Sistemas de pensiones en el mundo
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Coberturas a cargo del Estado, previsión social empresarial y previsión individual son los tres pilares de la mayoría de sistemas de pensiones del mundo. España cuenta con una de las mejores tasas de sustitución de toda Europa (el porcentaje de salario que cobras con la pensión pública). Este dato, junto con el envejecimiento de la población, son los mayores retos a los que se enfrentan las pensiones del futuro en nuestro país.

Pero España no está solo en este desafío, para la que cada país se prepara de forma de diferente. Y es que los sistemas de pensiones en Europa cambian en cada país. Así es como funcionan los principales sistemas de pensiones en Europa y en otros países desarrollados del mundo.

El sistema de pensiones en Alemania

Alemania suele ser el ejemplo a seguir en términos económicos. Por algo es la locomotora de Europa. ¿También lo son las pensiones alemanas? Nada más lejos de la realidad. Por eso es habitual que los jubilados trabajen a tiempo parcial a través de los famosos minijobs, que son trabajos a tiempo parcial con una remuneración máxima de 500 euros y libres de impuestos.

Los trabajadores alemanes cotizan al sistema de pensiones públicas a lo largo de toda su vida laboral y después su pensión pública se calcula por puntos. El resultado son todavía enormes diferencias entre los ciudadanos de la antigua Alemania Oriental y Alemania del Este, así como con las mujeres, que tienden a obtener menos puntos. Y es que a diferencia de cómo se calcula la pensión en España, Alemania no tiene en cuenta los últimos años laborales en su cómputo.

Como en el caso español, esto hace que sean necesarios complementos al sistema público. Estos complementos lo forman el sistema de planes de empresa y de planes de pensiones individuales, que actualmente dan cobertura al 71 % de la población. En otras palabras, la mayoría de los alemanes ahorran de forma habitual y casi sistemática para su jubilación porque saben que lo van a necesitar.

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El sistema de pensiones en Holanda

El sistema de pensiones holandés también cuenta con tres pilares. El primero es una pensión pública mínima que se financia mediante impuestos y funciona a través de un modelo de reparto.

A esto se une un sistema de planes colectivos de empresa, que además es obligatorio para todos los trabajadores y compañías. Las condiciones de estos planes se fijan mediante negociación colectiva y el empleado aporta aproximadamente un tercio del capital. El resto corre a cargo de la empresa.

El último bastión del sistema son los planes de ahorro privados, que son totalmente voluntarios e incluyen ventajas fiscales, al igual que en España. Estos planes tienen mucho menos éxito que en nuestro país debido a que buena parte del ahorro para la jubilación se canaliza a través de los planes de empresa.

Sistema de pensiones en Francia

El sistema francés de pensiones es relativamente parecido al español. Se trata de un sistema obligatorio de reparto que, por un lado, incluye una pensión mínima contributiva de hasta el 50 % de la renta media de los mejores 25 años cotizados (no los últimos como en España) y, por otro, añade una pensión complementaria que gestionan sindicados y patronales.

El cálculo de la pensión se hace por puntos que el trabajador va sumando a lo largo de su vida profesional. Quienes no alcanzan al mínimo pueden acceder a una pensión asistencial no contributiva, algo que también existe en el sistema español.

Los franceses también pueden acceder a planes de pensiones privados y otros instrumentos de ahorro, pero ninguno es obligatorio. El resultado, como en España, es que el uso de estas herramientas de ahorro para la jubilación es limitado.

El sistema de pensiones en Austria

Austria utiliza un modelo de gestión de las prestaciones sociales que se denomina la mochila austriaca. Básicamente, se trata de un fondo de capitalización que acompaña al trabajador a lo largo de toda su vida laboral. Para que lo entiendas mejor, la empresa retiene un porcentaje del salario del empleado que destina a una caja común para su administración e inversión.

Este dinero está orientado a la jubilación, aunque puede accederse a él en caso de despido, por ejemplo. Gracias a este sistema, la pensión de los austriacos está totalmente ligada a sus cotizaciones.

Sistema de pensiones en Suecia

El sistema de pensiones sueco está totalmente orientado hacia la inversión. Como en el caso español, el Estado destina parte de la nómina de los trabajadores a su jubilación. La diferencia es que los suecos pueden elegir dónde invertir ese dinero.

El Estado pone a disposición de los ciudadanos varias alternativas de fondos en los que poner ese dinero de la jubilación y el fondo soberano sueco es uno de ellos. Sólo si el trabajador no escoge ninguna, el dinero irá al fondo sueco.

Estar en competencia directa con otras alternativas de inversión hace que el fondo soberano sueco tenga que esforzarse en ofrecer buenos resultados y tener una gestión eficiente (en España, donde no hay competencia, el fondo de pensiones se invierte mayoritariamente en deuda pública nacional, sea o no la mejor opción). La consecuencia es que este fondo es hoy en día uno de los más grandes y con mejores resultados, lo que también permite al país estar en una mejor posición financiera.

