Retrasar la jubilación más allá de los 65 años
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Cumplir 65 años es, para muchos, llegar al tan ansiado momento de retirarse, una vez cumplida la edad legal de jubilación (65 años y 8 meses en 2018). Pero ¿y si alargar un poco más la jubilación te sirviese para incrementar tu pensión?

Desde la reforma de las pensiones de 2013 es posible retrasar la jubilación e incluso aprovechar ese periodo adicional de actividad para mejorar tu pensión pública. Te explicamos en qué condiciones puedes hacerlo.

Cómo te puedes jubilar después de los 65 años

La jubilación es un derecho y sólo en determinados casos una obligación, únicamente ligada a la práctica de determinadas actividades. Esto ocurre con un funcionario público, que deberá abandonar su cargo, pero podrá seguir trabajando en otro lugar, por ejemplo.

Salvo estas contadas excepciones, todo el mundo puede retrasar su jubilación hasta el momento que considere oportuno. Sin embargo, no todos se beneficiarán igual. Y es que sólo en determinados casos servirá para mejorar tu pensión pública.

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Ventajas de retrasar la jubilación para tu pensión

Igual que si optas por jubilarte de forma anticipada tu pensión será menor, si alargas tu vida laboral más allá de los 65 años, recibirás una pensión mayor. En eso consisten los incentivos para jubilarte más allá de la edad mínima legal. La bonificación dependerá del número de años que hayas cotizado y hará que cobres entre un 2 y un 4 % más por cada año que sigas activo.

Para poder disfrutar de esta ventaja por seguir trabajando a los 65 años, debes acreditar un mínimo de 25 años cotizados. A partir de ahí se aplicarán las siguientes bonificaciones:

  • Un 2 % por cada año completo que sigas cotizando a partir de los 65 años cuando hayas cotizado hasta 25 años.
  • Un 2,75 % si has cotizado entre 25 y 37 años hasta ese momento.
  • Un 4 % por cada año que sigas trabajando si has cotizado más de 37 años.

Estas bonificaciones se aplicarán únicamente a los 70 años. Además, la nueva pensión pública incrementada nunca podrá superar la pensión máxima, que ahora mismo es de 2.580 €.

Un ejemplo concreto
Por ejemplo, una persona que tenga derecho a una pensión de 1000 € brutos al mes y decida extender su vida laboral hasta los 68 años, habrá trabajado 3 años más que la edad ordinaria de jubilación. En este caso, dependiendo de cuánto haya cotizado, le corresponde más o menos pensión, de la siguiente forma:

Años cotizados Incremento anual Incremento total Pensión total
Hasta 25 años 2 % 6 % 1060 €
Entre 25 y 37 años 2,75 % 8,25 % 1082,5 €
Más de 37 años 4 % 12 % 1120 €

¿Y si no llegas a los 25 años cotizados? Alargar tu vida laboral seguiría siendo interesante porque influirá positivamente en el cálculo de tu pensión de jubilación. Para poder cobrar la pensión pública es necesario cotizar un mínimo de 15 años, que te permitirá acceder al 50 % de la base reguladora, pero para cobrar el 100 % de la pensión en 2018 deberás de haber cotizado, al menos, 36 años y 6 meses.

Si no alcanzas esos 36 años cotizados, todo el tiempo que alargues la vida laboral ayudará a que tu pensión pública sea mayor.

El efecto de la tasa de sustitución
Otra ventaja adicional de trabajar después de los 65 años es que ganarás más dinero durante esos años que sigas activo. La razón es que la pensión pública casi siempre es menor que tu último salario.

Según un estudio de la OCDE, la pensión que cobra un español de media supone un 72,3 % de su último salario. Es lo que se conoce como la tasa de sustitución de las pensiones y el porcentaje nacional está muy por encima de la media de la OCDE, situada en el 52,9 %.

La traducción práctica es que durante esos años que sigas trabajando tus ingresos serán un 30 % superiores (de media) a lo que cobrarás de pensión, lo que te ayudará a tener una jubilación mejor.

La jubilación activa, otra alternativa

Como funciona la jubilación activa

Existe otra fórmula para seguir trabajando a partir de los 65 años, aunque de forma algo diferente. Se trata de la jubilación activa, con la que además se puede compaginar el cobro de la pensión pública.

En este caso, podrás seguir trabajando y compatibilizar tu salario con el 50 % de la pensión pública. Una vez te jubiles definitivamente pasarías a cobrar ya el 100 % de tu pensión de jubilación.

A diferencia del caso anterior, para poder disfrutar de esta modalidad es necesario haber cotizado durante más de 36 años para cobrar el 100 % de la pensión y jubilarte en la edad ordinaria, es decir, a los 65 años.

Los autónomos sí que pueden cobrar el 100 % de la pensión y trabajar siempre que cumplan los requisitos anteriores y además tengan a su cargo 10 o más empleados.

En definitiva, trabajar más allá de la edad ordinaria de jubilación tiene consecuencias positivas para tu bolsillo.

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