Consejos de ahorro para los más cinéfilos

En 1895 los hermanos Lumière proyectan la salida de obreros de una fabrica de Lyon, en Francia. Desde entonces el cine no ha dejado de crecer, hasta considerarse todo un fenómeno social. Las frases que han parecido en las mejores películas de la historia son muy conocidas y los actores se han convertido en fenómenos de masas. Cada día las películas están más perfeccionadas, y esto requiere de ingentes inversiones de dinero para poder ser la película de moda.

Por todo esto, las entradas del cine son cada vez más caras. En ocasiones, acudir a ver la película que queremos ver exige un desembolso tal que en alguna ocasión no nos podemos permitir. Pero no te preocupes, hay formas de ir al cine más barato, y de esta manera sólo tener que disfrutar de la película.

Y es que según datos de FACUA, el cine ha subido un 36% en los últimos siete años. Eso si la película que vamos a ver está emitida en dos dimensiones. Con la aparición del cine en 3D los precios se han multiplicado, siendo un 35% más caras que las películas normales. Precios que nos hacen plantearnos si ver la película o no.

Aprovéchate de las ofertas de los cines

El día del espectador lleva siendo, desde hace mucho tiempo, el día que elige el cine para vender las entradas de las películas más baratas, y por eso es el día en el que más gente acude. Este día suele ser tradicionalmente un día de diario, ya que el fin de semana la caja está asegurada. El ahorro es relativo y depende de la ciudad y provincia, pero estamos hablando del orden de un 20% con respecto a la entrada normal.

En general, podemos aprovecharnos de la misma oferta que nos ofrece el día del espectador si tenemos carné de estudiante, carné joven o de jubilado. Entregando cualquiera de ellos cuando vamos a comprar la entrada de la película que vamos a ver nos permitirá ir al cine un fin de semana como si fuéramos cualquier día del espectador.

Si, además, eres una persona que no puede vivir sin ir al menos una vez a la semana al cine, te interesará saber que la mayoría de cines cuentan con tarjetas de fidelización, que proporcionan puntos al cliente cada vez que compramos una entrada, para de esta manera, poder ir a ver una película gratis o comprar palomita cuando hemos reunido una cantidad de puntos determinada.

Internet, la otra opción

Hay otras opciones para ahorrarnos un dinero en la compra de las entradas. Cada día existen más y más portales de Internet dedicados al descuento en la compra de servicios de ocio, pero a un precio más reducido que si lo compramos directamente. Digamos que son como vales descuento que se aplican al precio en el momento de comprar la entrada.

Portales como Oportunista.com pueden ayudarnos a encontrar fácilmente descuentos en las entradas. Echando un vistazo rápido vemos que podemos llegar a ahorrar hasta un 20% en la entrada de una película. También podremos sacar las entradas directamente en entradas.com o webs similares, pero esto no nos garantiza que sean más baratas, simplemente pueden ayudar a que evitemos las colas.

¿Porqué no comprar la comida y bebida fuera del cine?

Cuando vamos al cine, por lo general no sólo gastamos el dinero del precio de las entradas. Una vez que hemos entrado y estamos esperando a que comience la sesión solemos comprar algo para picar como palomitas, refrescos, etc y que además los cines los cobran a un precio más caro que en un establecimiento de fuera, por lo que normalmente nos la intentamos ingeniar para introducir todo tipo de comida y bebida al cine sin ser pillados, pero en muchas veces no tenemos cómo ocultarlo.

Pues bien, has de saber que, a diferencia de otros establecimientos que pueden no dejarte introducir ningún objeto de fuera del establecimiento, meter comida y bebida en el cine está totalmente permitido en España, y que incluso aquellos cines que lo prohíban pueden enfrentarse a graves sanciones.

Y es aquí donde realmente notaremos un mayor ahorro. Ten en cuenta lo que cuesta un cuenco de palomitas en el cine y lo que costaría la misma cantidad comprada directamente en un supermercado. Un refresco que en un supermercado puede costar 50 céntimos, puede llegar a costar hasta 3 euros si lo adquirimos dentro del cine. Con esto queda todo dicho.

Hay otras opciones también para ahorrar, como esperar a que la película esté disponible en DVD o bien que salga en la televisión, pero todo buen cinéfilo nunca esperaría ni siquiera un día después del estreno para ver la película que estaba esperando. Como ves, hay formas de ir al cine más baratas. Tú también puedes aplicarlas y así sólo disfrutar de la película.

Imagen | slasher-fun

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