Suecia usa un sistema de cuentas nocionales, que son cuentas virtuales individuales en las que se depositan las cotizaciones de cada trabajador. Es decir, se crea una cuenta ficticia a cada trabajador la primera vez que se incorpora al mercado laboral y ahí va sumando sus cotizaciones a la Seguridad Social. A estas cotizaciones públicas, de carácter obligatorio, se suman los fondos de pensión de empresa, también muy implantados, y el ahorro individual.

El sistema de pensiones en Noruega

El sistema noruego destaca también por la gestión de su fondo soberano. Como en España, Noruega también resta el 18 % del salario de los trabajadores, que destina a construir su pensión de jubilación. Su cuantía dependerá de los años trabajados, el salario, de cuándo empieces a cobrar y de la esperanza de vida del país.

Además, Noruega permite cobrar la pensión y trabajar al mismo tiempo. Esto ha permitido que muchas personas retrasen al máximo el momento de la jubilación y que otras opten por adelantarlo y seguir trabajando hasta más allá de la edad legal de jubilación.

A partir de ahí, hay varias diferencias. La primera es que los sistemas de previsión empresarial son mucho más habituales. La segunda es cómo se gestiona e invierte en fondo soberano noruego, que ha sabido diversificar sus inversiones desde el petróleo, su gran activo, hacia otros sectores.

El sistema de pensiones en Estados Unidos

En Estados Unidos, su sistema de pensiones es el reflejo de que cada ciudadano debe velar por sí mismo sin esperar ayuda del Estado. A diferencia de la creencia popular, sí que existe una pensión pública en EE.UU., pero es muy básica y no es realista pensar que se puede vivir de ella.

Ante esa tesitura, ahorrar para la jubilación es prácticamente una obligación para los norteamericanos. Los planes de empresa y los planes individuales focalizan la inversión para el retiro. Son los denominados 401 (k) y los IRA.

Los primeros se firman con la empresa, que cuentan con la peculiaridad de que el empleado elige cómo quiere invertir ese dinero dentro de las opciones de la empresa. Además, la mayoría de empresas cuenta con programas de incentivos en los que igualan la aportación adicional del trabajador. Es decir, si decides invertir 100 € al plan, la empresa añadirá por su cuenta otros 100 €.

El sistema de pensiones en Japón

España afronta un reto de evolución demográfica similar al de Japón: una población envejecida donde cada vez menos trabajadores deben pagar más pensiones. ¿Cómo solventa el sistema de pensiones japonés estos problemas?

El sistema de pensiones japonés cuenta con tres categorías de afiliados:

  • Autónomos, trabajadores forestales, de la pesca, agricultores y desempleados.
  • Empleados de la empresa inscritos en el seguro de pensiones para empleados.
  • Cónyuges dependientes de los anteriores.

Tanto los primeros como los segundos tienen derecho a la pensión de jubilación nacional, que es la pensión pública mínima. Los segundos sumarán la pensión de jubilación para asalariados, a la que pueden acceder a los 65 años con una cotización mínima de 10 años.

A esta pensión se une la inversión privada a través de los planes de pensiones de empresas, planes de pensiones nacionales para autónomos y los planes de pensiones definidos, que serían los planes privados.

El sistema de pensiones en Australia

El sistema australiano destaca porque obliga a las empresas a tener sistemas de capitalización para la jubilación de los trabajadores. Estos planes suponen un 9 % del salario de los trabajadores, que la empresa aporta a la red de fondos de pensiones del país.

Sólo quienes no han generado ahorro privado suficiente reciben una pensión pública. Esta pensión pública es del 28 % del salario medio.

Además, un 20 % de los australianos invierte por su cuenta en algún sistema privado.

Cómo comparar sistemas: ¿Cuál es mejor?

Lo cierto es que no existe una única respuesta a esta pregunta. En este enlace de Compare your Country se pueden analizar datos sobre el estilo de vida y la riqueza de los mayores de 66 años en varios países.

Sin embargo, las medidas más utilizada para determinar la calidad y fortaleza de los sistemas de pensiones en todo el mundo son el informe Melbourne Mercer Global Pension Index y el Global Retirement Index de Natixis, que analizan diferentes parámetros para determinar los países mejor preparados.

Holanda, Alemania, Dinamarca y Finlandia son los sistemas de pensiones mundiales mejor valorados para Mercer y Suiza, Islandia, Noruega y Suecia para el segundo, que mide también la calidad de vida en los países de destino.

¿Y España?

Nuestro país se encuentra en el puesto número 31, por debajo de otros estados de nuestro entorno, a pesar de ser el país con la tasa de sustitución más elevada de toda la Unión Europea.

El desafío demográfico (la natalidad española es de las más bajas del mundo), unido al sistema de reparto basado en su mayor parte en pensiones públicas, son las principales trabas para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones.

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