¿Por qué fallamos en los propósitos de Año Nuevo? Los hábitos que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos

Año nuevo, vida nueva es un refrán que nos recuerda que el cambio de año lleva implícitos cambios en la vida. Al menos, eso es lo que anhelamos todas las nocheviejas. Para conseguirlo, hacemos una lista de propósitos que queremos lograr durante el año, aunque más del 20 % de las personas abandona la primera semana y cerca del 90 % lo hace en el primer mes. Así, por lo menos, lo constató una investigación del psicólogo Richard Wiseman, a pesar de que la mitad de los participantes creían firmemente que conseguirían sus propósitos.

Si eres de los que cada año repite la lista de propósitos sin conseguir ninguno, toma nota porque con estos consejos puedes conseguirlos.

Propósitos de Año Nuevo: tanto remar para morir en la orilla

Existen varias razones que explican por qué se abandonan los propósitos de Año Nuevo en los meses siguientes sin haberlos conseguido. Desde la falta de fuerza de voluntad que nos impide ser perseverantes en el logro de los objetivos a la falta de motivación real por alcanzar la meta o la fijación de propósitos demasiado ambiciosos.

 Además, el hecho de plantearnos los propósitos como una meta tiene también consecuencias negativas, porque una vez conseguido, abandonamos el esfuerzo que hemos hecho para lograrlo. Por ejemplo, si el propósito es perder peso, algo que piensa todo el mundo después de los excesos de las comidas navideñas, hacemos dieta durante varias semanas hasta conseguir el peso ideal. El problema es que al ver el objetivo cumplido, dejamos de controlar la alimentación y como consecuencia engordamos de nuevo.

También puede ocurrir que sucedan imprevistos que impidan el logro de los objetivos marcados. Imagina que te has propuesto ahorrar todos los meses para hacer un viaje a Nueva York con el que llevas soñando años. Cada mes separas una cantidad de dinero para este objetivo, pero desafortunadamente se estropea la lavadora y tienes que comprar una nueva lo que acaba con tus ahorros y tus ilusiones de viajar.

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Cambiar los objetivos por hábitos saludables

Sin embargo, la forma de conseguir los propósitos es sencilla. Se trata de cambiar las metas u objetivos que nos fijamos por hábitos, es decir, en vez de poner el foco en el logro del propósito, concentra los esfuerzos en desarrollar hábitos. Más concretamente, lo que debes hacer es identificar los hábitos que te permitirán alcanzar el objetivo.

Por ejemplo, si tu objetivo es perder peso, para conseguirlo puedes comenzar por correr todos los días. Si tu objetivo es ahorrar más, el hábito que te facilitará lograrlo es establecer una transferencia automática todos los meses a una cuenta de ahorro.

Repetir pequeños hábitos para conseguir grandes metas

Es conveniente establecer hábitos pequeños que sirvan de entrenamiento e ir paso a paso para que se integren de forma natural en nuestro comportamiento. Los hábitos son automáticos cuando se arraigan en el cerebro.

Comienza por hacer pequeños cambios que ayuden al cerebro a salir de la rutina y crear el hábito, pero ten en cuenta que se necesitan entre 21 y 60 días para conseguirlo. Por ejemplo, el psicólogo B.J. Fogg habla de algo tan simple como el uso del hilo dental en un diente, pero que sirve para crear la motivación para hacerlo con el resto de los dientes cuando se arraiga el hábito.

No en vano, las personas que mayores éxitos han cosechado en sus carreras lo han conseguido a base de buenos hábitos. Por ejemplo, Warren Buffett lee todos los días para aprender sobre sus inversiones y Stephen King escribe 1000 palabras al día para crear sus historias. A partir de estos hábitos repetidos ambos han conseguido el éxito en sus carreras.

La regla del 12-3-1, pequeñas etapas para conseguir los propósitos

Otra opción es aplicar la regla del 12-3-1 que consiste en establecer etapas para conseguir los propósitos. Para conseguir el éxito a los 12 meses, hay que plantearse objetivos a cumplir a los 3 meses que servirán para saber cómo puedes llegar a conseguir el objetivo anual y objetivos mensuales, con las acciones específicas que se deben cumplir en ese periodo.

Así, por ejemplo, si quieres aprender un nuevo idioma, puedes plantearte el objetivo de tener fluidez en seis meses y comenzar por hacer 30 minutos de práctica todos los días para conseguirlo.

Así que, si te has marcado propósitos este año que acaba de entrar, no olvides que la forma más sencilla de conseguirlos es a través de rutinas que, aunque al principio parezcan insignificantes, crean hábitos saludables que nos ayudan a mejorar día a día. ¡Ánimo y, a por ellos!

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