alternativa preferida por muchos inversores.

Fondos de retorno absoluto

El objetivo de los fondos de retorno absoluto es conseguir siempre una rentabilidad positiva con independencia de las condiciones de mercado. Su estrategia de inversión pone especial énfasis en la preservación del capital, sin por ello tener que renunciar a una rentabilidad ajustada al perfil de riesgo del inversor.

Su gestión no suele seguir las inversiones tradicionales. Pueden tomar tanto posiciones largas (compradoras) como posiciones cortas (vendedoras), e invierten de forma intensiva en diferentes instrumentos financieros derivados para gestionar los riesgos y adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado.

Sin embargo, son fondos más difíciles de entender para el inversor minoritario. Además, en momentos de subidas del mercado, suelen comportarse peor que el resto de fondos.

Fondos globales

Los fondos globales tienen libertad para elegir todos los aspectos de su inversión: la moneda en la que estará denominada el fondo, los porcentajes de exposición a renta fija y variable y la distribución geográfica de la cartera, entre muchos otros.

No encajan, por tanto, en ninguna de las categorías descritas hasta este momento. Por eso, es posible encontrar fondos con elevados niveles de riesgo y horizontes temporales diferentes.

Cómo identificar a los fondos de inversión
Antes de contratar un fondo de inversión, es importante saber cuál es nuestro perfil y estrategia de inversión y la categoría a la que pertenece. Una vez que tengas definido esto, puedes echar un vistazo al Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI), que todos los fondos de inversión deben tener.

Se trata de un documento aprobado por la CNMV y que todas las entidades deben facilitar a los inversores.

En él podemos conocer información tan importante como:

  • La categoría del fondo (si es de renta fija, variable, mixta…).
  • Las comisiones del fondo y la totalidad de sus costes.
  • El perfil de riesgo del fondo (en una escala que va del 1 al 7).
  • Los criterios que fijan la política de inversión.

Cuándo invertir en fondos de inversión

La amplia variedad de tipos de fondos de inversión que existen hacen que este sea un producto pensado para cualquier tipo de inversor, con independencia de su horizonte temporal, perfil de inversión o sus circunstancias particulares. Además, el hecho de que sean productos totalmente líquidos y con un tratamiento fiscal favorable les hacen ser todavía más atractivos para los ahorradores.

Por eso, ante la pregunta de cuándo invertir en un fondo de inversión, la respuesta es clara: cuanto antes. Con una estrategia a largo plazo y aportando de manera periódica, nos podremos aprovechar de los beneficios del interés compuesto y así acumular un cierto patrimonio para nuestra jubilación o, por qué no, para perseguir la ansíada independencia financiera.

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