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Derechos del consumidor

Estar informado viene bien como una ayuda para ahorrar, ya que no sólo de portales y buscadores de gangas vive el ser humano conectado. Conocer los derechos que se tiene como consumidor es una información que todos deberíamos tener, o al menos, saber que existe para poder consultarla en caso de necesidad.

¿Tiene que indemnizarme la compañía aérea si se retrasa mi vuelo o la entrega de una maleta? ¿Si se avería un aparato, puedo recurrir a la garantía legal de un producto? ¿Cómo debo solicitar un descuento por familia numerosa? En la entrada de hoy, vamos a ver la importancia de conocer esta información para poder gastar mejor nuestro dinero.

Derechos del consumidor para gastar mejor nuestro dinero

Como consumidores, en los contratos de compraventa de productos y servicios siempre existen unos derechos y obligaciones. No siempre están del todo claros, la letra pequeña de algunos textos o el gran número de cláusulas no ayuda, pero haberlos, haylos. Sólo hay que conocerlos o saber dónde hay que mirar.

Por ejemplo, a la hora de viajar, es muy frecuente el pago de los billetes de avión, coche de alquiler, tren y de noches de alojamiento con tarjeta de crédito. En caso de que surja algún problema, como un retraso en un vuelo, una pérdida de maletas, overbooking (venta de plazas por encima de la capacidad real), o incluso tener que cancelar todo el viaje por causas de fuerza mayor (enfermedad, pérdida del trabajo, accidente, etc.), es posible, incluso sin saberlo, el consumidor tenga derecho a una indemnización o a una compensación por tales sucesos.

La respuesta está en que la propia legislación contempla en algunos casos la compensación, como sucede con el overbooking. Si a un pasajero una compañía aérea le deja en tierra porque ha vendido más billetes que plazas hay en el avión, tiene que ser indemnizado y recolocado en un vuelo posterior sin cargo.

En otros casos, sucede que al haber realizado el pago con una tarjeta de crédito que lleva asociado un seguro, si el siniestro que se produce está incluido dentro de la póliza de dicho seguro, dentro de los términos estipulados en ella habrá derecho a una compensación. Por ejemplo, hay algunos seguros asociados a tarjetas que devuelven el importe pagado en viajes cuando se tienen que cancelar por motivos de fuerza mayor, como enfermedad, pérdida de trabajo, o accidente que impida realizar el viaje, entre otros.

Cambiando de tercio, conocer los derechos como consumidor ayuda a ahorrar en otros ámbitos como el de la reducción de precios por pertenecer a un colectivo protegido. Este es el caso de las familias numerosas, que ya hemos visto que tienen derecho a una reducción de precio en muchos productos y servicios. No está de más comprobar si está disponible un descuento de este tipo antes de comprar, para poder aprovecharlo.

Por otra parte, cuando se compra un producto, hay que tener presente que la ley contempla que siempre existe una garantía legal por un período de dos años, salvo que tuviera un defecto y que éste se anunciara en el momento de la compra. Además, por encima de la garantía legal, que es inamovible salvo que se manipule el producto de manera negligente, el vendedor o el fabricante pueden ofrecer una ampliación de la misma que se llama garantía comercial. Esta última es muy típica en el sector del automóvil, por ejemplo, cuando un fabricante ofrece prolongar tres años la garantía legal, si se pasan todas las revisiones en concesionarios oficiales de la marca.

No sólo hay derechos, también hay obligaciones

Es algo muy frecuente que la gente piense en los derechos que tiene como consumidor y pasen algo desapercibidas sus obligaciones, que las hay. Por ejemplo, la obligación de ser honesto cuando se estropea un producto y reclamar la garantía sólo si procede. Es decir, si el problema no entra dentro de los términos de la garantía porque lo hemos causado nosotros mismos por un uso negligente, no se debe reclamar. Hacerlo es injusto con el fabricante y el vendedor porque le supone una mayor carga de costes que tienen que asumir por todos los casos similares, que acaban repercutiendo en el precio y afectan a todos los clientes.

Por tanto, conviene siempre informarse tanto de los derechos como de las obligaciones que existen para el consumidor en los contratos de compraventa. Hay que mirar siempre hacia las dos partes, derechos y obligaciones, teniendo en cuenta que para poder exigir, primero hay que cumplir. Otro ejemplo de obligación que se exige al consumidor es el de los billetes de avión de ida y vuelta cuando no se vuela el tramo de ida. Algunas compañías piden que se les avise si se va a volar la vuelta para reservar plaza al pasajero y no cancelar el billete.

En Naranja | ¿Conoces los fundamentos de las garantías para poder ahorrar?
Imagen | David Dudgale

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