Para ahorrar debes gastar… y no pensar en pagar la hipoteca al completo

A la hora de ahorrar, pensar a corto plazo es beneficioso

Alguno, al leer el título, pensará que he perdido definitivamente la cabeza, pero no: no quiero insinuar siquiera en que dejéis de pagar vuestras hipotecas. Sólo en que no penséis en ellas… al completo.

Es cierto que cuando uno mira el estado de sus cuentas, hay una serie de deudas demasiado grandes: pongamos como ejemplo esa hipoteca de 180 mil euros que llevamos tres años pagando. Nos quedan aún 27, o quizás 32 años más. La deuda está casi intacta pero… ¿y lo bien que nos vendría no tener que pagar esos 700 euros al mes?

Así que nos planteamos ahorrar para cancelar por anticipado la hipoteca… y nos resulta frustrante lo poco que avanzamos. La culpa es sólo nuestra: si quieres ahorrar, y no perder las fuerzas en el intento, hazlo todo más sencillo.

El corto plazo no siempre es un enemigo

Nos han enseñado que pensar a largo plazo es lo bueno, que pensar a corto plazo sólo trae consecuencias negativas. Esto no es cierto: pensar mal a corto plazo conduce al desastre, pensar bien a corto plazo ayuda a conseguir objetivos de manera más sencilla.

Piensa por ejemplo en tu hipoteca. Quedan aún 27 años, ese dinero que necesitas para cancelarla anticipadamente no va a ser sencillo de conseguir, vas a tener que trabajar mucho. Eso es el largo plazo: un objetivo casi aspiracional, un deseo más que una realidad.

Pero cada año puedes amortizar tu hipoteca de manera parcial. Es más: te conviene hacerlo, puesto que podrás obtener beneficios fiscales cada año (al menos, siempre que entres en las condiciones exigidas por Hacienda). ¿Puedes sumar 1.000 euros cada año? ¿Puedes ahorrar menos de 100 euros cada mes? Eso es mucho más sencillo, desde luego, y menos frustrante. Y contribuye al objetivo a largo plazo tanto como si solo pensaras en él.

Para ahorrar debes gastar

No pensar en los objetivos a largo plazo implica, además, sentirse libre para gastar conscientemente. Una de las mayores frustraciones de los objetivos a largo plazo en el ahorro es que te obligan a plantearte cuánto tienes que dejar que gastar para poder aspirar a algo tan lejano.

Pero aunque el ahorro es, efectivamente, gastar menos, no puede ser nunca “no gastar nada”. Pero ahorrar y gastar son dos acciones compatibles y las dos han de ser divertidas para estar haciéndolas bien. Si gastas sin medida, sin poner atención o sin pensar en por qué compras esto o aquello, llegarás a un punto en el que no valoraras ni disfrutarás esa compra. De igual modo, si ahorras sin permitirte pequeños gastos, pronto dejarás de hacerlo: no será divertido, será frustrante.

Así que, volviendo al principio, olvídate de tu hipoteca y piensa en cuánto de hipoteca puedes quitarte este año, además de lo que pagas cada mes.

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