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Nuestras acciones tienen consecuencias. Desde la primera Revolución Industrial, la presión sobre los recursos naturales ha sido creciente.  Es innegable que el desarrollo vivido desde el siglo pasado ha generado prosperidad en el mundo, pero también está provocando un daño notable en el planeta.

Para tratar de frenar ese impacto negativo en el medio ambiente, la economía circular busca reducir o, si es posible, eliminar el desperdicio. La idea es rediseñar todo el sistema para que sea más sostenible en cada punto del proceso. 

La economía circular es la respuesta definitiva para resolver el problema del agotamiento y la escasez económica de recursos. Gerben Hieminga

Una investigación realizada en 2015 por Gerben Hieminga, economista senior de ING, muestra que la economía circular ayudará a desarrollar nuevas tecnologías y a hacer emerger mercados en los que todos podamos participar con la conciencia mucho más tranquila.

Qué es la economía circular

La economía circular tiene un planteamiento aparentemente sencillo: pequeños gestos ayudarán a salvar el planeta Tierra.

En este sentido, se presenta como la mejor opción para conseguir frenar los errores que comete el ser humano. Y, de paso, conseguir una sociedad más consciente de sus actos, más responsable con el entorno que la rodea, y más activa en la protección del medio ambiente.

Esos pequeños gestos, curiosamente, empiezan todos por R:

  1. Reutilizar: alargar la vida de los productos que consumimos, para darles una segunda oportunidad, reduciendo su impacto medioambiental. Esto permite soñar con un economía colaborativa y basada en la venta de segunda mano y en el intercambio de bienes y servicios.
  2. Reparar: en vez de tirar y comprar de nuevo, arreglar para que funcione durante más tiempo, lo que supone también cuidar lo que tenemos y luchar contra la obsolescencia programada. No es usar y tirar, sino usar, reparar y volver a usar.
  3. Reciclar: es el proceso más conocido y el que mejor ejemplifica lo que es la economía circular, ya que convierte el residuo en recurso, reduciendo la contaminación.
  4. Rechazar: decir que no a objetos o servicios que van en contra del medio ambiente.
  5. Rediseñar: es el ecodiseño, que en todas las fases de producción de un producto, desde la elección de los materiales hasta la presentación final, se piense en la protección del medio ambiente.
  6. Reducir: es consumir de una manera consciente, comprar solo lo que realmente se necesita y se va a utilizar, no acumular, pensar en el ser más que en el tener.
  7. Recuperar: antes de comprar algo nuevo, pensar si podemos recuperar lo que ya tenemos para darle un nuevo uso.

La implantación de una economía circular propone un sistema de sostenibilidad medioambiental basado fundamentalmente en la disminución del uso de recursos, la reducción en la producción de residuos y la limitación del consumo de energía.

Lo explica muy bien este vídeo de la Fundación Cotec.

Para qué sirve la economía circular

Esos pequeños gestos se traducen en grandes números. Según un informe de Naciones Unidas, con el modelo de economía circular se pueden reducir hasta un 99 % los desechos de algunos sectores industriales y un porcentaje similar de sus emisiones de gases de efecto invernadero. La ONU sugiere evolucionar del modelo de desarrollo basado en “crecer ahora, limpiar después”, al de la economía circular, que sueña con “cero residuos” en el año 2050.

El informe deja muy claro que el mundo tiene a su disposición la tecnología, la ciencia y los recursos financieros para encaminarse a un desarrollo sostenible.

El impacto de la economía circular sobre el medio ambiente

La temperatura promedio de la superficie del planeta ha subido aproximadamente 1 grado centígrado desde fines del siglo XIX, como consecuencia del aumento de dióxido de carbono y de otras emisiones a la atmósfera.

El mundo generará 53,9 millones de toneladas de desechos electrónicos en 2025 si sigue la progresión actual, que hace que cada año crezcan un 3 % este tipo de materiales, según un informe del Bureau of Intenational Recycling.

En 1950, con una población de 2.500 millones de habitantes, el mundo produjo 1,5 millones de toneladas de plástico. En 2016, con una población de más de 7.000 millones de personas, se  produjeron 300 millones de toneladas. De seguir así, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos del planeta Tierra.

Pero todavía hay datos que nos dan esperanza. Un objeto de acero inoxidable tiene en su composición un 60 % de reciclaje. Los neumáticos usados generan la misma energía que el petróleo (con un considerable menor impacto en el medio ambiente) y un 25 % más que el carbón. Las emisiones de CO2 se reducirían un 58 % con chatarra férrica. El 40 % de la demanda mundial de cobre se satisface con reciclaje.

El reciclaje de papel ahorra el 65 % de la energía necesaria para crear uno nuevo. La mitad del textil que se recoge se reutiliza, y la otra mitad se recicla. El reciclaje de una botella de plástico logra energía capaz de mantener encendida una bombilla de 60 vatios durante 6 horas.

Cerrar el círculo: cuáles son las iniciativas futuras más importantes

La Comisión Europea diseñó en diciembre de 2015 su Plan de Acción para la Economía Circular bajo el lema “Cerrar el Círculo”. El objetivo es dar un nuevo impulso al empleo, el crecimiento y la inversión, y desarrollar una economía baja en carbono y residuos, eficiente en el uso de los recursos y más competitiva.

Esto se consigue mediante una intervención en todas las partes de la cadena de valor y la integración de los principios de la economía circular en la producción y el consumo de plástico, la gestión del agua, los sistemas alimentarios y la gestión de flujos de residuos específicos.

En marzo de 2019, la Comisión Europea publicó un informe de progreso sobre la aplicación del Plan de acción para la economía circular, donde se detallan los principales avances.

Destaca la Estrategia de la UE para el plástico en una economía circular que propone que antes de 2030 todos los envases de plástico comercializados en el mercado de la UE sean reutilizables o reciclables. Con el objetivo de impulsar el mercado de los plásticos reciclados, la Comisión Europea ha puesto en marcha una campaña de compromiso voluntario, y ha puesto en marcha la Alianza Circular sobre los Plásticos.

Y en abril de 2019, el Pleno del Parlamento Europeo aprobó el paquete legislativo sobre Economía Circular (Waste Package) que modifica las Directivas de vertederos, residuos, envases y aparatos eléctricos y electrónicos, con el que se pretende alcanzar el 65 % de reciclaje en el año 2035.

En España, el Grupo de Acción de Economía Circular de Forética está formado por diez empresas (ING somos una de ellas) de distintos sectores de actividad que cuentan con el compromiso de liderar la acción empresarial en materia de economía circular en España.

La economía circular, rentable para la economía

Ya existen algunos datos de impacto que ponen de manifiesto que la transición hacia un modelo de economía circular es rentable para la economía, para el planeta y para las personas. En 2016, los sectores más implicados con la economía circular empleaban a más de cuatro millones de trabajadores en Europa, más del 6 % por encima de 2012.

La aparición de nuevos modelos empresariales vinculados a la economía circular, como la reparación, la reutilización o el reciclaje, han generado un valor añadido de 147.000 millones de euros, con una inversión de 17.500 millones de euros. Además, la demanda de materiales reciclados ya supone el 12 % del total en la Unión Europea, cuando en el mundo apenas es el 9 %.

Porque, como insiste el informe de la Unión Europea «Hacia una Europa sostenible de aquí a 2030″ la economía circular es un eje clave para asegurar un continente, y por extensión, un mundo más competitivo, más inclusivo y, por supuesto, más sostenible.


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