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Trabajo temporal

Cuando se habla de trabajo temporal, siempre se asocia a algo negativo desde el punto de vista del trabajador, ya que introduce un grado de inestabilidad en su vida que no le permite, por ejemplo, embarcarse en ciertos proyectos fundamentales como formar una familia o adquirir una vivienda.

Sin embargo, debido a los trabajos cada vez más especializados y los mayores costes de formación de estos puestos, es cada vez más frecuente que la temporalidad no beneficie a nadie, ni al empresario ni al trabajador, incluso en puestos con tareas relativamente sencillas, y eso es algo que debemos tener en cuenta en nuestro negocio, ya sea pequeño o grande.

No hay trabajo fácil, sino trabajadores que lo hacen fácil

En uno de esos canales perdidos de la TDT, emiten un pseudo documental llamado El Jefe, en el que los ejecutivos de algunas empresas se infiltran como aprendices para diferentes puestos de trabajo de sus empresas, desde cadenas de comida rápida a empresas logísticas o cadenas de hoteles, todo trabajos aparentemente fáciles.

Lo que más sorprende es que la mayoría fracasan al intentar realizar tareas que parecen sencillas en manos de sus tutores, que las realizan a velocidad de vértigo casi con los ojos cerrados, mientras charlan tranquilamente. Muchos jefes incluso son despedidos de sus propias empresas por no realizar bien su trabajo, o no hacerlo con suficiente rapidez.

La extremada productividad de estos trabajadores no es fruto de unas habilidades innatas –nadie nace para doblar camisetas o freír patatas– ni tampoco de una formación específica, sino más bien de desarrollar la misma tarea de forma repetida durante mucho tiempo. Aunque sea algo tan sencillo como preparar un bocadillo, la práctica hace al maestro, y de la velocidad y habilidad de ese trabajador puede depender el éxito de la empresa, por lo que no tiene excesivo sentido sustituirlo por uno nuevo cada poco tiempo.

Comida rápida, trabajadores rápidos

Pongamos por ejemplo dos cadenas de comida rápida, una con un modelo basado en contratos temporales y otra con contratos indefinidos. En la primera, deben destinarse recursos constantemente a la formación de los nuevos empleados –por ejemplo, que un encargado les enseñe–, y además, no adquieren la habilidad mínima necesaria hasta pasado un tiempo, por lo que el funcionamiento de la empresa no es el óptimo, la cola de pedidos avanza más lentamente, la gente se va a la competencia y, a fin de cuentas, se pierden clientes, ventas y, por lo tanto, dinero.

En los establecimientos de la otra cadena de comida rápida, por contra, se buscan trabajadores para plazos mayores de tiempo, con la intención de que trabajen indefinidamente en la empresa. Estas personas, una vez formadas, van mejorando sus habilidades poco a poco, haciendo su trabajo cada vez mejor y más rápido, por lo que incluso en los momentos de máxima afluencia son capaces de despachar a los clientes a gran velocidad. Éstos, además, lo saben, y no se van a la competencia incluso viendo grandes colas.

Uno diría que en el mercado de la comida rápida lo importante son las ofertas, los reclamos publicitarios o la calidad de la comida, pero el éxito puede radicar en que, además, sea rápida, y eso solo se consigue con unos trabajadores formados para hacer su trabajo lo más rápido posible, algo que es complicado con contratos temporales.

El verdadero sentido del trabajo temporal

La temporalidad laboral tiene sentido para cubrir necesidades de personal en momentos puntuales. Por ejemplo, en una empresa que no quiere cerrar por vacaciones, en un bar o un hotel de playa durante el verano, cuando es temporada de cosecha en el campo… o en una empresa que recibe un pedido puntual que excede su capacidad.

Los contratos temporales ofrecen flexibilidad al empresario para poder rebajar los gastos de personal en el caso de que la empresa no vaya según lo previsto, sin tener que incurrir en el coste de un despido, o de hacer frente a una necesidad puntual de carga de trabajo, pero si se adopta como modelo sistemático, puede constituir el motivo mismo de que la empresa no funcione como debería.

Para el trabajador, el trabajo temporal tiene sentido, por ejemplo, mientras se esta estudiando, o cuando solo se necesita trabajar por necesidades familiares puntuales, aunque también existen los temporeros, que son personas que trabajan solo durante una parte del año.

Imagen | Nana B Agyei
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