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Somos una ciudadanía cada vez más concienciada con el cuidado del medio ambiente.  La mayoría de nosotros queremos dejar un mundo mejor del que nos encontramos. Tanto es así, que el 78 % de los europeos (el 81 % de los españoles) pensamos que si todos trabajamos juntos, podemos reducir el impacto en el medio ambiente.

Los esfuerzos por reducir nuestra huella ecológica comienzan desde nuestro hogar: reciclamos cada vez más, instalamos bombillas LED de bajo consumo e intentamos reducir, en la medida de lo posible, el consumo de agua en nuestro día a día. Pero no parece suficiente.

Estamos contaminando desde el momento en que vivimos en un hogar poco sostenible, incluso aunque hagamos esfuerzos por demostrar lo contrario. Por eso, algo más de la mitad de los europeos han comenzado a realizar cambios estructurales en sus hogares para reducir su impacto ecológico.

Sin embargo, construir nuestro particular hogar verde no siempre es sencillo. Conlleva un coste que no todas las personas pueden o están dispuestas a asumir. El último estudio de ING «Paying Price for a greener Home» ahonda en esta importante cuestión, tratando de explorar el modo de vida de los ciudadanos europeos, de Estados Unidos y de Australia en sus hogares.

Nuestro hogar, comprometido con el medio ambiente… o no.

Si bien nuestro compromiso con el medio ambiente y la madre naturaleza está fuera de toda duda, tan solo tres de cada diez europeos piensan que el impacto de su hogar en el medio ambiente es significativo.

De hecho, el 23 % de los mismos piensan que el mero hecho de vivir en una vivienda no tiene apenas impacto en el medio ambiente, a pesar de que la mayoría intenta mantener reducido el impacto de su vivienda con el medio ambiente, por ejemplo, reciclando.

67 %

Es el porcentaje de españoles que asegura reciclar en su día a día.

¿Puedes permitirte una casa sostenible?

Sin embargo, en la mayoría de casos, la razón por la que no se emprenden las acciones necesarias para reducir el impacto ecológico de nuestro hogar es por falta de fondos. Casi la mitad de los europeos (47 %) no puede permitirse una reforma de estas características en su vivienda, un porcentaje similar al de España, donde es del 46 %.

La dificultad para acometer una inversión tan costosa en algo tan importante para la sociedad debería ser motivo más que suficiente para que los poderes públicos interviniesen con subsidios y subvenciones totales o parciales para la instalación de dispositivos y elementos que mejoren la eficiencia de los hogares, como las placas solares. Así lo piensa, al menos, el 82 % de los europeos.

El dato
El 86 % de los españoles considera necesario que los poderes públicos subsidien la instalación de elementos para mejorar la eficiencia del hogar.

La sostenibilidad no es un elemento atractivo cuando estamos buscando casa

Nuestro compromiso con el medio ambiente es indudable, pero a la hora de hacer nuestras compras no siempre está presente. Poco más de la mitad de los europeos tienen en cuenta la antigüedad de la vivienda, la eficiencia energética del hogar en términos de los costes, si ha habido o no reformas en los últimos cinco años o el importe medio de las facturas de agua, entre otras características de sostenibilidad que debe tener una vivienda.

Y cuando sí los tenemos en cuenta, es mayoritariamente por saber si esta vivienda puede hacernos ahorrar dinero, y no tanto por conocer cuál es la huella ecológica de esta vivienda. De hecho, el único país que mayoritariamente da más peso a este segundo factor por encima del primero es Turquía (54 % por 40 %).

70 %

De los españoles buscamos una vivienda eficiente para reducir el coste de nuestras facturas.

Más cerca de tu trabajo es más tiempo para ti y menos impacto ambiental

La localización es un elemento fundamental cuando estamos buscando vivienda, y también contribuye a mejorar la sostenibilidad con el medio ambiente. Cuanto menor sea el tiempo empleado en movernos por la ciudad, mayor será el ahorro energético. La mayoría de europeos empleamos, de media, entre 15 y 30 minutos diarios en movernos al trabajo o a la escuela, un tiempo que tiene consecuencias sobre el medio ambiente y atribuible a nuestra vivienda.

Sin embargo, no parece ser un factor que los europeos tenemos en cuenta. Es más, estamos dispuestos a mejorar los elementos de nuestro hogar (un jardín más grande, un baño o una habitación más) antes que perder 15 minutos más en acudir a nuestro trabajo.

El precio por un hogar sostenible es (todavía) demasiado alto

A modo de conclusión, los europeos no estamos todavía preparados para comprar una vivienda que sea más respetuosa con el medio ambiente. En los 15 países de referencia, el coste de la vivienda es cada vez más elevado, y el coste de añadir nuevos elementos que reduzcan el impacto medioambiental está lejos de nuestras perspectivas económicas.

En Naranja | Elige bien: ¿Qué diferencia hay entre una vivienda con calificación energética A y calificación energética G?

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