invertir en oro
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El oro es el metal precioso por excelencia. A lo largo de la historia, ha sido utilizado en múltiples circunstancias y con una amplia variedad de aplicaciones diferentes. Sin embargo, su capacidad para preservar su valor en tiempos de incertidumbre es su característica más singular, lo que lo convierte en un valor refugio. Por eso, cuando se producen momentos de crisis económicas o de elevada volatilidad, los inversores tienden a invertir en oro.

En la actual situación financiera, marcada por la pandemia de la COVID-19, el oro ha vuelto a tener el protagonismo perdido en los ocho años anteriores. Los inversores han vuelto a confiar en este metal para preservar su patrimonio. Una realidad que tendrá implicaciones a corto y medio plazo.

Por qué se considera el oro como un valor refugio

El oro es un metal precioso que tiene unas características particulares y diferentes del resto de activos y materias primas que existen. Entre ellas, destaca su elevada liquidez, su dificultad para ser falsificado y la cantidad limitada que existe en la naturaleza. Pero, sobre todo, el hecho de que ningún Gobierno puede manipular su valor, como sí ocurre con las divisas.

Estas características convierten al oro en el principal activo refugio que existe, por encima de las divisas o de los bonos emitidos por algunos estados. Su valor es estable a lo largo del tiempo, lo que protege al inversor de la volatilidad de los mercados.

Pero no solo es importante para los inversores; la mayoría de bancos centrales del mundo guardan importantes reservas de oro para protegerse ante turbulencias financieras y para garantizar, llegado el caso, el tipo de cambio de sus monedas.

Las reservas de oro de los bancos centrales, en cifras
Según el World Gold Council, Estados Unidos lidera las reservas de este metal precioso, con 8133 toneladas de oro en reservas, seguido de Alemania, con 3363 toneladas, Italia con 2452 y Francia con 2436. España, por su parte, posee 282 toneladas en reservas de oro en el Banco de España, una cantidad sensiblemente inferior.

Sin embargo, los bancos centrales de estos países han mantenido una cantidad más o menos estable de reservas de oro. Salvo el Banco Central de Rusia, que desde el año 2000 ha sido el mayor comprador de oro, pues ha adquirido 1877 toneladas hasta alcanzar un total de 2300 en el segundo cuatrimestre de 2020.

 

¿Es rentable invertir en oro?

En su papel de activo refugio, el oro puede proteger al inversor ante la incertidumbre y la volatilidad de los mercados financieros. Sin embargo, esto no quiere decir que se vaya a comportar como un depósito a plazo fijo o un bono del estado en términos de rentabilidad.

El oro no paga intereses ni dividendos, de manera que su rentabilidad proviene únicamente de la propia revalorización del activo. Además, su cotización también es volátil, aunque menos, porque depende en buena medida del ciclo en el que se encuentre la economía.

Hay que recordar que, entre 2011 y 2016, la cotización del oro cayó desde los 1855 $ la onza troy a poco más de 1100 $. Esta época coincidió con uno de los mayores periodos alcistas de la bolsa, que este mismo año alcanzó máximos históricos.

El oro, por el contrario, ha seguido un movimiento lateral durante 7 años, y no fue hasta finales de 2018, en pleno auge de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, cuando comenzó su tendencia alcista hasta los niveles actuales, movido primero por el miedo a una desaceleración y después por la posterior recesión causada por la pandemia del COVID-19.

Es por ello que los inversores no se decantan por el oro por ser un activo rentable, sino más bien por su buen comportamiento ante periodos de incertidumbre.

Qué explica las últimas subidas del oro

La crisis del COVID-19 ha vuelto a poner de manifiesto la importancia del oro como principal activo refugio. En agosto, el oro alcanzaba 2067 $ la onza troy, su máximo histórico, y aunque ha bajado algo desde entonces, se sigue manteniendo por encima de su anterior máximo, 1.855 $ en 2011.

Al fin y al cabo, su cotización es tan solo un ejemplo de la preocupación por las circunstancias actuales a nivel global, con una pandemia que ha paralizado la actividad económica mundial y ha llevado el desempleo en Estados Unidos a niveles que no se veían desde la Gran Depresión de 1929.

Dónde y cómo se invierte en oro

Existen múltiples formas de invertir en oro. La más conocida es, sin duda, la compra de oro físico, desde lingotes hasta monedas de oro pasando por joyas de oro de 24 o 18 kilates… Existe un amplio abanico de posibilidades dentro del mercado del oro físico.

No obstante, esta opción tiene dos problemas:

  • Requiere una importante inversión inicial. Dependiendo de la pieza, su valor puede superar 6.000 €. No obstante, se puede invertir en oro en piezas más pequeñas, desde un gramo (que ronda ahora los 70 €).
  • Es difícil de almacenar, especialmente cuando hablamos de lingotes de oro. Ningún sitio será seguro para guardarlo, y corremos el riesgo de robo o pérdida.

Por eso, existen otras opciones mucho más sencillas para invertir en oro a través de productos financieros.

Invertir en oro a través de ETF

Los ETF son fondos cotizados que tratan de replicar el comportamiento de un índice o valor, en este caso, del oro. Este tipo de fondos tienen la obligación legal de respaldar todos sus contratos en oro, aunque sus partícipes no son titulares de esa reserva de oro.

Sus ventajas son las mismas que las de cualquier otro ETF: bajos costes y mayor liquidez, ya que es posible comprar y vender en cualquier momento.

Invertir en oro a través de fondos de inversión

Existen fondos de inversión que desarrollan toda su estrategia de inversión en torno al oro. Bien comprando empresas que se dedican a la extracción y comercialización del oro, bien a través de la compra de oro físico en sus diferentes formas o bien comprando ETF de oro.

Además, pueden estar expuestos a otros activos y materias primas, lo que aumenta su diversificación dentro del fondo. Este es el caso del Fondo Cartera NARANJA 90, que invierte el 90 % de su patrimonio en renta variable y el 10 % restante en oro.

La mayor ventaja de esta alternativa es su flexibilidad. La amplia variedad de fondos de este tipo hace que podamos elegir el que más nos convenga. Además, algunos de los fondos tienen un equipo gestor detrás que decidirá la mejor distribución de la cartera de activos. A todo ello hay que sumarle su mejor fiscalidad y que los costes son más bajos que la posesión de oro físico.

Sin embargo, los fondos de inversión no son productos tan líquidos como los ETF, ya que transcurren unos días hasta que se hace efectivo el reembolso, y dependiendo del fondo, sus costes pueden ser ligeramente superiores.

La actual crisis de la COVID-19 ha vuelto a poner al oro de actualidad, como uno de los principales activos refugio para proteger nuestro patrimonio de los vaivenes del mercado. En cierto modo, su comportamiento está siendo similar al de otras crisis financieras de esta magnitud.

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Imagen | Sharon McCutcheon


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